Ferrari
presentó en el Salón de Ginebra de 2003, una
versión más cercana a la competición
de su 360 Modena. En realidad es una mezcla del coche de
calle y el que se usa en la Challenge Ferrari.

Va pintado con el mítico color Rosso Scuderia, el
mismo que utilizan los Ferrari de Fórmula 1. Los
cambios realizados respecto el Modena normal son: un peso
más reducido, frenos más potentes, mejoras
aerodinámicas para mejorar el agarre, suspensiones
más duras, así como rebajar la altura al suelo
y la caja de cambios semiautomática de seis marchas
secuenciales (la F1 que tan buenos resultados esta dando).

Su carrocería esta fabricada en aluminio, tiene el
mismo motor que el Modena, el V8 de 3,6 litros, pero con
425 cv de potencia máxima a 8.500 rpm. Seguramente
los frenos serán los de competición (o muy
parecidos), es decir, unos discos ventilados de 355x32 mm
delante y 330x18 mm detrás. El peso, aunque no llegará
a ser tan reducido como el de carreras (1.170 kg), sí
que rebajará bastante el del 360 Modena de calle
(1.390 kg).
Incorpora las llantas BBS de 18 pulgadas de diámetro
que lleva el de competición. Los cambios aerodinámicos
son los siguientes: faldón delantero que aporta mayor
estabilidad, espejos retrovisores más pequeños,
dos asientos bacquet con cinturones de seguridad de arnés
y elementos muy espartanos como la ventanilla corrediza
de la puerta del conductor como los coches de competición
y unos acabados interiores más simples para aligerar
peso.

Este Modena va dirigido a esos clientes de Ferrari que no
compiten pero tienen una conducción extremadamente
racing, sus prestaciones así lo demuestran. Tiene
una capacidad de aceleración de 0 a 100 Km/h en tan
sólo 4 segundos, medio segundo menos que su hermano
de calle. Aunque la velocidad máxima no varia (295
Km/h), resulta más que suficiente.