Aunque Smart sigue en la cuerda floja, con resultados económicos muy pobres, lo cierto es que no le falta empeño en estudiar y presentar nuevos proyectos. El Fortwo le costó mucho arrancar, hoy en día es todo un símbolo, pero pasó sus momentos difíciles. Los otros dos modelos de la marca, el Forfour y el Roadster, son un fracaso económico, especialmente éste último. Es una pena, porque son vehículos realmente especiales y curiosos, pero no acaban de despegar por diferentes motivos.

En Smart siempre han querido estar a la última, es por eso que, con la inminente llegada de todo tipo de modelos híbridos, la marca ha decidido presentar su propio prototipo, el Crosstown. En 2001 ya presentó un vehículo con esta tecnología, en ese caso con un motor diesel y otro eléctrico, ahora combina el motor eléctrico con uno de gasolina.

Basado en el Fortwo, el Crosstown tiene un diseño que recuerda a éste pero con detalles bien distintos. De hecho se asemeja porque su tamaño es muy similar, porque en algunos puntos, especialmente en el interior, hay muchos elementos específicos de un prototipo. Se parece mucho al Jeep Icon, hasta en el frontal tiene rasgos del Jeep Wrangler, como los faros. Tiene una capota de lona que se puede desplegar de forma eléctrica a cualquier velocidad.
Mide 2,68 metros de largo, 1,58 de ancho y también 1,58 de altura. Monta unos neumáticos de 205/50 R16 que le dan un aire más deportivo y radical, así como una carrocería pintada en dos colores distintos (verde y titanio mate) que lo hacen muy llamativo. El interior está lleno de tecnología, que combinado con un diseño que fusiona elementos con aire retro y otros futuristas, le dan un toque especial.

Pero vayamos ha analizar su mecánica. El Crosstown, como decíamos, tiene un motor de gasolina y otro eléctrico. El gasolina es el mismo que monta el Fortwo, con 61 CV de potencia máxima, que se une a los 31,3 CV que puede llegar a desarrollar el motor eléctrico. Gracias a la combinación de estas dos mecánicas, el Smart Crosstown es más rápido que un Fortwo 45 y consume hasta un 15 % menos. Su velocidad máxima sigue limitada a 135 km/h.

La caja de cambios es automática con embrague de seis velocidades, igual que la que se monta en los otros modelos, pero tiene pequeñas funciones distintas que ayudan a mejorar su rendimiento. El motor térmico tiene un sistema de parada y arranque automático. Al iniciar la marcha, es el motor eléctrico el que tira del vehículo hasta que la aceleración demanda mucha potencia y entra en funcionamiento el térmico. La batería está colocada bajo el asiento del conductor y el depósito de combustible debajo el del acompañante.