Honda
lanzó en 1998 uno de los modelos más
deportivos que jamás había creado. Se trata de
un roadster que no pasa desapercibido, ni por su potencia y
prestaciones ni por su línea. Exteriormente es un deportivo
de pura cepa, su línea es la típica deportiva
japonesa: realmente agresiva.
 Al
ser un roadster es un vehículo bastante compacto,
cuyas medidas son 4.115 mm de largo y 1.750 de ancho. Su
peso es de solo 1.260 Kg, el cual le permite realizar el
0-100 en tan solo 6,4 segundos y conseguir una velocidad
máxima de 241 Km/h. Pero
lo más sorprendente
de este coche no es su apariencia, sino su motor, un VTEC
que desarrolla 240 CV a 8300 rev/min y cubicando solamente
2.0, todo ello en un motor atmosférico que da mucho
qué hablar. Hay cosas que aún sorprenden
más, el cuentarevoluciones empieza a entrar en la
zona roja a partir de las 9000 rev/min! Estamos hablando
de que este motor es uno de los que más se parecen
en el mercado al de una motocicleta, y es que el sonido
del motor a más
de 6000 rev/min es increíble.  Esta
joya mecánica ha sido posible gracias a la aplicación
de tecnologías desarrolladas en la Fórmula
1 y en los turismos fabricados ya por Honda. Gracias
a la tecnología VTEC exclusiva de la marca, el
S2000 dispone del famoso sistema de regulación
y cierre de las válvulas
de admisión y escape de los cilindros, de forma
que el vehículo obtiene más potencia y
menor consumo. Y es que el Honda S2000 gasta de 8 a 9
litros
en conducción
normal y de 12 a 13 en conducción deportiva, consumos
muy ajustados por ser un vehículo
de estas prestaciones. La suspensión es similar a la del NSX, de doble brazo
oscilante que ofrece un comportamiento excelente en curvas
y derivada también de la Fórmula 1.  El interior
no es ninguna maravilla, pero tiene detalles tan deportivos
como el arranque del coche con un botón
o la piel combinada con negro y rojo. El volante es de
tres radios y el pomo de aluminio. La
relación
calidad precio no es mala, el precio oscila los 39.000 €,
y el equipamiento ya es bueno. Es un
vehículo del cual muchas marcas podrían
tomar nota, un deportivo ejemplar caracterizado por un motor
extremado ideal para aquellos que no solo quieren
potencia y buenas prestaciones, sino también deportividad
y rabia concentrados en un vehículo compacto.  En resumen,
es un coche para gozar de la conducción más
deportiva, donde sacar el máximo provecho del S2000
se hace realmente difícil por no ser un coche fácil
de domar. Es
difícil a estas alturas comparar este vehículo
con otros, ya que bajo mi punto de vista un 2.0 de 240 CV
y atmosférico no se puede comparar con nada en el
mercado, porque en realidad no hay nada que se le parezca.
Aún así por tipo de vehículo (y por
potencia) sí que tendría competidores que pueden
que incluso sean mejores que el Honda S2000 (o por lo menos
serán opciones más equilibradas y no tan extremadas
como es el caso). Así que como competidores
tenemos: Audi TT Roadster 1.8 T o Audi TT 3.2 Quattro, Mercedes
SLK 230 Kompressor, Porsche Boxster y BMW Z4.
Jordi
Riera
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