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Noviembre 2003

Lamborghini Gallardo

El nuevo “Lambo” tiene 499 CV y tracción total. Otra bestia para nuestro álbum de supercars.


En Santa Agata Bolognese, donde se sitúa la planta de Lamborghini, se ha notado el oxigenado que ha proporcionado Audi. La marca alemana controla la italiana desde hace un tiempo y uno de sus frutos más directos e importantes ha sido el Gallardo. El nombre, como no, sigue siendo taurino, esta vez de una ganadería del Siglo XVIII y que posteriormente, fue absorbida por la Miura. De allí viene el tan popular nombre del clásico más mítico de la casa italiana.
Entremos en materia. El Gallardo es un biplaza con motor central longitudinal. Sus medidas son: 4.300 mm de largo, 1.165 mm de altura y 1.900 mm de ancho. Respecto a la competencia es corto, bajo y ancho.
Su estética sigue la tendencia marcada por el Countach, tan alabada por unos y a la vez criticada por otros, sobretodo seguidores incondicionales de Ferrari que afirman que tan pocos ángulos en la carrocería la hacen aberrante. Dejemos el gusto personal a un lado y centrémonos en la mecánica de este aparato.


El motor tiene diez cilindros de aluminio, situados en una V a 90º. Tiene una culata con doble árbol de levas movidos por cadena y cuatro válvulas por cilindro. Incorpora distribución variable contínua en la admisión y el escape, así como un colector de admisión de longitud variable, largo en régimen bajo y corto en régimen alto, lo que ayuda a tener un motor más “lleno” en toda su gama de revoluciones. Otro aspecto importante es la lubricación, que como en la mayoría de estos casos es por cárter seco, con dos radiadores, uno para el lubricante del motor y el otro para el del cambio. Su capacidad es de 10 litros para el primer caso y 20 de refrigerante, son cantidades bastante elevadas. Entrega 499 CV a 7.800 rpm. Su par máximo es de 510 Nm a 4.500 rpm.
El sistema de tracción total es un diferencial central, que hace un reparto de 30/70, con un acoplamiento viscoso como elemento autoblocante. No tiene sistema de control electrónico de tracción, pero sí que usa unos sistemas mecánicos que subsanan esos problemas. El apartado de transmisión es interesante ya que puede llevar la caja de seis marchas manuales de rejilla (muy bonita y típica, pero tosca y lenta) o una automática también de seis marchas llamada “e-gear”, que tiene mandos secuenciales en el volante. Esta lleva varios programas de uso: normal, sport, automático y de baja adherencia.


El bastidor ha sido muy trabajado y esta realizado completamente en aluminio. Se declara una rigidez de 23.000 Nm/grado. Su peso total es de 1470 kg. Las suspensiones son de paralelogramo deformable de dobles triángulos. Tiene muelles helicoidales y amortiguadores variables desarrollados por Koni de tipo FSD. En frenos no se queda corto e incorpora unos discos delanteros de 365 mm con pinzas de ocho pistones y detrás de 335 mm, con pinzas de cuatro pistones. Son de Brembo. La dirección es de cremallera asistida.
De serie trae unos neumáticos Pirelli Pzero, con medidas: 235/35 ZR delante y 295/30 ZR detrás. Las llantas son de 19 pulgadas. Lleva ESP, aunque afirman que sólo actúa en casos extremos y que deja bastante “juego”.
El equipamiento es bastante completo, aunque es un deportivo radical, Lamborghini quiere que se le pueda dar un trato diario. Incluye retrovisores plegables y con calefacción, retrovisor interior con oscurecimiento automático, airbags frontales de doble efecto, laterales de cabeza y tórax, así como barras de protección dentro de las puertas. Esta vez las puertas son batientes en el sentido normal y no como las del Diablo. Sí que lleva un alerón trasero que se alza cuando alcanza cierta velocidad, pero en cambio no tiene tomas de aires dinámicas, como sí que tiene el Murciélago.


Con semejante compendio de tecnología alemana y refinamiento italiano, el toro bravo es capaz de llegar a los 309 km/h de velocidad máxima y bajar de los 5 segundos en el 0 a 100 km/h. Lo dicho, una bestia.


Eduard Aznárez

 

 

 
 
Olfus S.L