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Octubre 2003

MG ZR


A la venta en España desde hace dos años, el MG ZR es extremadamente deportivo, tanto en imagen como en prestaciones.


Gracias a su unión, MG y Rover disponen de dos gamas con las mismas plataformas pero diferentes caracteres. Si la señorial Rover se dedica a realizar coches confortables y con un cierto grado de lujo, MG toma el camino que siempre le ha gustado, el de la deportividad, con estéticas más agresivas y comportamientos radicales. Y eso es lo que han hecho con el Rover 25 que, cambiando un 30 por ciento de sus piezas, han realizado el ZR. A simple vista parece que las principales reformas han sido en la carrocería, a base de elementos decorativos con estilo “racing”. La verdad es que parece más una realización de tuning que un coche de serie.
Hay cuatro motores disponibles, todos ellos conocidos ya en el Rover, aunque el más potente se ha modificado para aumentar su caballería. Tenemos tres gasolinas con, 103 CV (ZR 105), 117 CV (ZR 120) y 160 CV (ZR 160). En diesel encontramos un inyección directa, con turbocompresor e intercooler que rinde 101 CV (ZR TD). El más recomendable es el 1.8 VVC de cuatro cilindros, 16 válvulas y distribución variable, que rinde la nada despreciable cifra de 160 CV a 7000 rpm, por lo tanto es un motor al que le gusta ir alto de vueltas para sacar lo mejor de sí. Su principal problema es que no acaba de rendir esos 160 CV que la marca certifica, aunque parece que sí los tiene gracias a una sonoridad elevada y unas relaciones cortas que ayudan a tener reacciones más enérgicas.

Pero las diferencias más importantes en el apartado mecánico las percibimos en el chasis, con unas suspensiones con amortiguadores Delphi con dureza progresiva, muelles más cortos y menos flexibles. MG ha realizado un trabajo perfecto en este aspecto, sobretodo para esos usuarios “quemadillos” que les gustan los coches realmente estables en todo tipo de situaciones a cambio de renunciar a una comodidad casi inexistente en este caso. Otros elementos como la dirección y los frenos también han sido retocados para conseguir un comportamiento muy efectivo, haciendo más rápido y directo el sistema de dirección y agrandando los discos de frenos (282 mm delante y 260 mm detrás) siendo ventilados los delanteros y macizos los traseros.
Cuenta con llantas de aleación de 17 pulgadas con unas medidas de neumáticos de 205/45 ZR 17, buena opción para la versión más potente pero excesiva para las restantes. Sus prestaciones contra el crono son correctas, no es especialmente rápido en velocidad máxima, con 210 Km/h y su aceleración de 0 a 100 Km/h es de 7,8 segundos. Aunque pueda parecer que no es un coche ganador en tiempos, sí que lo es una vez en carretera, su buen comportamiento nos permitirá conducir a un ritmo muy elevado, sin llegar al extremo de los últimos “compactos voladores” como el León Cupra R o el Civic Type R pero más que suficiente para el que busca sensaciones fuertes. Pero tendremos que vigilar ya que tiene unas reacciones muy vivas y directas, no peligrosas pero sí que tendremos que estar atentos y más teniendo en cuenta que no existe la ayuda de un control de estabilidad. Su consumo es bastante contenido, con 7,5 litros cada 100 km.


La estética exterior es su gran arma, con variedad de elementos decorativos como faldones, tomas de refrigeración, bajos más pronunciados, doble salida de escape y un alerón que harán las delicias de los más jóvenes. Sus colores vistosos como el amarillo de las fotos o el azul eléctrico darán el toque final. Pero todo lo bueno que tiene por fuera, lo tiene de malo por dentro, un salpicadero más propio de principios de los 90, un puesto de conducción con algunos fallos y un equipamiento realmente pobre lo dejan herido de gravedad en frente de la competencia, que cada vez es más feroz y sobretodo en estos aspectos. MG se apoya en el hecho de que el principal comprador de este automóvil es un chico/a joven con poco interés por el confort y con prioridades como la imagen exterior o las prestaciones deportivas. Pero una cosa es poner un salpicadero austero (como lo puede ser el del Honda Civic) y otra es tener unos acabados cutres, sólo mitigados por el volante de cuero, los relojes de la instrumentación plateados, algunas inserciones que imitan de mala manera el aluminio y unos asientos tipo bacquet que estos sí, recogen muy bien y son bonitos visualmente, realizados con tela y cuero.
Como decíamos, el equipamiento es muy pobre, no puede tener ni control de estabilidad ni de tracción. Las versiones básicas llevan: elevalunas eléctricos, cierre centralizado, retrovisores eléctricos, volante y pomo en piel, aire acondicionado, doble airbag frontal, faros antiniebla, ABS y llantas de 16 pulgadas. Si escogemos el más potente, el ZR 160 nos vendrá con llantas de 17 pulgadas, alarma volumétrica y la tapicería mixta de tela y cuero con inserciones de color.


Finalmente comentar el precio: no llega a ser el más barato, pero se encuentra situado en una muy buena posición. Van de los 13.250 € del 1.4 3p a los 19.350 € del 160 5p.
En definitiva, es una buena elección para esos usuarios con ganas de tener un coche muy rápido y estable pero que, a cambio, estén dispuestos a sacrificar mucho el confort.


Eduard Aznárez

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