Un
todo terreno eficaz, rápido y muy seguro.

Volvo ha cubierto con el XC90 el hueco de los SUV, si bien
ya tiene el XC70, un V70 pero con suspensiones más
altas y elementos protectores, similar a un Audi Allroad,
el XC90 ya es un auténtico todo terreno, aunque no
acabe de moverse especialmente bien en zonas campestres
dificultosas.
Mide 4.799 mm de largo, 1.890 de ancho y 1.740 de alto.
Es algo más grande que sus principales competidores.
Opcionalmente puede tener una tercera fila de asientos en
la zona del maletero, donde caben dos personas, con lo cual,
con esta opción puede transportar hasta siete ocupantes.
El maletero con todos los asientos se queda en unos pobres
249 litros, pero sin la fila posterior aumenta a 613 litros
y con todo abatido a 2.404 litros, una buena capacidad.
Tiene un chasis monocasco, como la mayoría de SUV,
que aporta ligereza y un centro de gravedad más bajo,
lo que se traduce en una mejor seguridad activa y pasiva.
Tiene un sistema de tracción total conectable, mediante
un embrague Haldex. Este tipo de sistemas son eficaces en
turismos y para uso de camino, pero para una conducción
puramente todo terreno deja mucho que desear. Si bien es
cierto que la mayoría de usuarios de este Volvo tendrán
más que suficiente. En condiciones normales envía
toda la fuerza a las ruedas delanteras, pero a la mínima
pérdida de tracción puede repartirlo donde
sea oportuno, llegando a disponer en casos extremos del
100% de la potencia en las ruedas traseras. Todo se regula
mediante el control de tracción llamado TRACS, que
frena la rueda que pierde fuerza para dársela a otra.
La altura del suelo (218 mm) es correcta, pero los voladizos
tocan en ciertas circunstancias, lo que unido a una suspensión
más apta para asfalto que para hacer filigranas en
la montaña, limitan su uso.

La gama de motores se compone por un diesel y dos gasolinas.
El diesel es el conocido y fiable D5 de 163 CV. En gasolina
encontramos el 2.5T de 209 CV y el T6, un potente motor
de seis cilindros y dos turbocompresores que rinde 272 CV.
Los dos menos potentes incorporan un cambio manual de cinco
marchas y opcionalmente pueden llevar el automático
Geartronic de cinco marchas con mando secuencial. El T6
sólo puede montar el automático pero con cuatro
marchas, algo que no entendemos.
El equipamiento es muy rico y puede llevar la mayoría
de elementos conocidos hoy en día en automóviles
de clase media-alta. Desde climatizador automático,
hasta llantas de 17 pulgadas, pasando por el cuero en el
volante, equipo de audio, control de velocidad, entre otros.
En opciones se parece a un alemán, ya que tiene una
larga lista donde dejar bastante dinero. Podemos encontrar:
control de aparcamiento faros bi-xenón, techo corredizo
eléctrico, lava faros, limpiaparabrisas automático,
retrovisores exteriores plegables, navegador, teléfono,
tapicería de cuero, asientos con memoria y calefacción,
llantas de 18 pulgadas, equipo de audio con 13 altavoces,
minidisc, DVD, etc.

Como es sabido, Volvo siempre ha sido pionera en el desarrollo
de sistemas de seguridad. De hecho, uno de sus argumentos
de ventas y que más ayuda le ha aportado es la mítica
frase “Los Volvos son muy seguros”. Es evidente
que no engañan a nadie, es más, hace unos
cuantos años era la mejor en este aspecto, pero últimamente
otras marcas le han igualado o superado. Aunque Volvo sigue
en la élite, por eso ha dotado al XC90 de los últimos
avances en materia de seguridad, tanto activa como pasiva.
El más importante es la serie de elementos usados
para mitigar el choque en caso de vuelco. Se ha desarrollado
un sistema de control de estabilidad de vuelco, llamado
RSC, que frena las ruedas y el motor en caso de que la velocidad
sea excesiva en curva y haya peligro de volcar. En caso
de que ocurriera, los ocupantes del Volvo irán muy
bien protegidos gracias a un techo cinco veces más
resistente a uno normal. Se ha reforzado con acero de alta
resistencia. También lleva cinturones de seguridad
de tres puntos de anclaje con tensores de emergencia. Tiene
airbag frontales, laterales y de cabeza. En definitiva,
todo un compendio de elementos que lo hacen uno de los todo-terreno
más seguros del mundo.

En Motorintro.com tuvimos una toma de contacto con la versión
diesel y el cambio automático. En un recorrido mixto
de caminos con dificultades medias y carreteras rápidas,
el XC90 nos dejó un buen sabor. En carretera se comporta
muy bien, aunque su cambio es algo lento y los 163 CV son
algo escasos para mover toda la masa. Balancea poco y aguanta
bastante bien los cambios de apoyo. En caminos es muy rápido,
siendo muy fácil de dominar. En terrenos más
abruptos se comporta bien, aunque en situaciones límites
(que no probamos) lo podría pasar algo mal. La calidad
interior es buena, aunque no llega a la de un X5 o un Touareg.
El precio oscila entre los 41.570 € del D5 con cambio
manual, a los 51.750 € del T6.