COCHES
Marcas/Modelos
Novedades
Híbridos
Clásicos
Reportajes
Usados/Km 0
 
COMPETICIÓN
Fórmula 1
Rallyes
 
COMUNIDAD
Club/Foros
Regístrate
 
OTROS
Buscar
Wallpapers
Videos
Juegos coches
Juegos móvil
Links
 
Web (Google) Motorintro.com

Junio 2002

Jeep Grand Cherokee Limited 4.0 Aut.


En 1992 entró en el mercado un automóvil que marcaría una nueva tendencia dentro del todo terreno. El nuevo Jeep Grand Cherokee era lo que hoy se conoce como S.U.V (Sport Utiliy Vehicle), para entendernos mejor un todo terreno “light”, un coche que mayoritariamente iría por asfalto, pero que en un momento dado pudiese entrar en alguna zona complicada en el campo.

Jeep se propuso crear un vehículo habitable, confortable, con buenas prestaciones por carretera, lujoso y apto para el campo. Todas las características excepto la del campo ya se encontraban en berlinas de alta gama. En aquella época solo existían los todo terrenos como vehículo de trabajo (aunque con el Range Rover las cosas ya cambiaron), no fue hasta la llegada del Grand Cherokee cuando se abrió un nuevo mercado. Un mercado, que hoy en día, como ustedes saben, está repleto de modelos.

El Grand Cherokee salió al mercado inicialmente con dos motorizaciones de gasolina, que más adelante y porque el mercado europeo lo exigía, apareció en escena un turbodiesel. Tenía dos niveles de acabado, el Laredo y el Limited, el primero era el básico, y el Limited traía: llantas de aleación de diseño especial, parachoques, faldones y parrilla pintados del mismo color que la carrocería, asientos de cuero, inserciones de madera en el salpicadero y las puertas, climatizador, control de velocidad, equipo de música especial, y una cónsola ubicada en el techo que tiene un pequeño ordenador y dos huecos, uno para el mando de la puerta del parking y el otro para las gafas.

Inicialmente venía de serie con cambio automático, pero poco tiempo después se incremento la oferta con el cambio manual de cinco marchas como opción. Sus raíces americanas no las puede esconder. Puede parecer extraño, pero el 98% de los coches de EEUU son automáticos, por eso el Jeep Grand Cherokee que inicialmente tenía su mercado en EEUU, iba de serie con el cambio automático de 4 relaciones. Pero como el vehículo tuvo mucha demanda en Europa (poco probable que un coche americano se venda como churros en el viejo continente), se le puso un cambio manual como opción, aunque la mayoría se vendieron con automático, ya que fue el principio del “boom” de los coches automáticos en Europa.

Nuestro Jeep de prueba fue el 4 litros gasolina, con cambio automático, y el acabado Limited.
Solo sentarnos en el asiento del conductor ya apreciamos que estamos en un coche donde lo primordial es la comodidad. Sus enormes asientos tapizados en cuero son auténticos sofás. Anchos y cómodos, a más de algún usuario le asaltaría la duda de si es más confortable el sofá del comedor o el asiento de su Jeep, ya que sus múltiples regulaciones eléctricas ayudan a encontrar con enorme facilidad la mejor posición.

Una mirada alrededor del habitáculo sirve para apreciar la buena calidad general de todos los materiales. Sobretodo se les ve duraderos y con un tacto esponjoso de los plásticos lo cual agradecemos cuando nos damos algún golpe entrando o saliendo del coche. Volante de cuero con airbag y botones para regular la velocidad automáticamente, climatizador, radio-cassette que suena a la perfección, numerosos huecos para dejar objetos, en general un surtido de elementos que ahora nos parecen normales pero que en 1992 eran difíciles de encontrar en la mayoría de automóviles. La única nota negativa del habitáculo es su guantera, si bien tenemos muchos huecos donde dejar las cosas, se hecha en falta una más grande. Las plazas traseras son otra maravilla de la comodidad, emulando a las delanteras, son perfectas para ir tranquilamente de pasajero observando el paisaje.
El maletero también es digno de mención, ancho, largo y sobretodo alto (podemos apilar muchos paquetes), lástima de la rueda de repuesto ubicada en el lado izquierdo del maletero en posición vertical y bien tapada con una funda de cuero, la cual resta espacio. Y pequeña no es la rueda, ya que el Grand Cherokee monta de serie unos enormes Goodyear de 225 de ancho con llantas de 17 pulgadas. Unas llantas de aleación pintadas en color oro, las cuales favorecen mucho a la estética del coche. En general la estética es bastante bonita, denota fuerza y potencia pero con estilo.

En el apartado mecánico nos encontramos con un motor de 4 litros de cilindrada y más de 180 cv de potencia. Es un 6 cilindros en línea especialmente suave y elástico, ayudado por una caja de cambios automática de cuatro relaciones que para un uso deportivo es nefasta, pero que para ciudad y una conducción tranquila es muy buena. También tiene reductora, muy eficaz para hacer caminos o zonas especialmente complicadas con fuertes pendientes y desniveles.

Arrancamos el motor y un murmullo típico de motor americano (sonido grave) nos invade en el habitáculo. Una vez estabilizado el ralentí, después de dos o tres segundos el motor casi no se deja oír. Apretamos el freno y ponemos la palanca de cambios en posición (D), dejamos freno y el coche empieza a moverse con mucha suavidad. Una vez en plena calle nos disponemos a “callejear” por la ciudad. Nos puede parecer que no es un coche apto para la ciudad, sus 4.6 metros asustan en un primer momento pero enseguida nos acostumbramos a sus medidas, ayudados por la altura que nos deja ver bastante mejor lo que sucede a nuestro alrededor. Tiene una dirección que es una delicia por ciudad, muy asistida y suave, ayuda a maniobrar con mucha facilidad, no parece que movamos casi dos toneladas de peso. Tiene un “reprise” bastante bueno, lo que nos ayuda a adelantar con facilidad a los coches por zonas urbanas. Pero eso sólo ocurre a baja velocidad, ya que sus recuperaciones en adelantamientos por carretera se ven penalizadas por el cambio automático y un motor potente pero poco voluntarioso. Si pisamos a fondo cuando el coche va a medio régimen el cambio detecta que queremos potencia inmediata y reduce una marcha para entregar la máxima fuerza. Cuando viajamos sin equipaje, el Grand Cherokee es bastante ágil, pero si vamos muy cargados tendremos que anticipar los adelantamientos, pero poco a poco el coche va cogiendo velocidad y es capaz de mantener medias bastante buenas.

En carretera se muestra muy estable pero evidentemente tenemos unos límites más bajos que una berlina convencional. Su centro de gravedad es alto, su elevado peso, unas suspensiones con mucho recorrido y muy blandas, hacen un cóctel peligroso a la hora de tomar las curvas. Balancea mucho lo cual nos hace bajar el ritmo, pero el coche mantiene la compostura y podemos permitirnos pasar por las curvas a una velocidad bastante elevada con seguridad. Mejor no probar sus límites de adherencia ya que el vuelco estaría muy presente, con lo cual cuando empieza a subvirar mejor levantar el pie. Los neumáticos, estudiados para ofrecer un uso mixto entre carretera y campo son muy eficaces. Ayudado por la tracción a las cuatro ruedas, el Jeep no pierde motricidad.

A la hora de frenar, tenemos que tener en cuenta que llevamos un coche muy pesado, aunque sus 4 discos y con sistema ABS cumplen perfectamente en un uso tranquilo, cuando les exigimos mucho, el pedal empieza hacerse esponjoso y no frena con tanta contundencia (fadding), con lo cual las distancias de frenada se alargan bastante. Recomendamos usar la selección de marchas manuales (primera, segunda y tercera) que disponemos con el cambio automático cuando bajamos un puerto de montaña, seleccionamos una marcha y el motor no pasa de ésta, con lo cual nos ayuda a frenar la propia retención del motor.

En las autopistas o las autovías es donde se encuentra más cómodo el Jeep Grand Cherokee, su reserva de potencia, la comodidad y la tranquilidad del cambio automático nos permite relajarnos mientras hacemos kilómetros. Llega a 180 Km/h, una velocidad más que suficiente para este tipo de autos, ya que sus blandas suspensiones están concebidas para filtrar todas las irregularidades de la carretera y no para correr. Pero es muy estable y dócil lo que nos permite viajar con mucha tranquilidad.

El problema más grande que tiene este coche es el consumo. Es espeluznante como se “traga” la gasolina, con un deposito enorme de 80 litros de capacidad su autonomía difícilmente llega a los 500 Km, es decir, las medias de consumo son muy elevadas, entre 15 y 20 litros a los 100 Km en una conducción normal, y en conducción rápida pasa holgadamente de los 20 litros. Se nota que es un coche “Made in USA”.

En definitiva, en 1992 teníamos un todo terreno a la venta que sin lugar a dudas era la mejor elección, sus competidores quedaban un poco por debajo: el Ford Explorer no llegaba a la calidad del Jeep, aunque su precio era más bajo. A la par teníamos el Mitsubishi Montero, un coche muy eficaz por el campo pero no tanto por carretera. Y finalmente el más caro, el Range Rover, superior en casi todo, pero su precio era excesivamente alto.


Eduard Aznárez

 

 
 
Olfus S.L