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Una bestia de 507 CV.

No se esperaba menos de la versión M del nuevo Serie 5. Pero cierto es que tales cifras hacen temblar a cualquiera. Su motor de cinco litros de cilindrada y diez cilindros en V, entrega más de medio millar de caballos.
Ya en su elaborada estética se perciben pequeños pero importantes cambios respecto a un Serie 5 normal. Los paragolpes, los faldones, las cuatro salidas de escape, las rejillas de ventilación laterales, las preciosas llantas de 19 pulgadas y hasta los retrovisores de diseño distinto, le dan un aire deportivo y dejan entrever de lo que realmente es capaz semejante máquina.

Analicemos el corazón de este BMW. Es un motor completamente nuevo, de diez cilindros en V a 90º. El bloque y la culata son de aluminio. Tiene distribución variable en los árboles de levas de admisión y en los escapes. También incorpora una mariposa de admisión independiente para cada cilindro. Entrega 507 CV a 7.750 rpm, el par máximo es de 520 Nm a 6.100 rpm y es capaz de superar las 8.000 rpm.
La caja de cambios es automática de siete velocidades de tipo SMG. Se puede usar en modo secuencial, con mandos en la palanca de cambios y en el volante. BMW afirma que todavía es más rápida que la SMG II del M3. Tiene hasta once programas de funcionamiento (mayor o menor rapidez de cambio), seis de ellos en modo manual y los restantes en modo automático. Lleva un diferencial de bloqueo variable que permite ofrecer un alto nivel de estabilidad y tracción a la salida de curvas, especialmente en las rápidas.

También incorpora el eficaz sistema “Launch Control”, que permite hacer salidas desde parado con la máxima aceleración sin que las ruedas patinen. Otras funciones son el sistema que evita que caiga el coche hacia atrás en una cuesta al arrancar y que es capaz de desembragar las ruedas motrices un instante si percibe que están llegando a su limite de deslizamiento.
Un ejemplo de la elevada tecnología que incorpora el M5 es el botón que BMW denomina “MDrive”. Cuando se pulsa, automáticamente se varía el funcionamiento de muchos elementos. Cambia la respuesta del motor al acelerador, la del cambio, la dureza de la amortiguación, el DSC es más permisivo, el asiento se muestra más firme y la información proyectada en el parabrisas muestra el régimen de giro del motor y la velocidad, que parpadean cuando llega al límite de revoluciones. Si no se activa el “MDrive”, se proyectan en el parabrisas los datos de velocidad, del control de velocidad, mensajes del check-control y del sistema de navegación. Todo ello se puede regular con los menús del completo pero complicado sistema iDrive.

Sus prestaciones son de infarto, pero muy parecidas a las del Audi RS6 o el Mercedes Clase E55 AMG. Con un peso de 1.755 kg (tiene un chasis de aluminio), logra acelerar de 0 a100 km/h en 4,7 segundos y su velocidad máxima está limitada a 250 km/h, aunque BMW afirma que sin limitador puede llegar a los 330 km/h.
Se pondrá a la venta en enero de 2005.
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