Llega
a nuestras carreteras el Opel Signum, una berlina de alta
calidad y versatilidad.

Comparte muchas piezas con el Vectra. Estéticamente
se parecen mucho, sobretodo en el interior. Donde más
se nota la diferencia es en las plazas traseras. Sus líneas
están entre las de una berlina, un familiar y un
monovolumen. Sin duda Opel ha hecho un coche diferente,
no hay competencia directa. Aunque tampoco aporta nada nuevo.
Sólo tiene un nivel de equipamiento, pero no se echan
en falta más, ya que tiene de serie airbag frontales,
laterales y de cabeza, climatizador, ABS, control de estabilidad,
ordenador de viaje, etc. En opción quedan los asientos
de cuero, eléctricos y con calefacción, control
de velocidad, xenón, bandejas plegables, nevera y
un reproductor de DVD.

Algo que nos sorprende es que es un coche pensado para viajar
con familia y tener un confort muy bueno, algo que se consigue,
pero sólo para cuatro personas, debido a que el asiento
central trasero es pequeño y muy incómodo.
El interior tiene unos acabados muy buenos y todo lo necesario
para facilitar la vida a bordo, como múltiples guanteras
y huecos para dejar objetos.
Las suspensiones están orientadas a obtener el máximo
equilibrio entre estabilidad y confort. Gracias a que tiene
una distancia entre ejes de 2,83, aporta una gran estabilidad
en carreteras rápidas y autopistas, aunque esto le
perjudica en carreteras de curvas muy cerradas.

De momento están disponibles cinco motores, en otoño
de 2003 llegará un cuarto motor de gasolina de 175
CV 2,0 turbo. Hasta entonces tenemos un 1,8 16V de 122 CV,
un 2,2 DIG 16V de 155 CV y un 3,2 V6 24V en gasolina. En
diesel la oferta es más reducida, con un 2,2 DTI
16V de 125 CV y un 3,0 V6 CDTi de 177 CV.
Los precios están entre los 26.610 € del 1.8
16V hasta los 32.310 € del 3.0 V6 CDTi.
Pueden llevar caja de cambios automática todas las
versiones excepto el de gasolina menos potente. El cambio
puede usarse en modo secuencial. El diesel más potente
lleva de serie caja de seis velocidades que ayuda a mantener
cruceros a alta velocidad con un consumo muy contenido.

Aunque el Signum no tiene nada que ver con el Renault Avantime,
tiene una característica muy similar al del coche
francés; es un coche diferente, innovador, que en
cierta forma, está en tierra de nadie. Eso puede
ser una ventaja muy grande, por ejemplo si se consigue vender
mucho porque a la gente le guste y no tenga competencia,
pero en el lado negativo tenemos que decir que puede ser
un auténtico fracaso (desde el punto de vista comercial)
por el mismo motivo que lo ha sido el Avantime. Esperemos
que no sea así.