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El Rover 75 recibe un pequeño lavado de cara.
 Principalmente tiene cambios de estética, como la parrilla delantera, faros rediseñados y con plástico transparente para los proyectores. El paragolpes también es distinto, con nuevos antinieblas y sin las molduras cromadas que llevaba antes. De todas formas sigue teniendo muchas molduras cromadas dispersas por la carrocería, que la hacen mucho más elegante.
 En el interior cambian los recubrimientos del salpicadero, asientos y puertas. Los asientos traseros han variado su forma. Ahora se puede personalizar mucho más con nuevos tejidos y tapicerías. Para la carrocería existen 24 colores, algunos de ellos especiales, con efectos holográficos o con diferentes brillos. Hay disponibles nuevas llantas de aleación.
 Hay tres niveles de equipamiento: Comfort, Classic y Club. De serie todos llevan dos airbags frontales, dos de cabeza y dos laterales, ABS, climatizador, alarma y radio cd. Los motores siguen siendo los mismos. En diesel tenemos un 2,0 litros de 131 CV y en gasolina tres opciones: un 1,8 litros de 120 CV, un 1,8 Turbo con 150 CV y finalmente un V6 de 2,5 litros de 177 CV. Mide 4.747 mm de longitud (4.792 el familiar), es tracción delantera y el maletero tiene 432 litros de capacidad (400 el familiar).
El precio ha aumentado un poco, situándose desde los 25.053 hasta los 31.300 €. La versión Tourer (familiar) es 1.252 € más cara.
 En poco tiempo aparecerá una versión con tracción trasera y un motor V8 de 260 CV de potencia máxima con un par de 410 Nm. Es de origen Ford y tiene 4,6 litros de cilindrada. La caja de cambios será automática. Sólo podrá disponer de control de tracción y no de estabilidad, algo que le resta muchos puntos en la seguridad, más cuando es un tracción trasera con bastante potencia. Exteriormente se diferencia básicamente por la gran rejilla delantera que le da un toque más deportivo. Alcanza los 240 km/h y baja de los 7 segundos en el 0 a 100 km/h.
 La otra opción deportiva del Rover 75 es el MG ZT, el cual también ha recibido unos ligeros cambios que analizaremos en otro artículo.
Eduard Aznárez
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