Cambian motores, suspensiones y estética.

A medio camino entre un familiar con tracción a las cuatro ruedas y un todo terreno ligero o SUV, el Forester es una buena alternativa a todos ellos, ya que no destaca en nada, pero va bien en todo.
La nueva versión recibe sustanciales mejoras. Estéticamente tiene cambios en el exterior y en el interior, pero sigue siendo muy igual a su antecesor. Donde si recibe cambios de importancia es en la gama de motores, que cambia por completo.

Dispondrá de dos motores de gasolina. El menos potente es un 2 litros con 158 CV de potencia, que viene a sustituir a los dos motores anteriores de 125 y 177 CV. La versión de 211 CV es renovada por una de 230 CV, que sigue siendo un 2,5 litros con turbo, pero con distintos cambios en la admisión, el escape y la relación de compresión. También se han variado las bielas, los pistones, las válvulas de escape y los árboles de levas. Ambos motores son de tipo bóxer, es decir con cilindros opuestos.

Las cajas de cambios son manuales de cinco velocidades, pero opcionalmente pueden llevar una automática de cuatro. El motor pequeño tiene reductora. Podrá llevar el control de estabilidad SVDC. El chasis recibe diversos cambios, mejorando la dirección y la suspensión, otorgando menos balanceo y cabeceo a la carrocería. La rigidez del conjunto ha mejorado. La suspensión trasera es autonivelante. Los neumáticos tiene una medida de 215/60 R16 en la versión 2.0 y de 215/55 R17 en la 2.5 Turbo.
Estará a la venta en septiembre.
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