A
la venta en España desde hace dos años, el
MG ZR es extremadamente deportivo, tanto en imagen como
en prestaciones.

Gracias a su unión, MG y Rover disponen de dos gamas
con las mismas plataformas pero diferentes caracteres. Si
la señorial Rover se dedica a realizar coches confortables
y con un cierto grado de lujo, MG toma el camino que siempre
le ha gustado, el de la deportividad, con estéticas
más agresivas y comportamientos radicales. Y eso
es lo que han hecho con el Rover 25 que, cambiando un 30
por ciento de sus piezas, han realizado el ZR. A simple
vista parece que las principales reformas han sido en la
carrocería, a base de elementos decorativos con estilo
“racing”. La verdad es que parece más
una realización de tuning que un coche de serie.
Hay cuatro motores disponibles, todos ellos conocidos ya
en el Rover, aunque el más potente se ha modificado
para aumentar su caballería. Tenemos tres gasolinas
con, 103 CV (ZR 105), 117 CV (ZR 120) y 160 CV (ZR 160).
En diesel encontramos un inyección directa, con turbocompresor
e intercooler que rinde 101 CV (ZR TD). El más recomendable
es el 1.8 VVC de cuatro cilindros, 16 válvulas y
distribución variable, que rinde la nada despreciable
cifra de 160 CV a 7000 rpm, por lo tanto es un motor al
que le gusta ir alto de vueltas para sacar lo mejor de sí.
Su principal problema es que no acaba de rendir esos 160
CV que la marca certifica, aunque parece que sí los
tiene gracias a una sonoridad elevada y unas relaciones
cortas que ayudan a tener reacciones más enérgicas.

Pero
las diferencias más importantes en el apartado mecánico
las percibimos en el chasis, con unas suspensiones con amortiguadores
Delphi con dureza progresiva, muelles más cortos
y menos flexibles. MG ha realizado un trabajo perfecto en
este aspecto, sobretodo para esos usuarios “quemadillos”
que les gustan los coches realmente estables en todo tipo
de situaciones a cambio de renunciar a una comodidad casi
inexistente en este caso. Otros elementos como la dirección
y los frenos también han sido retocados para conseguir
un comportamiento muy efectivo, haciendo más rápido
y directo el sistema de dirección y agrandando los
discos de frenos (282 mm delante y 260 mm detrás)
siendo ventilados los delanteros y macizos los traseros.
Cuenta con llantas de aleación de 17 pulgadas con
unas medidas de neumáticos de 205/45 ZR 17, buena
opción para la versión más potente
pero excesiva para las restantes. Sus prestaciones contra
el crono son correctas, no es especialmente rápido
en velocidad máxima, con 210 Km/h y su aceleración
de 0 a 100 Km/h es de 7,8 segundos. Aunque pueda parecer
que no es un coche ganador en tiempos, sí que lo
es una vez en carretera, su buen comportamiento nos permitirá
conducir a un ritmo muy elevado, sin llegar al extremo de
los últimos “compactos voladores” como
el León Cupra R o el Civic Type R pero más
que suficiente para el que busca sensaciones fuertes. Pero
tendremos que vigilar ya que tiene unas reacciones muy vivas
y directas, no peligrosas pero sí que tendremos que
estar atentos y más teniendo en cuenta que no existe
la ayuda de un control de estabilidad. Su consumo es bastante
contenido, con 7,5 litros cada 100 km.

La estética exterior es su gran arma, con variedad
de elementos decorativos como faldones, tomas de refrigeración,
bajos más pronunciados, doble salida de escape y
un alerón que harán las delicias de los más
jóvenes. Sus colores vistosos como el amarillo de
las fotos o el azul eléctrico darán el toque
final. Pero todo lo bueno que tiene por fuera, lo tiene
de malo por dentro, un salpicadero más propio de
principios de los 90, un puesto de conducción con
algunos fallos y un equipamiento realmente pobre lo dejan
herido de gravedad en frente de la competencia, que cada
vez es más feroz y sobretodo en estos aspectos. MG
se apoya en el hecho de que el principal comprador de este
automóvil es un chico/a joven con poco interés
por el confort y con prioridades como la imagen exterior
o las prestaciones deportivas. Pero una cosa es poner un
salpicadero austero (como lo puede ser el del Honda Civic)
y otra es tener unos acabados cutres, sólo mitigados
por el volante de cuero, los relojes de la instrumentación
plateados, algunas inserciones que imitan de mala manera
el aluminio y unos asientos tipo bacquet que estos sí,
recogen muy bien y son bonitos visualmente, realizados con
tela y cuero.
Como decíamos, el equipamiento es muy pobre, no puede
tener ni control de estabilidad ni de tracción. Las
versiones básicas llevan: elevalunas eléctricos,
cierre centralizado, retrovisores eléctricos, volante
y pomo en piel, aire acondicionado, doble airbag frontal,
faros antiniebla, ABS y llantas de 16 pulgadas. Si escogemos
el más potente, el ZR 160 nos vendrá con llantas
de 17 pulgadas, alarma volumétrica y la tapicería
mixta de tela y cuero con inserciones de color.

Finalmente comentar el precio: no llega a ser el más
barato, pero se encuentra situado en una muy buena posición.
Van de los 13.250 € del 1.4 3p a los 19.350 € del 160 5p.
En definitiva, es una buena elección para esos usuarios
con ganas de tener un coche muy rápido y estable
pero que, a cambio, estén dispuestos a sacrificar
mucho el confort.
Eduard
Aznárez