El
tercer Porsche. El deportivo de los todo terreno.

Criticado en un inicio por los puristas, muchos de ellos
han cambiado de opinión después de leer las
pruebas y en el mejor de los casos tener el honor de probar
uno, hasta poseerlo, tarea muy recomendable. La gente dudaba,
pero Porsche no ha fallado y ha demostrado porqué
es una gran marca. Parecía imposible, pero allí
está, el Cayenne es un todo terreno capacitado para
dejar atrás a más de un deportivo puro y duro.
Sí, un coche de 4.782 mm de largo (4 mm más
en la versión Turbo), una anchura de 1.928 mm, una
altura de 1.699 mm y un peso de más de 2.400 kg,
es capaz de volar por una autopista a velocidades de vértigo,
enlazar curvas, una tras otra por una carretera de montaña,
como si de un biplaza se tratara y finalmente ascender hasta
la cumbre por una “trialera” donde muchos SUV
ni pasarían. La culpable de todo ello es la tecnología
y el saber hacer de los ingenieros de Porsche, que han logrado
una puesta a punto perfecta.

El Cayenne ha sido desarrollado conjuntamente con el Touareg
y comparten algunos elementos mecánicos. Se fabrica
en la nueva factoría de Leipzig (Alemania) y los
motores vienen de Zuffenhausen.
Es un tracción total permanente con bloqueo del diferencial
central, que se puede realizar de forma automática
o manual y en opción podemos pedir un diferencial
trasero. El sistema de control de tracción (PTM)
actúa sobre los frenos para aumentar la tracción
en cada eje, esto es muy eficaz en un cruce de ejes, por
ejemplo. El control de estabilidad (PSM) no es nada intrusivo
y permite practicar una conducción casi al límite
sin que entre en acción. Si entra en funcionamiento,
el control de la transmisión libera todos los diferenciales
para que el frenado selectivo de las ruedas sea lo más
eficaz posible. Justamente el sistema de transmisión
tiene una reductora que reduce mucho los desarrollos y así poder afrontar todo tipo de situaciones campestres comprometidas.

La caja de cambios es automática Triptonic S con
seis velocidades y mandos secuenciales y está desarrollada
por ZF, es similar a la del VW Touareg V10 TDI. Desde agosto
de 2003, sólo en la versión Turbo es de serie,
el Cayenne S lleva un manual de seis velocidades.
Llegamos a un punto muy importante, las suspensiones. Al
trabajo realizado en este aspecto se le puede otorgar una
matrícula de honor, tanto la versión helicoidal
como la neumática, claro está que esta última
es aún mejor, adaptándose a todo tipo de terrenos.
En el Turbo es de serie y en los otros es opcional. Con
el sistema PASM (Porsche Active Suspension Management),
de serie en el Turbo, los amortiguadores tienen dureza variable,
aunque podemos seleccionar el más apropiado manualmente
con tres programas: normal, confort o deportivo. Las estabilizadoras,
tanto delantera como trasera, se pueden desconectar para
ganar comodidad y recorrido de suspensión.
Los frenos siguen siendo “pata negra”, como
en todos los Porsche. Delante lleva ventilados de 350 mm
y detrás 330 mm. Las pinzas son fijas monobloque
de aluminio, de seis pistones las delanteras y cuatro las
traseras.

La carrocería es monocasco, su rigidez torsional
es de 36.900 Nm/grado. El coeficiente aerodinámico
es de 0,39. Lleva unas llantas de aleación de 18
pulgadas con neumáticos de 255/55 R18. En opción
hay llantas de 19 y 20 pulgadas, con neumáticos de
275/45 R19 y 275/40 R20 respectivamente. La luneta del portón
trasero es practicable, para facilitar la carga de pequeños
objetos.
Encontramos tres versiones distintas, diferenciadas por
la potencia de su motor, estética y algunos elementos
de equipamiento. La más básica, llamada Cayenne,
tiene un motor de seis cilindros y 250 CV. Tiene una cilindrada
de 3,2 litros. Es el mismo motor que el del Touareg, pero
en el VW rinde 220 CV. El par máximo es de 310 Nm,
entre 2.500 y 5.000 rpm. Su velocidad máxima es de
214 Km/h y acelera de 0 a 100 Km/h en 9,1 segundos. El peso
remolcable, como en todas las versiones, es de 3.500 kg,
un dato muy importante para el mercado americano. De momento
se venderá con una caja automática de cinco
velocidades, pero pronto incorporará la manual de
seis.
El Cayenne S lleva el motor desarrollado por Porsche específicamente
para éste. Es un V8 a 90º fabricado enteramente
en aluminio. Su cilindrada es de 4,5 litros, tiene distribución
variable contínua y cuatro válvulas por cilindro.
El sistema de lubricación esta preparado para soportar
las inclinaciones a las que puede estar sometido el coche
y es por cárter seco. El Cayenne S es atmosférico
y entrega 340 CV a 6.000 rpm, con 420 Nm de par entre 2.500
y 5.500 rpm. Alcanza 242 Km/h y hace el 0 a 100 Km/h en
7,2 segundos. El consumo es de 14,7 litros a los 100 km.

Pero la verdadera joya es el Cayenne Turbo. Tiene el mismo
motor que el S, pero con dos turbocompresores y doble intercooler
que hacen subir la potencia a unos escalofriantes 450 CV
a 6.000 rpm y un par elevadísimo de 620 Nm entre
2.250 y 4.750 rpm. Las modificaciones son las siguientes:
se han adaptado las válvulas de admisión,
árboles de levas específicos, pistones de
aluminio forjado y culatas con una aleación de aluminio
preparada para soportar altas temperaturas. Los turbocompresores
tienen una presión máxima de 1,6 bares. Con
todo eso, el Turbo es capaz de llegar a los 266 Km/h y acelerar
de 0 a 100 Km/h en 5,6 segundos. Resulta alucinante que
un todo terreno pueda registrar estas cifras, pero Porsche
lo ha conseguido. Su consumo es de 15,7 litros a los 100
km.
De serie, entre otras cosas, incorpora: tapicería
de cuero, alarma antirrobo, climatizador automático,
asientos delanteros con regulación eléctrica,
ordenador de viaje y equipo de sonido con radio, CD y diez
altavoces. En el Turbo se le suma: asientos con memoria,
revestimientos de cuero en el salpicadero, consola central
y puertas, tapicerías exclusivas, inserciones de
aluminio, calefacción en los asientos, volante calafactable
y regulable eléctricamente, equipo de sonido especial
BOSE, control de aparcamiento, sistema de navegación
y bi-xenón.

En el interior se dan la mano la elegancia y la deportividad,
muy típico de Porsche, todos los ajustes son perfectos
y la calidad de materiales es muy buena, aunque en nuestra
toma de contacto visual encontramos algunos detalles que
no nos parecieron muy acertados y que su primo, el VW Touareg,
los tiene mejor resueltos. El espacio interior es correcto
por su tamaño y el maletero tiene una capacidad de
540 litros, aumentable a 1.770 litros con los asientos abatidos.
Bajo el maletero se encuentra una rueda deshinchada de emergencia
o se puede pedir un kit antipinchado con líquido
sellante.
El precio del Cayenne V6 es de 52.352 € sin gastos
de transporte, el del Cayenne S de 67.876 € y el del
Turbo de 111.569 €.

Sobre su comportamiento sólo hay elogios: en campo,
sin llegar al nivel de un Range Rover, sí que supera
a la mayoría de sus competidores y en carretera se
puede rodar rapidísimo, al ritmo de una berlina deportiva
de alta potencia. Un apunte: Walter Rohrl, experimentado
piloto de rallyes y probador de Porsche, completó
los más de 20 km del circuito de Nürburgring
en un tiempo de 8 minutos 42 segundos con el Cayenne Turbo
y 9 minutos 4 segundos con el Cayenne S, unos excelentes
registros si tenemos en cuenta que un Porsche 911 Carrera
lo completa en 8 minutos 30 segundos y un BMW X5 4.6i en
9 minutos 6 segundos. Juzguen ustedes mismos.
Eduard
Aznárez