Las mejoras para la Clase E llegarán en el mes de junio, en la berlina y en el familiar.

Estéticamente recibe pocos cambios, casi todos en la parte frontal, con la nueva parrilla, unos paragolpes ligeramente distintos, así como retrovisores y faros actualizados. Salvo la versión “Avantgarde” que tiene unos estribos y paragolpes traseros con un nuevo diseño, las otras versiones no tienen cambios en la parte lateral y trasera.

En el interior encontramos nuevos materiales para el revestimiento y las tapicerías, nuevos colores y un nuevo diseño en el volante de cuatro radios con mandos.

Hay motores nuevos en la gama, algunos de ellos modificados. En la gama de gasolina encontramos cambios en el motor E 200 Kompressor que ahora tiene 184 CV, el E 500 que desarrolla 388 CV y la versión AMG pasa a llamarse E 63 AMG e incorpora el V8 atmosférico de 514 CV. Sin duda, éste último cambio ha sido necesario para recortar las diferencias de prestaciones con el BMW M5. En diesel hay cambios en el E 200 CDI que tiene 136 CV y el E 220 CDI que alcanza los 170 CV. El E 320 CDI sigue teniendo 224 CV pero mejora el par máximo en 30 Nm (en total, ahora tiene 540 Nm).

Incorpora cuatro novedades en el equipamiento. Los faros adaptativos tienen nuevas funciones y se ha mejorado su funcionamiento, las luces de freno tienen intensidad variable, el sistema de seguridad pasiva “Pre-Safe” y finalmente el “Neck-Pro”. Éste último es un reposacabezas activo que disminuye las posibles lesiones de las cervicales en caso de impacto en la parte trasera. De momento, Mercedes-Benz no volverá a utilizar el sistema de frenos “SBC”, ya que no han sido capaces de solucionar algunos problemas que presentaba, por lo que a partir de ahora usará el sistema “Adaptative Brake” que estrenó la Clase S.
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