El “maquinón” de Renault vuelve a la carga
con más potencia y un comportamiento más efectivo.

Este Clio se ha tomado unos anabolizantes para mejorar su
estética. Parece el típico coche tuning. Pero
no todo es imagen, su ensanchamiento y sus voluminosas entradas
de aire están para algo. Su objetivo es mejorar la
estabilidad y el caudal de aire que necesita el poderoso
V6 de 254 CV.
Es un coche extremo, que necesita ser pilotado por manos
expertas si se quiere sacar toda su fuerza. Su motor central,
tracción trasera y un peso reducido hacen de este
Clio un diablo de la carretera. Su aceleración es
muy buena, menos de 6 segundos de 0 a 100 Km/h.

El V6 de 24 válvulas va situado en posición
trasera transversal, los 254 CV los entrega a 7.150 rpm
y el par máximo es de 300 Nm a 4.650 rpm. Se han
modificado los conductos y el sistema de admisión,
el árbol de levas da mayor alzado a las válvulas
y sigue llevando un sistema de distribución variable,
nuevos inyectores y distinta gestión electrónica.
La potencia del anterior Clio era de 230 CV.

El cambio sigue siendo de 6 velocidades, pero tanto su recorrido
como su tacto han sido mejorados, como pudimos comprobar.
Para domar el Clio V6, Renault ha cambiado llantas y neumáticos.
Las llantas siguen siendo unas OZ Superturismo pero esta
vez de 18 pulgadas. Los neumáticos son unos Michelin
Pilot Sport (la nueva generación), que son una auténtica
delicia.
Los nuevos elementos de equipamiento son: faros de xenón
y limpiaparabrisas automático. Se puede elegir en
tres colores: gris titanio, azul llíada y rojo marte.

Su interior es muy parecido al Clio normal, pero el volante,
el cambio (en posición más alta), los pedales
y los asientos son exclusivos de este modelo. Todos estos
elementos están enfocados para una conducción
deportiva. No hay concesiones al confort. Recordemos que
es un biplaza y tenemos el motor en el cogote. Sólo
una tapita separa el V6 del habitáculo. Con él,
adelgazamos unos cuantos kilos, no solamente por el esfuerzo
de mantener el Clio V6 en la carretera en conducción
deportiva, sino por el calor que desprende el motor. Es
una auténtica sauna.

Tiene un pequeño maletero en el capó delantero,
pero no podemos viajar con él. Su precio es muy elevado,
42.000 €, pero no tiene competencia por tamaño
y potencia. Sólo le pueden hacer frente algunos roadsters
como el Honda S2000, el BMW Z4 y el Porsche Boxster S.
Eduard Aznárez