La marca americana responde con contundencia a sus rivales ingleses y alemanes. Jeep no quiere quedarse rezagada en el competido segmento de los SUV de altas prestaciones. Street and Racing Technology (SRT), la división deportiva de Dodge, Chrysler y Jeep, se ha sacado de la manga un Grand Cherokee con un motor de 415 CV de potencia máxima, capaz de dejar en ridículo en la salida de un semáforo a todo un Porsche Cayenne Turbo de 450 CV.

De hecho es capaz de fulminar hasta un Mercedes-Benz ML 63 AMG de 510 CV, ya que éste acelera de 0 a 100 km/h en 5 segundos justos y el Grand Cherokee SRT-8 es capaz de bajar de la barrera de los 5 segundos. Ni la diferencia de potencia de 95 CV a favor del alemán es suficiente para superar al Jeep. Su rival más directo en potencia, el Land Rover Sport 4.2 V8 Supercharged de 398 CV se queda en los 7,5 segundos. Por lo tanto, aunque sus 415 CV pueden ser vistos como escasos comparándolo contra el Porsche, el Mercedes-Benz o el Volkswagen Touareg W12 6.0 de 450 CV, en la práctica son suficientes para igualar y hasta superar en algunas mediciones a sus rivales.

Esta bestia llegada de EEUU tiene un motor V8 de 6,1 litros de cilindrada, derivado del 5.7 de 326 CV. SRT se ha encargado de aumentar la cilindrada, retocar los conductos de admisión, de escape, modificar la relación de compresión, la distribución y rediseñar la cámara de combustión. El resultado, 415 CV. De hecho este motor no es nuevo, ya lo montan el Chrysler 300C SRT-8 y el Dodge Charger SRT-8.
La caja de cambios es automática de cinco velocidades, similar a la que ya se monta en los otros modelos, pero aligerada y revisada para que soporte el aumento de potencia. La tracción es total permanente a las cuatro ruedas, pero en condiciones normales las ruedas traseras soportan el 90 o 95% de la fuerza. Gracias a ello, el comportamiento se torna más deportivo.

La suspensión se ha revisado totalmente para ofrecer una estabilidad acorde con las prestaciones que puede llegar a desarrollar el SRT-8, modificando los muelles, los amortiguadores, las barras estabilizadoras, los bujes y la alineación de las ruedas. Con ello, la altura libre al suelo se ve reducida en 2,5 cm. Los frenos son unos Brembo de cuatro pistones y discos ventilados con una medida de 360 mm delante y de 350 mm detrás. Las ruedas son enormes, con unas llantas de 20 pulgadas de diámetro y unos neumáticos delanteros de 255/45 y traseros de 285/40. El control de estabilidad también es especial para esta versión.
Estéticamente recibe mejoras para que sea más efectivo aerodinámicamente y también que su aspecto sea mucho más agresivo. El nuevo frontal mejora el coeficiente aerodinámico, el coeficiente de elevación de la carrocería y la ventilación de los frenos, a todo ello también ayudan los estribos. En la parte trasera encontramos dos salidas de escape centrales y un parachoques sobredimensionado. También tiene unas barras portaequipajes específicas. En general tiene una estética muy musculosa.

En el interior seguimos encontrando detalles específicos, como los nuevos asientos deportivos con el logo de SRT, los acabados de fibra de carbono y aluminio, mientras que la instrumentación incorpora nuevos indicadores como la presión del aceite, la temperatura del aceite y finalmente un velocímetro graduado a 300 km/h.
Eduard Aznárez