La entrada al X3 es sencilla, dada la relativa altura del modelo. La habitabilidad es muy satisfactoria, con mucha amplitud en todas las cotas tanto delante como detrás, con una apreciable capacidad de maletero.

Muy superior, en este sentido, a un Serie 3, contando únicamente con 10 cm. más de longitud. El puesto de conducción es el tradicional en BMW, con unas distancias relativas entre pedales, asiento y volante perfectas y con multitud de regulaciones eléctricas en opción.

El volante multifuncional, de grosor y tacto ideales, pone su granito de arena en la primera apreciación positiva del interior. El cuadro de instrumentos es de sencilla lectura, y ha perdido el tradicional e inútil económetro BMW.

No obstante, hay un punto que hace que el puesto de mando no sea perfecto, y es el diseño dela agarradera de la puerta, que puede llegar a molestar al rozar con la pierna izquierda del conductor si no se utiliza el generoso reposapiés. En el salpicadero podemos encontrar diversos huecos para dejar pequeños objetos, pero ninguno de ellos ofrece demasiado espacio.

La presentación interior nos ofrece una de cal y una de arena. A unos materiales excelentes incluso en zonas poco habituales como la prolongación de la consola central, se contraponen unas manetas de apertura de puertas de plástico de aspecto y tacto frágil, una tapicería de cuero opcional de apariencia pobre o una iluminación interior mejorable. El ajuste es bueno en todo caso, siendo incluso superior al de un Serie 5 en apartados como el volante.

El equipamiento de confort es justo. De serie se ofrece lo indispensable a día de hoy en casi cualquier vehículo, siendo necesario el recurso a la lista de opciones si queremos salirnos de lo común. Hay que pagar por el volante multifunción, aunque por otro lado ofrezca un eficaz climatizador de serie.El equipamiento de seguridad, tanto activa como pasiva, es muy amplio, pudiendo contar con perlas como los faros AFS en opción.

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