Se
ha renovado el mito de los compactos. La quinta versión
del Golf llega con muchas mejoras, aunque no importantes.

Si en el paso de la tercera a la cuarta generación
se vio un gran cambio tanto en estética, como en
calidad y mecánica, en esta última renovación
ha mejorado en casi todo pero no de forma llamativa, hasta
en algunos temas empeorando, sobretodo en las cifras de
prestaciones. Eso sí, seguirá siendo el rey.
Los progresos más significativos han sido en estabilidad,
confort y espacio (aunque creciendo en medidas externas).
Puede tener carrocería de tres o cinco puertas. Sus
medidas son: 4.204 mm de largo, 1.759 de ancho y 1.483 de
alto, su espacio interior es algo mayor y el maletero gana
20 litros, con lo que se queda en 350 litros. Aerodinámicamente
ha empeorado, debido a su mayor superficie frontal, ahora
su factor de resistencia es de 0,72 m².

En el bastidor encontramos algunos cambios. La suspensión
delantera es de tipo McPherson, la trasera de paralelogramo
deformable con cuatro elementos de unión. La dirección
es de cremallera con asistencia eléctrica variable
en función de la velocidad, llamada Servotronic.
Como en la mayoría de nuevos modelos, esta versión
del Golf aumenta mucho su rigidez torsional respecto a la
anterior, con 25.000 Nm/grado. Volkswagen ha cuidado mucho
el peso, aunque resulta más pesado que antes, el
aumento no es importante teniendo en cuenta que ha crecido
en tamaño.
Llegamos a la oferta de motores, un tema del cual no pueden
estar muy satisfechos, al menos de momento. En su lanzamiento
llegará con sólo cuatro motores, dos gasolina
y dos diesel. En gasolina encontramos el 1.4 de 75 CV i
el FSI de 116 CV. El primero es un motor poco recomendable
debido a su poca respuesta. En diesel tenemos el 1.9 TDI
de 101 CV y el 2.0 de 140 CV. Los dos tienen alimentación
por bomba-inyector, como es típico en la marca. Todos
ellos, una vez montados en el nuevo Golf, son más
lentos y consumen más que antes, debido al mayor
peso y resistencia al aire. Posteriormente se incorporarán
más motores como el 1.4 FSI de 90 CV, el 1.6 de 102
CV (ya conocido en el anterior), el 2.0 FSI de 150 CV y
en diesel un 2.0 (igual que el 2.0 TDI de 140 CV pero atmosférico)
con 75 CV. Presentado hace poco como “concept car”
está la versión GTI, que será bastante
diferente en imagen, con un toque más deportivo e
incorporará un motor FSI con turbo de 200 CV. También
se anuncia que habrá una versión R32, del
cual no se sabe la potencia. Algunas versiones podrán
montar el cambio automático DSG ya visto en el anterior
R32 o en el Audi A3.

La versión más básica en acabado y
equipamiento no tendrá ni radio ni aire acondicionado.
El Tredline sí que llevará estos elementos
de serie. El Highline incorporará llantas de 15 pulgadas,
Tempomat y volante de tres brazos de cuero. Se incluye una
nueva versión llamada Sportline, que se distingue
por llevar llantas de 16 pulgadas y suspensión rebajada
y más enérgica.
De serie todos tienen seis airbag, control de estabilidad
(ESP), que engloba el ABS, el HVV que es un sistema que
incrementa la presión de frenado en el eje posterior,
el servofreno de emergencia (HBA), bloqueo electrónico
del diferencial (EDB), control de antipatinamiento (ASR)
y control de la fuerza del motor en retenciones (MSR) y
cinco cinturones de seguridad de tres puntos de anclaje
con pretensores y limitadores de carga en el caso de los
delanteros. La lista de opciones se puede hacer muy extensa,
pero hay que remarcar el climatizador automático
de doble zona o los airbag laterales de las plazas traseras
(sólo en versión de cinco puertas).

En el apartado estético pocos cambios encontramos,
si bien se ha mejorado la ergonomía interior, con
más zonas para dejar objetos y algunas “pijadas”
que nos serán útiles en determinadas circunstancias,
sigue manteniendo el típico aspecto austero que le
ha caracterizado durante años. El puesto de conducción
es muy similar, sigue siendo muy cómodo y se acopla
perfectamente a la mayoría de tallas. La calidad
interior ha mejorado levemente, pero sigue sin estar a la
altura del Audi A3, la auténtica referencia en su
segmento. Una de las “pijadas” que comentábamos
y que es muy práctica, es la cajita que hay en el
techo para guardar las gafas de sol. Personalmente he tenido
este elemento en un coche durante bastante tiempo y una
vez te acostumbras es difícil de dejar. Eso sí,
algunos modelos de gafas excesivamente grandes no cabían.
Habrá que comprobar si es lo suficientemente espacioso.
El Golf sigue siendo un coche muy estable y confortable,
muy en línea del Grupo VAG, coches rápidos
y que dan mucha sensación de control, pero no excesivamente
deportivos, aunque este hueco lo cubren las respectivas
versiones deportivas de cada modelo: en el Golf por ejemplo
el GTI o el R32, en el A3 el S3, en el A6 el S6 o RS6, etc.

Es por eso que nos encontramos ante un coche muy polivalente,
con múltiples configuraciones y apto para todo tipo
de edades y conducciones. Desde el conductor más
racing que tendrá en el R32 (cuando salga) su óptima
elección, hasta un abuelo que quiera conducir su
Golf tranquilamente por la ciudad, en cuyo caso se bastará con el 1.4 de 75 CV.
Eduard
Aznárez