De
la mano de BMW llega la nueva joya de Rolls-Royce, el Phantom.

En este coche todo son cifras escalofriantes. Para que se
hagan una idea, mide 5.834 mm, tiene un diámetro
de ruedas de 790 mm sólo superado en el mercado por
las de un Hummer H2, un motor V12 de 6,749 litros de cilindrada
y 460 CV, consumo medio de 15,9 litros a los 100 km, pesa
2.570 kg, alcanza una rigidez torsional de 40.500 Nm/grado
(la más alta del mercado), se necesitan 16 vacas
para tapizar su interior, de cuyas pieles salen 450 piezas
de cuero. Evidentemente esto tiene un precio, y cómo
no, es alto, 410.000 €.
Su línea está basada, como bien indica su
nombre, en los Phantom de la década de los años
30. Su estética ha creado gran expectación
en todos los aficionados, puede gustar o no, a algunos les
parecerá excesivamente ostentoso y a otros les encantará,
pero lo que sí es cierto es que no deja indiferente
a nadie. Mi opinión es que máquinas como éstas
son auténticas obras de arte y su precio ayuda a
que acaben siendo exclusivas.

Hay
detalles que son dignos de mención, como la enorme
parrilla cromada y en donde reposa la apreciada estatuilla,
o el escudo de las llantas que permanece estático
aunque la rueda gire, su interior refinado con cuero de
altísima calidad y maderas nobles, los comodísimos
“sofás” que nos hacen sentir como en
casa y un sinfín de elementos que harán las
delicias de los más exigentes clientes.
Los principales rivales del Phantom son el Maybach o el
Bentley Arnage. Muy por debajo quedan otros modelos como
el BMW Serie 7, el Mercedes Clase S o el Audi A8, considerados
de gama alta pero sin llegar al extremo de calidad y, sobretodo,
precio de los Rolls-Royce y compañía.
Uno de sus puntos débiles es su aerodinámica
y sobretodo su coeficiente de Cx, de 0,383, muy alto. Así
como su peso, de 2.570 kg, aunque si tenemos en cuenta su
tamaño tampoco es tanto, pero son dos características
que impiden que este automóvil tenga mejores prestaciones.
Aún así, nos encontramos ante unas cifras
de aceleración muy buenas, necesitando tan sólo
5,9 segundos para llegar a 100 km/h y tiene una velocidad
máxima limitada a 240 km/h debido a que sus neumáticos
no están capacitados para aguantar mayores velocidades.
¿Y por qué? Sencillamente porque no existen
gomas de ese tamaño que estén preparadas para
pasar de esa velocidad. Monta unas Michelin Pax.

Estas prestaciones se consiguen gracias a un poderoso motor
V12 BMW exclusivo para Rolls-Royce de 6,749 litros, que
entrega 460 CV a 5.350 rpm. El par es altísimo, con
720 Nm a 3.500 rpm. La tracción es a las ruedas traseras.
La caja de cambios es totalmente automática, sin
posibilidad de modo secuencial, sólo podremos intervenir
mediante el “Kick-down”, que es el interruptor
que algunos modelos usan para detectar cuando el conductor
quiere potencia inmediata y actúa bajando marchas;
está situado bajo el acelerador. También podremos
seleccionar el programa de cambio normal o de marchas cortas.
El bastidor es totalmente de aluminio soldado, así
como los paneles exteriores. La tapa del maletero es de
acero, una parte del salpicadero de magnesio y las aletas
delanteras de un compuesto llamado SMC. Se ha trabajado
mucho en la estructura, es por eso que su rigidez torsional
es altísima, con 40.500 Nm/grado. El habitáculo
tiene una insonorización perfecta. A él se
accede mediante las cuatro puertas, de las cuales las dos
traseras se abren en el sentido contrario, como en el RX8
de Mazda, sólo que éstas son totalmente independientes
y se pueden cerrar mediante mandos eléctricos de
forma totalmente automática.

La suspensión delantera y trasera es de paralelogramo
deformable. Las estabilizadoras giran sobre rodamientos.
De momento no monta las activas del Serie 7. La dirección
es de cremallera. Los amortiguadores son de dureza variable.
En el interior del habitáculo podemos encontrar todos
los elementos de confort que imaginemos, desde las moquetas
de pelo largo cubiertas por alfombrillas de lana de cordero,
hasta unos compartimientos en las puertas traseras de donde
emergen dos paraguas, los cuales se pueden guardar completamente
mojados sin miedo a nada gracias al tipo de tela y que el
compartimiento está debidamente preparado para evacuar
el agua, pasando por equipos de sonido y navegación
de última generación y así una larga
lista de equipamiento selecto.

Por cierto, la “figurita” del capó, tan
apreciada por todos y sobretodo por esos malditos ladrones
de chapas, ahora se puede esconder mediante un dispositivo
eléctrico; que tomen nota las otras marcas como Mercedes
o Jaguar.
Eduard Aznárez