En
1999, Horacio Pagani, un prestigioso diseñador de
chasis deportivos, presentó en público su
gran creación, el Pagani Zonda C12, un vehículo
muy parecido al Zonda C12 S pero con menos potencia.
Los cambios no pudieron ser más efectivos, su motor
Mercedes V12 de 7 litros preparado por AMG (muy parecidos
a los de los CLK ganadores del Mundial de GT), desarrolla
la escalofriante cifra de 550 cv a 5500 rpm. Juntamente
con un peso inferior a los 1300 kg, le otorga una relación
peso potencia de 2,27 Kg/CV.
Sus
prestaciones: 3,7 segundos de 0 a 100 Km/h y 335 Km/h. Estos
datos se pudieron contrastar en la prueba realizada por “Top Gear” contra el Lamborghini Murciélago,
al cual humillaba, sacándole más de tres segundos
en un circuito de poco más de cuatro kilómetros.
Para detener semejante máquina son necesarios unos
frenos Brembo de cuatro pistones con discos perforados y
ventilados de 355 mm los delanteros y 335 mm los traseros.
Obviamente, con este equipo de frenos y su reducido peso
gracias a un chasis de acero, fibra de carbono y aluminio,
el Zonda C12 S logra detenerse de 100 a 0 Km/h en tan sólo
37,6 metros.
Otro
dato importante, es su rigidez torsional de 26.300 Nm/grado,
una cifra muy prominente, que combinada con una estudiada
carrocería, consigue un gran apoyo aerodinámico
a alta velocidad, tanto en recta como en curva.
En el “rodeo” es donde hay que tener especial
atención, su caja de cambios de 6 velocidades, transmite
toda la vitalidad del motor a las ruedas traseras. Dispone
de un autoblocante para evitar las pérdidas de tracción
(ASR), pero esto no quiere decir que su zaga no se deslice
sin remedio en el preciso instante que nos pasamos de gas
en una curva. Es mucho par motor (76.5 mkg a 4050 rpm) y
hay que tratarlo con finura.
También hay que tener especial cuidado por sus dimensiones,
4,39 m de largo, 2.05 m de ancho y 1,15 m de alto. Su anchura
y su poca altura al suelo lo hace un coche problemático
en ciudad.
El
piloto va sentado en la parte central del chasis (fabricado
en fibra de carbono). El resto es una estructura tubular
sobre la que va apoyada el motor (central longitudinal)
y la suspensión se confía a un paralelogramo
deformable de aluminio, que tiene un comportamiento excelente.
El 54 % del peso recae sobre el eje trasero y el 46 % sobre
el delantero.
El original interior de la cabina esta compuesta por tres
materiales: fibra de carbono, aluminio y ante. Todos los
detalles están muy cuidados y la posición
de conducción es extremadamente cómoda. La
carrocería tiene un cierto parecido a un avión
de combate, con los 4 tubos que salen por el centro, los
cuales emiten un sonido de turbina de caza. Impresionantes
son sus ruedas, con llantas de 18 pulgadas y neumáticos
con medidas 225/40 R18 – 345/35 R18, delante y atrás
respectivamente.
Los
500.000 € que se han de pagar por esta joya no son
excesivos si tenemos en cuenta varias razones: tan sólo
se fabrican 18 unidades anuales. Actualmente, febrero de
2003, sólo existen en el mundo 35 Zonda. Tenemos
un coche con unas prestaciones dignas de coche de competición,
un original diseño y una calidad máxima de
materiales y acabados. Y por si esa “alta calidad”
fallase, Pagani asegura a sus clientes, que en caso de tener
una avería, en menos de tres horas, un mecánico
de la casa matriz parte de Italia acudiendo rápidamente
al lugar donde nos encontremos. Su tecnología y elementos
hacen aconsejable las manos de un experto para repara el
superdeportivo de calle más rápido en el antiguo
trazado de Nürburgring, por delante del Porsche 911
GT2.

Eduard
Aznárez