El Mercedes más espectacular.

Con 626 CV de potencia máxima y una estética embriagadora, el SLR McLaren es el producto estrella de la marca alemana. Su afilado morro, su alargado capó, las puertas que se abren hacia arriba, los espectaculares tubos de escape que se asoman por los laterales y una estilizada trasera, hacen del SLR una auténtica obra de arte.
Mide 4.656 mm de largo, 1.908 de ancho y 1.261 de alto. Es un biplaza y tiene el motor colocado en posición central delantera, igual que un Ferrari 575M Maranello y envía toda la fuerza a las ruedas traseras. Su línea no es solamente fruto de los flamantes diseñadores, sino también de los numerosos estudios de aerodinámica que, aún a pesar de tener un coeficiente de penetración Cx de 0,374 (un valor pobre), se ha dado mucha más importancia a los coeficientes de elevación Cz, todos ellos negativos (0,050 en el eje delantero y 0,089 en el trasero).
Estos últimos coeficientes favorecen mucho la estabilidad a grandes velocidades. El elemento más curioso es el alerón trasero móvil que se despliega a partir de 95 Km/h. Éste también sirve para hacer de aerofreno en las frenadas fuertes (se inclina 65º para proporcionar freno aerodinámico).

Pesa 1.768 Kg en total, 232 Kg son del motor. El bastidor es un mixto de fibra de carbono y aluminio. La suspensión es de paralelogramo deformable con muelles helicoidales, toda ella de aluminio. Como ya viene siendo costumbre en los llamados “Supercars”, los frenos son un mixto de cerámica y carbono. Aparte de las buenas cualidades de frenada que ofrecen, su gran ventaja es que duran hasta 300.000 km. Las cuatro pinzas son fijas, las delanteras de ocho pistones y las traseras de cuatro.
Un ejemplo de la gran capacidad de frenada del Mercedes SLR, es que la marca asegura que se pueden llegar a sufrir deceleraciones de hasta 1,3 g. Vamos, que más vale ir musculando el cuello si no queremos acabar agarrotados, máxime cuando las aceleraciones también son fulgurantes, ya que logra alcanzar los 100 km/h desde parado en tan sólo 3,8 segundos, los 200 km/h en 10,6 y los 300 km/h en 28,8. Franquear la mítica barrera de los 300 no es ningún problema para el SLR McLaren, ya que puede llegar a alcanzar los 334 km/h.

Incorpora el sistema de frenado electrohidráulico SBC, el cual se encarga de hacer las siguientes tareas: servofreno de emergencia, secado de los discos cuando están húmedos, distribución selectiva de la presión de frenos en curva, detención suave, ayuda para arrancar en rampas y la última novedad de dicho sistema, el frenado automático en atascos (evita tener que pisar el pedal de freno, ya que sólo hace falta soltar el acelerador y él automáticamente detecta que hay que frenar).
El control de estabilidad está programado para entrar sólo en situaciones límites (siempre teniendo en cuenta que se llevan 626 CV en el pedal derecho). La caja de cambios es automática de cinco velocidades con convertidor hidráulico de par. Se puede usar de modo automático en dos programas (Confort y Sport) y en modo manual secuencial con tres programas (Sport, Supersport y Race).

Se pueden elegir entre tres tipos de ruedas: dos llantas (éstas sin sobreprecio) montan unos neumáticos de 245/40 18 delante y 295/35 18 detrás. En opción existe una bonita llanta con diseño de turbina y unos neumáticos de 245/35 19 delante y 295/30 19 detrás.
Llegamos a la verdadera joya del SLR, el motor. Es un V8 de 5,4 litros con compresor volumétrico, derivado del 55 AMG que montan algunos modelos de la marca. Está hecho con fundición de aluminio y montado por un sólo mecánico (cómo ya es tradición en AMG). La lubricación es por cárter seco y la parte inferior de cada pistón está refrigerada por chorros de aceite. Rinde 626 CV a 6.250 rpm y el par máximo es de 780 Nm, constantes entre 3.250 y 5.000 rpm. Dichas cifras, dotan al SLR de una capacidad de aceleración y sobretodo recuperación abismal.

¿Qué se puede esperar de un coche que se llama Mercedes-Benz SLR y se apellida McLaren? Aparte de todo lo comentado anteriormente (que es lo bueno), ahora hay que citar el precio (que es lo malo), unos 482.500 €… ¡despierten del sueño y vuelvan a la realidad!
Eduard Aznárez
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