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Tras el éxito del X5, BMW intenta repetir la fórmula a escala reducida con el nuevo X3.

El concepto de SUV no es nuevo: puede decirse que fue Toyota quien lo introdujo en el mercado con el RAV-4. La teoría era sencilla: si la mayor parte de usuarios de un TT apenas usan sus capacidades camperas, ¿para qué ofrecerlas? ¿por qué no dedicarnos a mejorar el comportamiento en carretera aún a costa de perder cualidades off-road? Las marcas de prestigio como Mercedes o BMW se lanzaron a presentar sus propios modelos, pero siempre de mayor tamaño y un segmento por encima del modelo nipón.

Ahora BMW plantea la guerra desde abajo. Un X3 puede competir, por tamaño, con modelos como un Nissan X-Trail o un Outlander. Sin embargo, está un escalón por encima de estos modelos, como comprobaremos a lo largo de la prueba.
Las siglas SUV, Sport Utility Vehicle, esconden un tipo de vehículo muy concreto. Un SUV es aquel modelo que, bajo una apariencia de TT, ofrece mejor comportamiento en carretera que en una utilización campestre. Así, los modelos de esta categoría suelen prescindir de elementos como la caja reductora, tienden a simplificar sus sistemas de tracción y utilizan neumáticos más orientados al asfalto que al barro. Esto les convierte en vehículos de concepción más sencilla, pues prescinden de elementos que la mayoría de usuarios de TT no utilizan jamás.

Así, ¿cuál es la razón de ser de estos modelos en concreto? Vistos de esta manera, son coches que no pueden ofrecer el comportamiento en carretera de una berlina clásica por pura lógica: ni su peso ni su centro de gravedad se lo permiten. Tampoco, por las razones citadas anteriormente – además de por sus poco favorables ángulos de ataque, salida y ventral – pueden ser sometidos a esfuerzos importantes en campo.
Rasgos de SUV
Vida a bordo
Motor y cambio
Comportamiento eficaz en carretera
Conclusiones
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