En
esta comparativa de coches clásicos se enfrentan el
elegante británico Jaguar Type E y el agresivo americano
AC Cobra, dos coches míticos. Son muy diferentes, pero
ambos fueron pensados y diseñados para la competición.
El inglés era el sucesor del Jaguar Type D de carreras,
y el Cobra era la creación del ambicioso Carroll Hall
Shelby, que en 1961 decidió construir un "come-Ferraris".


Proceso
de elaboración muy diferente
Originariamente
el Type E estaba pensado únicamente para circuitos.
Pero en el Salón de Ginebra de 1961 se presentó
"vestido de calle". El modelo era obra del aerodinamista
Malcolm Sayer y su jefe Sir William Lyons, un hombre que empezó
fabricando sidecares en Blackpool, que más adelante
se trasladó a Coventry donde en 1935 apareció
el primer Jaguar, una berlina con motor de 2.5 litros de cilindrada.
Pero de eso ya hacía muchos años, y Jaguar en
los 60 era una marca consolidada, que estaba obteniendo buenos
resultados, no solamente en los circuitos sino también
en las ventas de sus autos. En definitiva el Type E es una
evolución del Type D, pero que vista la buena aceptación
que tuvo en el Salón de Ginebra se decidió crear
un deportivo homologado para circular por la calle.
Carroll Hall Shelby, llegó a ganar las 24 Horas de
Le Mans de 1959, pero pronto se tuvo que retirar, debido a
que era propenso a sufrir ataques al corazón. En 1961
decidió construir un deportivo que dejara a todos los
coches conocidos atrás. Fue un buen momento, ya que
en AC estaban desilusionados con el motor de Ford de 2.6 litros
y a Shelby se le ocurrió instalar el V8 ligero que
Henry Ford II había desarrollado a partir del Challenger
de 1958 que había diseñado Robert Stirrat. Querían
recobrar los clientes jóvenes que se pasaron a la competencia
en busca de coches rápidos y poderosos. Los dueños
de AC no tardaron en aceptar la idea de Shelby, y el motor
V8 se ubicó en el AC que fue diseñado por un
ejército de especialistas de Ford, casi sin limitación
de presupuesto, y en poco tiempo nació el AC Cobra.


Mecánicas
muy poderosas
El
Jaguar consiste en dos mitades, la primera es donde se encuentra
ubicado el motor, que es casi igual de largo que la otra mitad,
la cabina, de ahí que su forma sea tan peculiar. Muchos
conductores tenían problemas con el morro tan largo,
y era normal ver bastantes Type E con abolladuras frontales.
Las ruedas traseras están suspendidas en árboles
propulsores de longitud fija con brazos triangulares más
bajos, brazos longitudinales y muelles helicoidales dobles.
Delante
es independiente, por brazos triangulares y barras de torsión,
que fue desarrollada por William Heynes en modelos anteriores.
Los frenos son de disco Dunlop, bastante criticados debido
a ser propensos a la fatiga en conducción deportiva.
El primer motor fue un seis cilindros en línea de 3781
cc que rinde según los datos oficiales 265 CV, pero
que en realidad tiene alrededor de 220 CV, y éste no
es muy fiable. El cambio de marchas es de 4 velocidades, muy
difíciles de engranar las tres últimas, sobretodo
a altas revoluciones. La dirección es ligera y con
solo dos vueltas y media, es bastante directa. En
1964 la cilindrada del motor fue aumentada hasta 4236 cc,
y así si que rindió alrededor de 265 CV que
Jaguar aseguraba en su primera versión. También
mejoró la caja de cambios. En 1966 la distancia entre
ejes aumentó de 2440 mm a 2660, que sirvió para
instalar un banco trasero y más espacio para las piernas,
pero la mayor novedad fue la creación de un cambio
automático de tres relaciones de Borg-Warner. El funcionamiento
de ésta concuerda perfectamente con la potencia suministrada.
Para atenerse a la legislación de EEUU, Jaguar tuvo
que modificar la potencia, pasando a unos pobres 171 CV y
se instalaron unos nuevos frenos de disco Girling. También
se tuvieron que modificar partes de la carrocería,
como los parachoques, los faros, puertas, entre otros elementos.
El
Cobra también sufrió distintas modificaciones
en su motor, pero siempre para bien. El primero que se instaló
es el de 4220 cc que rinde una nada despreciable cifra de
275 CV, pero tres años después ya se usó
un motor de 4727 cc que entrega 360 CV. Pero la verdadera
bestia es el motor de 7 litros que desde 1965 se podía
adquirir y que es capaz de enviar al tren trasero 485 CV.
Esto hizo necesario modificar el chasis original, que era
incapaz de soportar tal potencia, también ensanchar
los pasos de rueda para poder ubicar la nueva medida de neumático
que necesitaba. La dirección pasó del tipo tornillo
globoidal y rodillo al de cremallera. En 1965 gracias a los
contactos con Ford el tren rodante fue completamente renovado.
La suspensión delantera i trasera independiente por
brazos triangulares inferiores y muelles de ballesta transversales
fue sustituida por brazos triangulares con muelles helicoidales
y amortiguadores telescópicos.


Interiores
mejorables
El Jaguar es más lujoso que el AC, pero este es más
deportivo. Los asientos son toscos en ambos casos, pero sujetan
bien, y están tapizados en cuero. La cabina del Jaguar
es muy baja, y si el conductor es muy alto tocará el
techo, o simplemente no cabrá, debido también
a la posición del asiento, que estaba diseñado
para su piloto de pruebas, que media 1,65. Eso sí,
el Jaguar E es mucho más confortable que el Cobra,
sobretodo a lo largo de los kilómetros, ya que tanto
la aerodinámica como la mecánica de éste,
contribuyen a que sea un coche para recorridos cortos. El
volante en ambos casos está recubierto de madera y
de tres radios. Sus maleteros son diminutos como en la mayoría
de deportivos. En el salpicadero encontramos toda la información
necesaria, a destacar las bonitas esferas del AC.
La
bella y la bestia
No
se puede olvidar que Jaguar era y es una marca deportiva,
pero que sus coches tienen que tener algo más que una
mecánica potente, es necesario que el coche sea confortable,
lujoso y que sus conductores no tengan que ser pilotos experimentados
para poder conducir sus automóviles. Todo lo contrario
que en el AC Cobra, que su picadura venenosa pone los pelos
de punta a cualquier conductor que se atreva a "pilotarlo",
y nunca mejor dicho, porque su monstruosa potencia hace recomendable
buenas dotes al volante para dominarlo. Es un coche que produce
terror y placer a la vez. Cuando se compraba el Cobra, se
le hacían cuatro recomendaciones al agraciado: tenga
cuidado con el acelerador o se encontrará usted en
el jardín del vecino; tenga cuidado con el embrague:
un cambio de marcha precipitado y tendrá tortícolis
dos semanas; trate los frenos con suavidad, o el coche de
atrás del suyo le arrugará el precioso trasero
de aluminio; y sobre todo trate la dirección con suavidad,
si no, de nuevo se encontrará usted en el jardín
del vecino…


Al
darle la vuelta a la llave de contacto, ya se puede percibir
la fuerza del motor de 7 litros. Al engranar la primera y
soltar el embrague, la "patada" que da es espantosa,
y en solo 4 segundos el velocímetro marca 100 Km/h
a 6500 rpm. Hasta los 112 Km/h estira la primera, y el sonido
del motor es una delicia, típico de los V8, se engrana
segunda con rapidez, y estira hasta 145 Km/h, las sensaciones
que se perciben son fantásticas, y la tercera catapulta
la máquina a 201 Km/h, y al poner cuarta uno percibe
el azote del viento con violencia, debido a la mala aerodinámica,
pero si lo ignoramos es capaz de llegar a 265 Km/h.
Innes Ireland ex-piloto de carreras, recuerda de la siguiente
forma el Cobra 427 Mk III "Una auténtica bestia.
En los 500 Km de Spa de 1964, conseguí dejar atrás
todos los Ferraris GTO en la bajada antes de Eau Rouge, pero
en la recta de Masta no pude pasar de 233 Km/h y el coche
culebreaba constantemente de izquierda a derecha. En superficies
accidentadas, como en Burnenville, a veces parecía
como si llevara un caballo loco debajo del coche". Por
eso uno sólo puede felicitar al equipo Settember/Freutel,
que inscribió un Cobra 427 en la Targa Florio de 1966.
Se retiraron durante la segunda vuelta de la aventura siciliana,
pero sobrevivieron la primera…
Pero los ingleses, con la mitad de potencia, eran capaces
de liderar carreras, sobretodo las primeras vueltas, donde
el Jaguar se mostraba muy competitivo, pero en múltiples
ocasiones se veía superado por los Ferraris 250 P,
mucho más rápidos y fiables. Eso sí,
el Jaguar gustaba a los pilotos por su manejo preciso y seguro,
más aun cuando se incorporó la nueva caja de
cambios y los frenos con mayor potencia.
En conclusión nos encontramos delante de dos coches
muy especiales, que han dejado su huella en la historia del
automóvil. Hoy en día se pueden encontrar replicas
del AC Cobra muy bien hechas, aunque siempre hay algunas que
no son dignas de llevar el mítico nombre. Eso sí,
si queremos un Cobra auténtico, la cantidad que tendremos
que desembolsar será desorbitada, igual que en el Jaguar
Type E, que en ocasiones su precio es mayor que el del americano,
pero claro, esto siempre depende del estado de conservación
del auto, si sus piezas son las originales, el tipo de versión,
si son series limitadas, etc… En ocasiones el precio
esta por encima de los 100 millones de pesetas, unos 600000
€, casi nada...


Fichas
Jaguar
Cilindrada: 4.236 cc.
Potencia: 265 CV
Velocidad máxima: 265 Km/h
Aceleración 0-100 Km/h: 6,8 seg.
Peso: 1180 Kg
Cobra
Cilindrada:
6998 cc.
Potencia: 485 CV
Velocidad máxima: 265 Km/h
Aceleración 0-100 Km/h: 4,3 seg.
Peso: 1030 Kg
Eduard
Aznárez
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