El Touring es la versión familiar del 300C SRT-8. Tienen el mismo motor, un 6 litros V8 de 431 CV de potencia máxima. Es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 5 segundos y llega hasta los 270 km/h de velocidad máxima.
La caja de cambios es automática de cinco velocidades con mando secuencial “AutoStick”, mientras que la tracción es a las ruedas traseras. La preparación SRT (Street and Racing Technology) incorpora unos amortiguadores Bilstein, con unos muelles más enérgicos y unas barras estabilizadoras más gruesas. Los frenos son de la marca Brembo de cuatro pistones y con discos ventilados de 360 mm delante y 350 detrás.

El control de estabilidad se ha reprogramado para que se adapte mejor a una conducción deportiva. Monta unos neumáticos Goodyear F1 asimétricos con unas medidas de 255/45 R20. El equipamiento es completo, con la posibilidad de llevar faros de xenón, climatizador de dos zonas, pedales ajustables, asientos deportivos calefactables y con memoria, asistente de aparcamiento trasero y cuero en el volante, la palanca de cambios y en las puertas.

Estéticamente se diferencia por unos nuevos paragolpes, con mayores entradas de aire para la refrigeración del motor y los frenos, un pequeño alerón trasero y finalmente por que la parrilla, los retrovisores y los tiradores de las puertas no están cromados como en las otras versiones, sino que van pintados del mismo color que el coche. Sólo se pueden escoger dos colores para esta versión tan especial: plata brillante y negro. En el interior encontramos pocos cambios, solamente los asientos deportivos y una combinación distinta de colores.

Quien quiera diferenciarse de las otras familias, el Chrysler 300C Touring SRT-8 es una muy buena opción.
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