Ya
es tradición que la Clase E de Mercedes sea la
mejor berlina del mercado, convirtiéndose en un modelo
a seguir por el resto de marcas competidoras.
En esta ocasión Mercedes ha vuelto a crear un vehículo
ejemplar dando una muy buena impresión en el ámbito
de la seguridad y la calidad como ningún otro. El
aspecto del clase E es impecable, con unos ajustes y unos
acabados excelentes. Tiene un equipamiento muy rico, como
son los asientos con bolsas de aire hinchables que sujetan
más el cuerpo en las curvas, un sistema de suspensión
neumático ya aplicado en la Clase S, o incluso climatización
independiente para cada plaza trasera. La estabilidad del Clase E es muy buena, y aún más
son los sistemas electrónicos de control de estabilidad
y frenado (SBC). Es una muy buena elección escoger
la suspensión neumática Air DC (de serie en
los modelos más potentes (E400 CDI y E500)) ya que
regula el comportamiento de las suspensiones teniendo el
usuario diferentes programas a escoger en función
del tipo de conducción que desee (el propio sistema
también se adapta en función del terreno y
la velocidad). Como
la mayoría de modelos de la Mercedes, el Clase
E está en tres gamas de equipamiento: Classic, Elegance
y Avantgarde. La versión más económica
(Classic) va mejor equipada que en el caso del anterior Clase
E, ya que de serie lleva equipamiento como climatizador,
llantas de aleación, seis airbag, etc. La versión
Avantgarde es la más cara y deportiva, haciendo que
el coche sea 15 mm más bajo y con una suspensión
un poco más dura. También lleva equipamiento
como la piel, faros bixenón, llantas de aspecto más
agresivo, y algunos cambios en molduras exteriores así como
las luces traseras de diodos. Aún así, la versión
Avantgarde le da un toque deportivo muy tímido, no
hay que olvidar que hablamos de una berlina.  El maletero
tiene 540 litros de capacidad, bastante más
que el de su predecesor. Respecto a la resistencia aerodinámica
también a mejorado sustancialmnte,
teniendo el coeficiente Cx en 0.26. El cargador de CD está oculto por una tapa en la
consola central, y entre los asientos delanteros hay un apoyabrazos
con dos apartados, uno para el teléfono y otro refrigerado. Actualmente existen cuatro motores diesel. El más
modesto es el E 220 CDI, un motor de cuatro cilindros que
da 150 CV a 4.200 rpm, y con un par realmente alto (340Nm).
El segundo motor ya es un cinco cilindros (E 270 CDI), en
este caso han aumentado la potencia respecto al anterior
haciéndolo llegar a los 177 CV a 4.200 rpm. Su par
máximo también se ha visto incrementado hasta
los 400 Nm. El E 320 CDI tiene 204 CV y un par de 500 Nm.
El E 400 CDI es el más exagerado, con un motor excepcional
V8 de 260 CV que hace que haga el 0-100 en tan solo 6.9 segundos,
y es que estamos hablando de uno de los motores diesel más
potente del mercado (de hecho este motor ya lo llevaba el
clase S, aunque en este caso tiene algunas modificaciones).  También
existen cuatro motores gasolina. El E 200K de 1.8 litros
que desarrolla 163 CV y una velocidad máxima
sorprendente, 230 Km/h. El E 240 es un 2.6 y da 177 CV a
5.800 rpm y 240 Nm de par máximo. El 3.2 de mercedes
(E 320) da una potencia de 224 CV a 5.600 rpm con 315 Nm.
La versión más potente, el E 500 lleva un V8
de 5 litros con 306 CV a 5.500 rpm y un par de nada menos
que 460 Nm. Pero Mercedes no se ha olvidado de la versión más
extremada, el AMG, en este caso, el E55, que con el mismo
motor que el SL 55 AMG consigue un tiempo de 4.7 segundos
de 0-100. El E 55 AMG va dotado de un motor 5.4 litros V8
de 475 CV a 6.100 rpm (la velocidad máxima, como no,
limitada a 250 Km/h). Este vehículo se diferencia
claramente de versiones inferiores por sus acabados exteriores,
llantas, etc. Además de su equipamiento interior,
como el cambio automático Speedshift o los asientos
deportivos.
 Jordi Riera
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