Estética
americana con mecánica alemana. Una suculenta opción
para los amantes de estos biplazas.

De
hecho un 85 % de su producción será para EEUU
y el resto para el extranjero, es por eso que su estética
tiene unas líneas muy agresivas con aire retro, muy
típico de los americanos. El precio en España
es bastante alto (44.930 € para la versión manual
y 46.615 € para la automática), pero seguramente
se venda porque sólo llegaran 200 unidades en 2004,
con lo cual, por el equilibrio entre oferta y demanda, será un precio similar al marcado.
Como decíamos, tiene mecánica alemana y es
que comparte la mayoría de piezas con el Mercedes
SLK, un biplaza en el final de su vida comercial. Se ensambla
en la misma fábrica que éste, en la planta
del carrocero Karmann. Mide 4.059 mm de largo, 1.766 mm
de ancho y 1.305 mm de alto. Es un tracción trasera
con motor delantero longitudinal en posición central-delantera,
algo que mejora mucho la estabilidad gracias a que el reparto
de masas entre los dos ejes es similar. Los frenos son uno
de los elementos que son distintos, siendo estos más
grandes. El peso total es de 1.388 kg.

El motor también es Mercedes, un V6 de 3,2 litros
de cilindrada, tres válvulas y dos bujías
por cilindro. Rinde 218 CV, algo escasos para competir contra
el mercado europeo, pero que, crono en mano, no es tan lento
como cabría esperar, si bien no es un deportivo puro.
Sus prestaciones son: 242 km/h de velocidad máxima
y tarda 6,5 segundos de 0 a 100 km/h. Su consumo es de 10,4
litros a los 100 km. La caja de cambios puede ser manual
de seis velocidades o una automática secuencial de
cinco.

Las
ruedas son de 225/40 y 18 pulgadas delante, mientras que
detrás lleva 255/35 y 19 pulgadas. Lleva incorporado
un alerón trasero que se despliega a 100 km/h y se
esconde por debajo de 60 km/h. Aunque se puede bloquear
para que siempre vaya desplegado. El maletero tiene un volumen
de 215 litros.

El
salpicadero tiene una distribución de mandos muy
similar a la del SLK, pero el Crossfire pierde enteros debido
al plástico plateado que se usa en la zona central,
puesto que parece de poca calidad. El equipamiento es correcto,
de serie lleva: control de estabilidad, asientos de cuero
calefactados con regulación eléctrica y climatizador
semi-automático. Pero no tiene elementos ya habituales
en otros coches de esta categoría como: ordenador
de viaje, airbag de cabeza, faros de xenón, automatismos
para luces y limpiaparabrisas, entre otros detalles que
le restan puntos frente a sus rivales.