La marca británica quiere tener una berlina deportiva de representación para 2008. El primer paso era presentar un prototipo que se asemeje al futuro modelo. El Rapide es el elegido. El nombre ya fue utilizado en coches de dos filas de asiento, como el Lagonda Rapide.

Con una longitud de cinco metros, el Rapide toma la base del DB9. El bastidor y la carrocería son de aluminio. Tiene un peso de 1.925 kg, 140 más que el DB9. Su escasa altura y unas puertas traseras relativamente pequeñas, no dejan mucho espacio para entrar en las plazas traseras.

El diseño es de Marek Reichman, que sigue la línea marcada por el DB9. Lógicamente el prototipo tiene elementos que no podrán pasar al modelo de producción. Un ejemplo es el techo de policarbonato transparente. El interior es muy espectacular, con elementos como un refrigerador que caben cuatro copas y dos botellas grandes de champán, un juego de ajedrez, un reloj Jaeger-LeCoultre, un botón de arranque de cristal, o los materiales con los que está recubierto el interior (madera, aluminio y mucho cuero).

Mecánicamente instala el mismo motor que el DB9, un V12 de 5,9 litros de cilindrada que ligeramente modificado entrega 480 CV de potencia máxima (24 CV más que en el DB9). La caja de cambios es una ZF automática de seis velocidades con mandos secuenciales en el volante.

Gracias al incremento de potencia, aunque el Rapide pesa más que el DB9, sus prestaciones son las mismas. Alcanza los 300 km/h de velocidad máxima y acelera de 0 a 100 km/h en 5 segundos.