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Cuando
nos llegó a Motorintro.com el Audi A2 no hubiéramos
imaginado que este cochecito tan estrecho y con forma de
huevo nos daría tantas satisfacciones.

El A2 se empezó a comercializar a finales del año
2000. Primero se vendía con un motor de gasolina
de 1,4 litros con 75 cv, idéntica potencia y cilindrada
que el TDI probado, que llegó tres meses después.
Los precios se sitúan en 20.500 € la versión
diesel, casi 2.500 € más que el gasolina. Desde
nuestro punto de vista, el hecho de tener un precio tan
alto y que llegó al mercado mucho más tarde
que su principal competidor, el Mercedes Clase A, ha provocado
que sus ventas sean un poco bajas. La marca ha confirmado
que no tendrá sustituto.

Sin embargo, no es caro porque sí, ya que su diseño,
su imagen, su equipamiento de seguridad, una calidad por
encima de la media y una carrocería realizada en
aluminio, hacen encarecer mucho el precio final del vehículo.
Es decir, el A2 está hecho para quien valore más
el prestigio de marca o la innovación tecnológica,
que la relación entre precio y otras variables, como
tamaño o potencia.
En medidas es más largo que un Clase A, con un total
de 3,8 m, pero el Mercedes es más ancho. El A2 tiene
una anchura total de 1,6 m. La batalla es bastante corta.
Paragolpes, protecciones laterales y los arcos en las aletas
están hechos de plástico. Esto ayuda a que
las reparaciones por pequeños roces sea mucho menor,
debido a que toda la carrocería restante es de aluminio,
elemento muy costoso de reparar.
El coeficiente de penetración (Cx) es muy bajo, 0,28.
El problema viene en la superficie frontal, es muy grande,
por lo que la resistencia aerodinámica es normal.

Estéticamente
el coche puede gustar o no, pero no se puede negar que es
todo un ejercicio de diseño, sobretodo el frontal y
la curvatura del techo que acaba con alerón en el centro
de la luneta posterior. El capó no es necesario abrirlo
para nada ya que podemos mirar los niveles por la trampilla
del frontal, pero en el caso que lo queramos ver sólo
tenemos que soltar dos “palomillas” que se encuentran
en dicha trampilla y sacar el capó. Sí, han
leído bien, sacar, podemos coger el capó, levantarlo
y dejarlo en el suelo. Su peso contenido (realizado en aluminio)
nos permite sacarlo sin dificultad.

Poca cosa observaremos del motor, porque es pequeño,
tan sólo tiene 3 cilindros, con una cilindrada total
de 1,4 litros. Turbodiesel de fundición, lleva inyección
directa mediante bomba-inyector. Es un motor excelente desde
el punto de vista de la relación prestaciones consumo,
pero resulta algo áspero y ruidoso. Unido a una caja
de cambios de 5 velocidades de tacto esponjoso y de largos
recorridos, pero correcta. Algo que tiene muy bueno este motor,
es que el mantenimiento es muy bajo, los intervalos pueden
llegar hasta 50.000 Km.

La
principal ventaja de tener un bastidor de aluminio es la ganancia
de peso, si el A2 estuviera hecho de acero pesaría
unos 150 kg más. En el caso del motor de gasolina su
peso es de tan solo 895 kg, 95 menos que la versión
diesel. La diferencia de peso entre los dos motores es significativa,
el motivo es que el gasolina está realizado en aluminio,
en cambio el diesel de nuestra prueba es de acero. Otras ventajas
del aluminio: es más resistente a la corrosión,
más fácil y rentable de reciclar y consume menos
energía en la fabricación.
La suspensión es parecida a la del VW Polo pero modificada
para el A2, éste es más alto. De serie lleva
llantas de 15", opcionalmente unas de 16" que no
le sientan muy bien. La suspensión no es muy suave;
con las llantas de 16 y neumáticos de perfil 50, resulta
un poco incómodo. Nuestro A2 montaba las de serie con
unos neumáticos Goodyear Eagle NCT5 de medidas 175/60
R. Éstos tienen un buen agarre y son suficientes.

Su
equipamiento de serie es: ABS, ESP, ASR, Airbag de conductor,
copiloto y laterales, elevalunas eléctricos delante
y atrás, climatizador… De opción entre
otras cosas quedan llantas de 16", la pintura metalizada,
cuero, navegador, airbag de cortina para la cabeza…
El control de estabilidad (ESP) no se puede desconectar, y
mejor que sea así, en un coche de estas características
siempre nos ayudará y pocas veces nos penalizará
(en caso de conducción deportiva). Lo que sí
se puede desconectar es el control de tracción (ASR),
aunque vuelve a conectarse dependiendo de la situación.
Tampoco aconsejamos desconectarlo, sobretodo en mojado, las
perdidas de tracción serian constantes siempre y cuando
no pilotáramos muy finos. La asistencia de la dirección
es hidráulica, como ocurre en la mayoría de
los coches, pero con un motor eléctrico como bomba.
Esto permite variar la asistencia de forma automática,
para que se adapte a movimientos de volante más o menos
rápidos.

Entramos
en el interior y enseguida percibimos la típica terminación
de la casa. Comparado con el Clase A, el diseño interior
es muy austero. La calidad de materiales no es mala, pero
tampoco la esperada para un coche de más de 20.000
€. Todo queda en su sitio, pero el tacto de los materiales
es duro y no llega ni mucho menos a la calidad de sus hermanos
mayores. Tiene muchos huecos para dejar cosas, en este apartado
es similar al Mercedes, pero la posición de conducción
es más de turismo que el modelo de la estrella (más
similar a un monovolumen).
Como el A2 es más largo que el Clase A, no tenemos
problemas en las piernas, pero sí que se nota en la
anchura, sobretodo en las plazas traseras, donde tres pasajeros
irán incómodos (el Audi es muy estrecho).
El maletero con 390 litros es correcto para un uso ciudadano,
pero pequeño si queremos cargar algo voluminoso, en
general en habitabilidad el Clase A es mucho mejor. Pero normalmente,
para el uso que se le va a dar al coche, el habitáculo
será más que suficiente. Debajo de este maletero
hay un segundo hueco amplio, pero que aloja una rueda de repuesto
deshinchada. Si se quitan los dos asientos y se unen los dos
huecos del maletero, la capacidad total es grande, de 1.085
litros. La posición de conducción es muy buena,
elevados un poco más de lo convencional, no será
difícil encontrar una buena postura. El volante y todos
los instrumentos de alrededor están bien realizados
y son fáciles de accionar.

Encontramos algunos fallos, como los botones de los elevalunas
que están demasiado adelantados y muchas veces bajamos
los traseros cuando queremos bajar los delanteros.
Pero sobretodo el aspecto más criticable es la visibilidad,
la lateral es correcta, pero la trasera es nefasta, debido
a una luneta pequeña con el alerón en el medio.
En la parte superior del alerón la luneta esta tintada,
y por la inferior (la única que nos queda por ver)
encontramos el estorbo del reposacabezas central. Algo que
afecta de forma negativa a la seguridad son los marcos del
parabrisas, son largos y gruesos, lo que dificultan mucho
la visibilidad en curva, donde tenemos que alternar la visión
entre el cristal lateral (cuando estamos en el interior de
la curva y queremos ver cómo acaba) y el parabrisas
frontal (para entrar y salir de la curva).

Encendemos
el motor y al momento nos invade un fuerte sonido a tractor
y unas vibraciones bastante acusadas; una vez estabilizado
el ralentí, el motor se deja oír como otro de
su categoría y las vibraciones se contienen, pero siguen
existiendo (más de lo deseado en un coche de este precio).
Al emprender la marcha volvemos a notar muchas vibraciones
en el pedal de embrague, así como en la palanca de
cambios, la cual es un poco lenta y esponjosa, pero correcta.
El motor responde muy bien, sobretodo cuando pasa de las 2.000
rpm, estira con fuerza hasta las 4.200 rpm, donde desfallece
hasta cortar poco después de las 4.700 rpm. Los 75
cv pueden parecer escasos, pero en realidad es más
que suficiente. En algunos bancos de potencia el motor ha
entregado cerca de 82 cv. Juntamente con un par elevado y
un peso total del coche muy contenido, obtiene unas prestaciones
muy buenas. Acelera de 0 a 100 Km /h en 12,3 segundos y obtiene
una velocidad máxima de 173 Km/h. Pero sobretodo donde
mejor se nota el excelente comportamiento del motor es en
las recuperaciones, podemos hacer adelantamientos tranquilamente,
siempre y cuando no vayamos muy cargados. Los desarrollos
de las cinco marchas son correctos para un uso ciudadano y
autopista. En carreteras muy viradas la segunda se nos quedará
corta y la tercera larga, lo que supone cambiar de marchas
continuamente, jugando con segunda y tercera dependiendo del
tipo de curva que abordemos. Lo mejor sin duda es el consumo,
mientras no vayamos haciendo carreras el gasto será
como el de un mechero. Según Audi el consumo combinado
es de 4,3 litros a los 100 Km.

En ciudad el A2 se muestra en su salsa, es muy ágil
y permite “ratonear” con suma facilidad, gracias
también a la respuesta del motor, que a la mínima
que pisemos el acelerador responde con eficacia. El aparcar
es un juego de niños, es pequeño y la dirección
se mueve con mucha facilidad.
En autopista nos permite mantener medias muy elevadas, pero
aquí se notan las diferencias con las berlinas grandes
o con los simples compactos como puede ser su hermano A3.
Es estable, pero no incita a correr mucho. Es más la
sensación, ya que el coche, aunque vayamos a su velocidad
máxima responde bien, pero no están pensados
para esto.
Llegamos a una carretera de curvas rápidas, tanteamos
el coche apretando a fondo en algunas salidas de curvas y
de momento como si nada. El coche pisa con firmeza, la suspensión
no es muy dura pero no balancea mucho. Empezamos a subir el
ritmo, parece mentira como se agarra el pequeño, llegamos
a trazar casi tan rápido como algunas berlinas y el
A2 responde muy bien, de forma neutra. Nos queda claro que
el motor no puede con el chasis, en pocas palabras, el A2
puede soportar muchos más caballos. Cuando el paso
por curva ya sobrepasa su límite, aparece un pequeño
subviraje, que se transforma en un pequeño sobreviraje
si lo forzamos mucho, pero enseguida el ESP entrará
y cortará por lo sano.

Muy bien, nos preguntamos cómo puede ser que un coche
tan estrecho y con esa altura (superior a la de un compacto)
se comporte tan bien. Buscamos una carretera con curvas más
lentas y muy cerradas, con continuos cambios de apoyo. En
este tipo de carreteras el A2 sigue mostrando una elevada
estabilidad, pero la trasera se insinúa demasiado,
sobretodo con los cambios de apoyo. Menos mal que el ESP no
se puede desconectar, porque entonces sí que este pequeño
Audi podría tener problemas, pero sólo si se
le fuerza mucho y evidentemente no es un coche pensado para
hacer rallyes. La frenada es muy buena, aunque cuando se frena
con decisión en cambios de apoyo o entradas de curva
el A2 se muestra un poco inestable, pero allí está el ESP para salvarnos.
Ya al final de la prueba se nos pone a llover. Con el firme
mojado el A2 sigue mostrándose seguro, sobretodo gracias
a sus numerosos “gadgets” electrónicos.
El ABS entra sólo cuando es necesario, pero el coche
pierde tracción con facilidad al acelerar, problema
que es solucionado por el ASR con mucha eficacia.

En
definitiva, el Audi A2 es un capricho. Si podemos pagar la
diferencia que existe entre sus competidores y él,
es una opción muy recomendable. Tenemos un coche exclusivo,
seguro, con un nivel de equipamiento y motor aceptables y
lo más importante, llevamos los cuatro aros de Audi,
símbolo de máxima calidad y fiabilidad.
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