Una alternativa muy válida.

El Saab 9-5 fue rediseñado hace poco más de un año, con mejoras en sus motores, más equipamiento y pequeños cambios en el exterior (en la versión Aero). Saab nunca ha sido un éxito de ventas en nuestro país, pero sí que es cierto que siempre ha tenido una excelente reputación. Son vehículos con mucha personalidad y una estética muy distinta al resto. El 9-5 es un claro ejemplo.

Puede ser Sedán o Station Wagon. El primero mide 4.827 mm de largo, 1.792 de ancho, 1.475 de alto y el volumen del maletero es de 500 litros. El segundo mide 4.828 mm de largo, 1.792 de ancho, 1.501 de alto y el maletero tiene una capacidad total de 416 litros, aunque si se abaten los asientos aumenta hasta los 1.490. La suspensión es independiente en las cuatro ruedas, de tipo McPherson delante y de paralelogramo deformable detrás.

Tiene cuatro niveles de equipamiento: Linear, Arc, Vector y Aero. Éste último es el más deportivo y sólo se puede asociar con el motor más potente. Como novedad incorpora un navegador con DVD y pantalla táctil en color de 7 pulgadas. El salpicadero es negro mate, aunque opcionalmente puede tener inserciones de fibra de carbono. El diseño de éste es el típico de la marca sueca, similar a la cabina de un avión, con múltiples botones que en ocasiones nos pueden despistar.

La gama de motores esta compuesta por cuatro de gasolina y dos diesel. En gasolina encontramos un 2.0 T de 150 CV, un 2.3 T de 185 CV, un 2.3 T de 220 CV y un 2.3 TS Aero de 250 CV. Los dos diesel son un 2.2 TiD de 120 CV y un 3.0 V6 TiD de 176 CV. De serie llevan caja de cambios manual, aunque opcionalmente pueden llevar una automática de cinco relaciones (en opción con mando secuenciales en el volante).

Los precios oscilan entre los 29.500 € del 2.0 T Linear Sedán, hasta los 42.400 € del 2.3 TS Aero Station Wagon.
Eduard Aznárez |