Curioso diseño, motores potentes, buen precio, pero no llega al nivel de las berlinas de lujo europeas.

Chrysler apostó fuerte en Europa con el 300M (antecesor del 300), pero no se vendió como esperaban. El actual es muy diferente, pero sigue teniendo ciertos puntos débiles para ganar mercado en el viejo continente. Ya en el diseño se perciben unas líneas poco favorables para nosotros, con aire retro (como gusta en EEUU), muy voluminoso y una batalla muy larga. El otro gran problema es el equipamiento, donde carece, en las versiones más básicas, de elementos tan imprescindibles como el ABS. La información que tenemos es para el mercado americano, todavía no se sabe cómo llegará a España exactamente, esperemos que solventen esta carencia.
Su tamaño es similar al de un Audi A8 o un Jaguar XJ, con una longitud de 4.999 mm, una anchura de 1.881 mm y una altura de 1.483 mm. La diferencia más significativa con su antecesor es que ahora es un tracción trasera (o total), ya que el 300M era tracción delantera. Aquí se nota la mano del grupo Daimler.

La suspensión delantera es independiente de paralelogramo deformable con resorte helicoidal y barra estabilizadora. La trasera es independiente de cinco brazos. La versión de tracción total tiene algunas modificaciones en la suspensión delantera. Los discos de freno delanteros son ventilados de 320 mm o 345 mm según versión y los traseros de 320 mm, ventilados en la versión más potente. En las menos potentes los neumáticos tienen una medida de 215/65 R17 y en la más potente de 225/60 R18.
Hay tres motores de gasolina. El más básico es un V6 de 2,7 litros que rinde 190 CV a 6.400 rpm y 258 Nm a 4.000 rpm. El siguiente es un V6 de 3,5 litros que entrega 250 CV a 6.400 rpm y 340 Nm a 3.800 rpm. El más potente es un V8 de 5,7 litros similar al que monta el Grand Cherokee, que entrega 340 CV a 5.000 rpm y 525 Nm a 4.000 rpm. Lleva el sistema de desconexión de cuatro cilindros para ahorrar combustible. Los cambios son automáticos en todas las versiones, de cuatro relaciones en los motores de seis cilindros y de cinco en el de ocho.

La versión básica no tiene elementos como el ABS, el control de tracción o el ESP pero en cambio tiene asientos eléctricos y llantas de 17 pulgadas. El Touring ya tiene los sistemas de ayuda y además los faros antiniebla y tapicería de cuero. En otras versiones más superiores ya tenemos asientos delanteros calefactables, climatizador bizona, ordenador de a bordo y automatismo de luces. En opción encontramos las luces de xenón, navegador, pedales ajustables eléctricamente, airbags de cortina, radio por satélite y sistema de ayuda al aparcamiento.

En definitiva, el Chrysler 300 es una berlina americana 100% que intentará venderse en Europa, aunque no se esperan grandes cifras. Pero si mejoran el equipamiento de serie y unido a que su precio es inferior al de sus rivales, el 300 podría tener su hueco en España.