Llega
el nuevo Viper totalmente renovado para atacar a las máquinas
más feroces del mercado automovilístico.

La década de los noventa tuvo en el primer Viper
uno de sus coches más espectaculares y rápidos.
Pero la tecnología avanza y las marcas competidoras
desarrollan cada año máquinas que no solamente
superan a su predecesor sino que acostumbran a ganar a todos
sus rivales. Automóviles casi perfectos con unas
prestaciones de infarto pero con un elevado coste. Seguramente
el Viper no sea el mejor coche del mundo, tampoco lo pretende
ser, pero su relación precio-prestaciones es de las
mejores. Últimamente salen al mercado máquinas
poderosísimas como el Ferrari Enzo, el Porsche Carrera
GT, el Mercedes SLR, entre otros. Éstos, no solamente
anuncian unas prestaciones aún más brillantes
que las del Chrysler, sino que el precio y su limitada fabricación
hacen que sea casi imposible acceder a ellos. En cambio,
el Viper es capaz de desarrollar sensaciones inimaginables
para la mayoría de nosotros y con un precio “contenido”,
ya que es un 30% más barato que uno de sus más
directos rivales, como es el mítico Porsche 911 Turbo.

El Chrysler Viper (Dodge Viper en EEUU), sigue fiel a su
mecánica típicamente americana, eso significa,
mucha cilindrada. Para que se hagan una idea, el Viper incorpora
un motor de camión refinado para la ocasión.
Sí, han leído bien, monta un motor de camión
con una cilindrada de 8,2 litros, un V10 situado en posición
central delantera, igual que el anterior Viper pero con
más cilindrada. De esta forma consigue aumentar la
potencia hasta unos escalofriantes 506 CV a 5.600 rpm y
un par de locomotora, con 712 Nm a 4.200 rpm. Tanto el bloque
como la culata son de aluminio.
La caja de cambios es similar al anterior (Viper GTS/R),
con seis velocidades, pero reforzada para aguantar el incremento
de par y potencia. La suspensión es de paralelogramo
deformable con elementos de aluminio y muelles helicoidales.
A la dirección de cremallera y piñón
se le ha montado una nueva asistencia para mejorar su guiado.
Algo curioso es la medida de sus llantas y neumáticos,
con 18 pulgadas delante y 19 detrás (muchos deportivos
tienen mayores dimensiones en las traseras para mejorar
el comportamiento), y unos pegajosos neumáticos Michelin
de 275/35 ZR delante y unos desproporcionados 345/30 ZR
detrás, aunque no dudamos que los necesite, ya que
con semejante potencia más vale ir sobrado. Estos
tienen capacidad para circular unos kilómetros sin
presión a causa de un pinchazo, por eso no lleva
rueda de repuesto. Michelin los denomina Zero Pressure.

Con semejantes datos, el Viper tiene unas prestaciones más
aptas para un circuito que para circular por nuestras carreteras.
Su velocidad máxima es de 306 Km/h (que la coge en
quinta velocidad y no en sexta, debido a sus desarrollos)
y una aceleración de 0 a 100 Km/h inferior a los
cinco segundos.
Su estilizada línea tiene tras de sí muchas
horas de trabajo aerodinámico para conseguir la máxima
efectividad, aunque sigue teniendo un CX (coeficiente aerodinámico)
demasiado alto, de 0,40 con techo puesto y 0,43 descapotable.
Muchos coches que se venden en nuestro mercado bajan del
0,3. Y eso que la superficie frontal no es muy grande pero
en este tipo de deportivos es difícil conseguir un
buen CX a costa de tener una línea francamente esbelta
y bonita. Pero para compensar, allí está ese
potente motor, que a base de consumir como un “jabato”
nos catapulta a velocidades de vértigo. En el apartado
de frenos monta un equipo Brembo, con discos de 355 mm de
diámetro en los dos ejes y pinzas fijas de cuatro
pistones.
También se ha mejorado en un 31% la rigidez torsional.
Recordemos que éste es un dato muy importante y que
mucha gente no le presta atención. Buena parte de
la importancia que la vida útil del coche se alargue
considerablemente depende de la rigidez de un coche, y más
en éste tipo de autos, que soportan altas fuerzas
de aceleración y frenada, así como en curva
(las más significativas). Si no tuvieran mucha rigidez,
al cabo de los kilómetros, el chasis se iría
deformando causando múltiples problemas en diferentes
órganos mecánicos, así como un empeoramiento
de su comportamiento y por consiguiente mermando la seguridad
final.

Tiene una longitud de 4.488 mm, una altura de 1.210 mm y
una anchura de 1.911 mm. Su batalla es de 2.510 mm. Pesa
1.536 kg. Se ha reformado todo el salpicadero, si bien mantiene
su similitud con el anterior Viper, se ha reorganizado todo él para mejorar su conducción y lectura de
su instrumentación. Tiene un cuentarrevoluciones
más grande y en el centro (como tiene que ser), a
su derecha está el velocímetro, calibrado
hasta 220 millas por hora o 355 km/h (aunque no los coge,
se queda en 306 km/h). En la consola central siguen existiendo
esos indicadores de temperatura del agua, del aceite, el
manómetro de aceite y el voltímetro, que juntamente
con un botón de arranque, agudizan su estética
racing.
Aunque su postura al volante es muy deportiva, no nos costará
encontrarnos cómodos gracias a que tanto el asiento
como los pedales se pueden regular. En el caso de los pedales,
se pueden variar longitudinalmente en un máximo de
100 mm el embrague y el freno.

De momento sólo habrá versión cabrio.
Su estética y prestaciones causarán estragos
en sus competidores europeos. El Viper va encarado a esos
clientes con ganas de levantar miradas por allá donde
pasen, su espectacular silueta no dejará indiferente
a nadie, por poco que les gusten los coches, no podrán
evitar girar la cabeza para mirarlo. Más aún
porque semejante artefacto como el Viper, no es muy habitual
por nuestros lares, más acostumbrados a los deportivos
italianos y alemanes.