Lotus sigue siendo una marca pequeña, que desde el punto de vista financiero siempre ha sido nefasta, que actualmente pertenece a la compañía malaya Proton, que tiene tan solo tres modelos, los cuales tienen un precio altísimo para lo que ofrecen y que difícilmente encontraremos puntos de asistencia en nuestro país para que nos reparen estas joyas. Con semejante currículum, ¿Quién quiere un Lotus? Pues yo me pido uno, ¡oigan!

Les voy a dar cuatro datos para que reflexionen un poco: biplaza con motor central, bastidor de aluminio, carrocería de material compuesto, 1.100 kg y 203 CV. ¿Saben de algo semejante? No vale el Elise o el extremo Exige, modelos de Lotus. ¿No verdad? Muy bien, sólo tenemos un problema: 49.000 €. Quien los tenga y le guste conducir, o mejor dicho, pilotar, que no se lo piense, este Lotus es su coche.

El Europa S tiene muchas semejanzas con el Elise y el Exige, pero ha sido diseñado para ofrecer un plus de funcionalidad que sus hermanos, una funcionalidad de la que carecen los otros dos. Su carrocería sigue siendo extremadamente deportiva y baja, pero ahora los largueros laterales son más bajos y el techo es más alto, con lo cual se facilita el acceso a su angosto interior. Cuando decimos se mejora es respecto al Elise, porque el acceso sigue siendo complicadísimo, especialmente engorroso para el día a día.
El interior ahora es más agradable, todavía muy “racing”, pero con elementos como el cuero o las alfombrillas de los que prescinden sus hermanos. Así como los dos airbags frontales, que siempre se agradecen.

El motor es un cuatro cilindros montado en posición central trasera transversal. Sus dos litros de cilindrada y el turbocompresor le otorgan 203 CV de potencia máxima a 5.400 rpm y 263 Nm de par a 4.200 rpm. Llega con facilidad a los 225 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 5,5 segundos.
Su ligero bastidor y unas suspensiones puestas a punto por la propia marca (que siempre ha sido garantía de éxito), conceden al Europa S un comportamiento exquisito en zonas viradas.

Como decíamos, su gran problema es el precio, excesivamente elevado para lo que nos ofrece. Eso sí, a los que nos gustan las sensaciones fuertes no nos defraudará, y ya sabemos que un coche de estas características se compra con el corazón y no con la cabeza. Ya saben, reserven uno, pero se tendrán que esperar hasta julio de 2006 que se empieza a fabricar para poder disfrutar de semejante bomba.
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