Este prototipo futurístico fue presentado en el Toyota Motor Show de Octubre del año pasado.

Toyota nos muestra su nueva visión focalizada en el viaje personalizado, es decir, no se trata de un prototipo cualquiera, también nos revela una nueva forma de viajar.
Está claro que en muchos casos el automóvil refleja algo de la personalidad de su propietario. Según un estudio de la Universidad de California en Berkeley los norteamericanos están una hora y cuarenta minutos en sus coches cada día, casi más tiempo que cualquier otra actividad que realizan durante el día.
El PM (Personal Mobility) es un nuevo concepto en donde las personas no están aisladas por sus vehículos, sino todo lo contrario, ya que están vinculadas en una única comunidad móvil.
El prototipo de Toyota poco tiene que ver con la definición tradicional de “coche”. No tiene puertas laterales y solo puede transportar a una persona. De hecho su forma recuerda más a la cabina de un helicóptero con ruedas que a un coche.
El pasajero entra por la puerta frontal, que se abre y cierra gracias a un sistema hidráulico. El asiento se mueve electrónicamente cuando la abrimos y cerramos para facilitar la entrada o salida del pasajero. Una vez dentro la cabina se mueve y las ruedas traseras también para adaptarse a la posición de viaje.
Otras innovaciones del PM son las ruedas, ya que cada una de ellas es totalmente independiente de las otras tres.
Las dimensiones del prototipo son de 1,75 metros o 2,5 metros de longitud (dependiendo de la posición de la cabina), 1,47 metros de ancho y 1,22-1,86 de altura.
El PM de Toyota no lleva motor, ya que va dotado de un sistema de baterías eléctricas. La marca no ha dado datos de la duración de la batería ni de la velocidad máxima del vehículo.


La cabina, que es independiente a las ruedas, puede adquirir varias posiciones. Hay tres modos de operación:
Entrada/Salida, la longitud del vehiculo es minimizada para facilitar la entrada y salida. Como las ruedas son independientes el PM puede girar las dos ruedas en direcciones opuestas.
Ciudad, es el modo en el que hay que parar y arrancar con frecuencia, y la cabina adquiere cierta inclinación para hacer los giros en esquinas con más facilidad.


Alta velocidad, en carretera, la posición de las ruedas se amplia para permitir a la cabina una mayor inclinación hasta su posición más baja para incrementar la estabilidad y la velocidad.
El Toyota PM no tiene volante, va dotado de dos joysticks (palancas) para controlar la aceleración y la dirección.

El PM no es solo un medio de transporte, también es un sistema de comunicación móvil, va dotado de un sistema que le permite comunicarse con otros PM mediante un avanzado sistema wireless. El sistema es capaz de identificar otros PM, de tal forma que se pueden comunicar entre ellos, incluso un PM puede ser totalmente controlado a través de otro PM.
El panel de instrumentos muestra datos del vehículo, donde está localizado, y la posición basada en la información, atributos, y datos de otros PM.
El prototipo tiene una interfaz virtual que utiliza infrarrojos para detectar los dedos de la persona cuando selecciona una opción.


También la tecnología LED es utilizada para cambiar el color del vehículo e indicar “emociones” y situaciones a otros PM.
Además varios PM pueden formar un equipo, liderado por uno de ellos, mientras los demás le siguen en modo autopiloto. El PM que va detrás controla el gas y el freno, y mantiene la distancia de seguridad con el PM que tiene delante o detrás.
En definitiva, un prototipo "de película" con una tecnología excepcional, y un magnifíco ejemplo de lo que una marca como Toyota es capaz de hacer. ¿Será este el coche del futuro?
Jordi Riera