Diseño
de Pininfarina para esta berlina de representación
con silueta de GT.

Maserati y Quattroporte son dos nombres míticos en
la historia del automovilismo. La marca italiana, ahora en
plena expansión gracias a la ayuda de Ferrari, se ha
caracterizado por tener muchos altibajos en su dilatada historia.
Las penurias económicas fueron constantes en algunas
épocas y en ocasiones ha estado al borde de la desaparición.
Su modelo más emblemático siempre ha sido el
conocido Quattroporte. Hace poco se presentó en sociedad,
creando gran expectativa, no solamente por lo que supone el
renacer de un nombre
tan mítico, sino porque la máquina que lo ostenta
es realmente pletórica y digna de atención.

Esta es la quinta generación del Quattroporte. El primero
fue fruto de un diseño del carrocero italiano Pietro
Frua, quien en 1963 empezó esta magnífica saga
de berlinas deportivas. Este tenía un motor V8. En
1974 se creó el segundo, pero fue una edición
muy limitada, de tan sólo 13 unidades e incorporaba
un motor V6 y fue diseñado por Bertone. Lo curioso
es que compartía elementos mecánicos con el
Citroën SM. Dos años más tarde, Giugiaro
fue el encargado de carrozar al nuevo Quattroporte, que duró
hasta 1991, aunque al final con el nombre de Royale. Pero
siempre llevó un motor V8 con carburadores. En 1994
se lanzó la última versión, que se fabricó
hasta el año 2000. Diseñado por Gandini, su
línea fue tomada del cupé Ghibli. Podía
llevar desde un V6 de 2 litros biturbo hasta un V8 de 3,2
litros. Finalmente, el Quattroporte que nos ocupa ha sido
diseñado por la firma más prestigiosa de las
últimas décadas, Pininfarina. Curiosamente,
el padre de Sergio Pininfarina, actual dueño de la
empresa, fue quien diseñó el primer Maserati
de calle, en 1947.

Es un coche espacioso, sus dimensiones son muy similares a
las de un Audi A8 o un VW Phaeton. Sus medidas son: 5.054
mm de largo, 1.895 mm de ancho y 1.438 mm de alto. La distancia
entre ejes es de 3.064 mm.
El motor está situado en posición central delantera,
como ocurre en la mayoría de deportivos con motor delantero,
por ejemplo un Ferrari Maranello (por delante del conductor
y detrás del eje delantero). Para tener un buen equilibrio
de masas en los dos ejes, se ha situado la caja de cambios
en el eje trasero, juntamente con el diferencial. Es un cambio
automático con posibilidad de manejo secuencial mediante
mandos en el volante. El motor es un V8 de 400 CV y Maserati
declara una velocidad máxima de 275 Km/h.

Falta por confirmar a día de hoy el equipamiento que
llevará, tanto de serie como opcional, pero lo que
sí se sabe es que se podrá elegir entre quince
colores de pintura, diez colores de cuero y hasta tres tipos
de madera.
Eduard
Aznárez
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