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Marzo 2002

Chevrolet Corvette – Jaguar XK 150

 

A mediados de los años 50 del siglo pasado, aparecieron en escena dos descapotables de ensueño. Autos con potencias desorbitadas para la época, destinados a un selecto sector de la sociedad, pero que debido a sus estilos tan diferenciados, se vendían en zonas geográficas distintas. El Jaguar con su línea clásica encajaba a la perfección en la sociedad inglesa, y en general en toda Europa, en cambio el Chevrolet difícilmente podía cruzar el “charco” para encontrar un comprador, por el simple motivo de ser un americano cien por cien, con todos los pros y contras que esto conlleva.

Falta de ventas y falta de presupuesto

La falta de ventas en el Corvette y la falta de presupuesto en Jaguar condicionaron su remodelación.
Desde el momento de su lanzamiento en 1953, las ventas del Corvette fueron decepcionantes, por diversos motivos, pero el entusiasmo de sus creadores no disminuyo y continuaron trabajando con mucha fe en el proyecto. Su principal competidor en EEUU, el Ford Thunderbird era un record de ventas. Ford vendía 5 Thunderbird por cada Corvette. El principal problema del primer Corvette era su forma poco corriente, la cual les estaba costando perder muchos clientes a Chevrolet. Por eso los diseñadores dirigidos por Harvey Earl empezaron a remodelar la carrocería de poliéster para 1956. Para asegurarse del éxito del coche, tomaron como base dos modelos que causaron sensación en el Motorama de 1955: el Biscayne y el la Salle II. También aprovecharon modas estilísticas de ultramar, tales como las dos bóvedas similares a las del Mercedes 300 SL. Aunque solo eran puramente decorativas en este caso. Desaparecieron las dos protuberancias puntiagudas que contenían las luces posteriores y de frenado. El síndrome moderno de cuatro faros delanteros no era exactamente algo ideal para el Corvette. Era más largo, más ancho y por consiguiente 45 Kg más pesado que su antecesor. En 1961 se sustituyo la torpe rejilla frontal, que era muy bonita pero causaba numerosos problemas, por una red fina. El nuevo trasero de “culo de pato” (duck-tailed) era obra del estilista jefe Bill Mitchell.
En el caso de Jaguar tenia que sustituir su anticuada familia XK, en un principio se quería crear un coche totalmente nuevo, tanto estéticamente como de mecánica. Pero la falta de presupuesto dejó aparcada esta idea y se centraron en remodelar el XK. El principal problema era su estética, un poco quintañona, ya que su mecánica era vieja pero de probado rendimiento y aún podía tirar algunos años con pequeñas reformas para mantenerla competitiva. Primero se presentaron el Cupé y el Convertible, y dos años más tarde llego el deportivo de dos plazas. Los ayudantes de Lyons, que siempre se encargaban del diseño de las líneas de los coches, convirtieron el defecto en virtud y con muy pocas posibilidades combinaron de un modo ingenioso lo nuevo con lo ya existente. Entre otras cosas, se retocaron los lados, se redujo el corte característico a favor de una cintura más alta. El parabrisas de dos piezas tuvo que hacer lugar al inevitable panorámico curvado y la rejilla frontal muy grande como la del Mark I sedán. Algo negativo seguían siendo las manijas de las puertas las cuales eran frágiles y se gastaban pronto, pero el interior mejoró sustancialmente. Otro error que conllevaba algunos desperfectos en la carrocería eran las puertas, las cuales abrían 90 grados pero no tenían anclaje ni nada que impidiera que se deslizaran correctamente.

Abanico de motores

Tanto Chevrolet como Jaguar ofrecían un abanico de motores para montar en su roadster, todos ellos con suficiente potencia para poder disfrutar de un auténtico deportivo en carretera.
En el Corvette los cambios del motor siempre han sido en búsqueda de más potencia. En 1955 llegó un nuevo V8 de 4,4 litros, y también podía escogerse entre cinco variantes del 4,6 litros. Ofrecían 220, 245 y 270 CV usando carburadores (invertido cuádruple), y los de 250 y 283 CV usaban inyectores de combustible. Con el tiempo y debido a que la competencia cada vez sacaba autos más rápidos los modelos con inyectores aumentaron su potencia hasta 275 y 315 CV respectivamente en 1960. Dos años más tarde y gracias a la inyección de Rochester para el motor de 5,3 litros se llego a unos poderosos 360 CV. Cuando salió al mercado en 1956, usaba una caja de cambios de tres velocidades. Un año más tarde ya se ofrecía una de cuatro velocidades o un cambio Powerglide automático.
En el caso del XK 150 su motor básico era de 190 CV, pero la mayoría de clientes se decantaron por la versión de 210 CV del motor de carrera larga de seis cilindros con la culata del cilindro llamada “tipo B”. Además se podía escoger entre la caja de cambios manual de Moss de cuatro marchas sin sincronización en la marcha baja, la misma caja con multiplicador, o una automática de Borg-Warner, de popularidad creciente. El deportivo llevaba el motor de 250 CV (motor S), el cual se reconocía fácilmente por su característico triple carburador SU en forma de campana. En 1960 se modificó la cilindrada incrementándola hasta llegar a 3781 cc., 330 cc. más que el anterior motor. Con esto se incrementaba la potencia hasta llegar a los 220 CV en la culata “tipo B” y 265 en el S.

Excesiva potencia

El principal problema que tenían el Corvette y el XK 150, era sus potencias desmesuradas (en los motores más grandes de la gama), sus chasis no eran capaces de absorber adecuadamente toda la potencia que desprendían sus monstruosos motores, lo que acarreaba muchos problemas de estabilidad y tracción principalmente.
Como se ha comentado antes, el Chevrolet es un americano puro, motor potente, pesado, grande, suspensiones blandas... El Corvette funcionaba perfectamente por las grandes carreteras americanas, donde las curvas brillan por su ausencia, lugar donde el americano las pasa canutas por diferentes motivos: primero en el momento de frenar, ya que su sistema de frenado no está a la altura de las circunstancias; una vez metido en plena curva y por culpa de las blandísimas suspensiones, el coche balancea en exceso y le cuesta mantener la compostura y por último el chasis en general, que no había cambiado nada a lo largo de los años y que de hecho debería estar en un museo... Eso sí, todo lo negativo que tenía el chasis, lo tenia de positivo el motor, el cual nos hacía olvidar la carencia del coche en curva en el momento de salir de ella y empalmar la larga recta, pie derecho a fondo y salimos disparados como las balas. Pero decididamente su comportamiento está concebido para una conducción tranquila y relajante.
En este aspecto el Jaguar es algo más deportivo que el Corvette, sobretodo en su versión S, con el motor de 250 CV, el inglés tiene unas prestaciones similares al americano, pero su comportamiento es más “radical”. Jaguar fue la primera marca en introducir frenos de disco en los coches de serie, y como no, el XK 150 los lleva, 4 discos Dunlop que frenaban sin problemas los 1405 Kg. El chasis, con sus travesaños y largueros, brazos oscilantes, barras de torsión longitudinales y barras estabilizadoras, el puente rígido con semielípticos detrás, es de concepción anticuada, y la venerable suspensión trasera no puede dar abasto a la creciente potencia suministrada por el motor. Esto se nota cuando se acelera repentinamente en una curva, la rueda interior tiene tendencia a patullar. Al igual que el Corvette, su motor acelera como un poseso, y eso se nota en el consumo, una auténtica barbaridad. Pero claro, quien tenía dinero en esa época para comprarse un coche de esta calandra, se supone que se podía permitir un gasto de combustible desorbitado.

En general, son dos coches muy rápidos para su época, y aunque corrieron carreras (sobretodo el Jaguar), su uso más recomendado es el de descapotable de paseo, y si nos queremos dar el gustazo en una recta de pasar algún coche que se ríe de nuestra reliquia, pues lo hacemos sin menor problema, pero tenemos que ser concientes que en la siguiente curva lo más normal es que nos metan una pasada que quedemos en ridículo. Por eso, lo mejor es llevarlo tranquilamente, disfrutando del aire que nos azota en la cara y observando los paisajes a una velocidad moderada. Como “moderado” era el precio que se tenía que pagar en esa época para adquirirlos, ya que por ejemplo el Jaguar en 1960 en Alemania, costaba la mitad que el Aston Martin DB4 y mucho menos de la mitad que el Ferrari 250 Berlinetta. Por eso, se podía adquirir a un precio razonable un bonito roadster con excelentes prestaciones. Hoy en día están muy buscados y su precio a comparación es mucho más elevado.

Fichas

Chevrolet Corvette

Cilindrada: 4637cc.
Potencia: 270CV
Velocidad máxima: 194Km/h
Aceleración 0-100 Km/h: 8,6 seg.
Peso: 1350 Kg

Jaguar XK 150

Cilindrada: 3442cc.
Potencia: 250CV
Velocidad máxima: 218 Km/h
Aceleración 0-100 Km/h: 7,3 seg.
Peso: 1405 Kg

Eduard Aznárez

 

 
 
 
 
 

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