Ligero lavado de cara para el 45 y el ZS.

El Rover y el MG son básicamente el mismo coche, sólo cambian elementos decorativos y algunos componentes mecánicos. Como se puede ver en las fotografías, respecto a sus predecesores, exteriormente cambian los paragolpes delantero y trasero, la rejilla frontal, los faros de doble lente con reflectores múltiples, estribos y protectores laterales pintados, el faldon, las llantas de aleación de 16 pulgadas y el portón o tapa del maletero sin cerradura.

En el interior hay mejoras en las salidas de aire, los mandos de la columna, el diseño y tejido de los asientos, el climatizador, el cierre centralizado con interruptor o el cierre automático al iniciar la marcha.

Pero los dos siguen estando faltos de tecnología y no tienen elementos que sí pueden llevar la mayoría de competidores, como son el control de estabilidad, los airbags de cabeza, las luces de acompañamiento, las luces y limpiaparabrisas automáticos, entre otros. En este sentido se quedan algo rezagados, pero su relación tamaño-potencia-calidad no es nada mala, ya que la versión menos costosa sólo se ve superada por el Kia Cerato.
El Rover está disponible en carrocería de cuatro o cinco puertas, mientras que el MG sólo con cuatro. El 45 tiene dos posibles configuraciones: Comfort y Classic. Ya en los detalles estéticos se percibe la orientación de cada modelo. Mientras el Rover apuesta por un estilo clásico y elegante, su hermano se decanta por el lado deportivo, con elementos y acabados “racing”. Mecánicamente se diferencian sobretodo en las suspensiones, mas duras y secas en el ZS.


El Rover 45 tiene disponibles tres motores de gasolina y un diesel. En gasolina hay un 1.4 de 103 CV, un 1.6 de 109 CV y un 2.0 de seis cilindros en V que rinde 150 CV (en este caso lleva una caja de cambios automática de cinco velocidades). El diesel es un 2.0 de 113 CV. El MG comparte con el Rover el mismo motor diesel, pero en gasolina tiene un 1.8 de 117 CV y un 2.5 de seis cilindros con 177 CV.
Eduard Aznárez