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Septiembre 2004

De Tomaso Pantera

 

Un coche de culto, la obra maestra de Alejandro de Tomaso.

Alejandro, hombre tranquilo y obstinado, hijo de un político argentino, demostró desde pequeño una particular afición por los automóviles. Empezó a correr en su país con coches Sport, pero rápidamente se trasladó a Italia para seguir compitiendo.

Llegó a correr en Fórmula 1 con un Maserati durante dos carreras en los años 1957 y 1959. Posteriormente pasó a la Osca. En su palmarés hay una victoria en la categoría performance de las 24 horas de Le Mans de 1958, así como los triunfos en las 12 horas de Reims y los 1.000 km de Buenos Aires junto a la canadiense Isabel Haskell. Esta victoria no solamente supuso una alegría para De Tomaso, sino que le cambió la vida, porque meses después acabó casándose conIsabel.

Los dos juntos fundaron en Módena en 1959 la empresa De Tomaso. Primero se dedicaron a realizar vehículos de competición. Los motores utilizados eran de Osca, pero enseguida se empezaron a montar propulsores Ford, con la que tuvo mucha relación. Pero las dificultades económicas de finales de los 60 le obligaron a vender su empresa a Ford Motor Company.

Eso fue en 1970, momento en el cual De Tomaso trabajaba en proyectos para las marcas motociclistas Benelli y Moto Guzzi. En 1972 recupera la totalidad de las acciones de su compañía y compra Benelli. Tres años más tarde adquiere Maserati y en 1981 Moto Guzzi.

En 1990 cede el 49 % de Maserati y vende Benelli. Tres años después le diagnostican una grave enfermedad, por lo que decide ceder la parte que le quedaba de Maserati a Fiat. Alejandro de Tomaso murió el 21 de mayo de 2002 en Módena a los 74 años.

 

De la fábrica De Tomaso salieron todo tipo de automóviles, desde vehículos Sport a fórmulas junior, fórmula 2 y hasta un fórmula 1 que no llegó a cosechar éxito alguno. Para soportar los enormes gastos que suponía fabricar vehículos de competición, Alejandro tuvo que diseñar y desarrollar deportivos de calle, para así hacer frente a las numerosas deudas.

De ellos destacan especialmente dos: el Mangusta y el Pantera. El primero data de 1966, su carrocería estaba diseñada por la prestigiosa firma Ghia, tenía un motor V8 Ford de 4,7 litros de cilindrada, de donde emanaban más de 300 CV. Pero el Mangusta tenía diversos problemas, por lo que en 1970 se presentó el De Tomaso Pantera, una evolución del Mangusta del cual conservaba la estructura y el motor, eso sí, todo ello debidamente mejorado.

El Pantera fue presentado en el Motorshow de Nueva York en marzo de 1970. Estaba expuesto en el stand de Ford, marca de donde fluyó dinero a raudales para diseñar y fabricar un deportivo de mediana potencia, cuya finalidad era rivalizar con los rapidísimos Ferrari y Lamborghini. Aunque para esas labores ya existía el exclusivo Ford GT 40, por lo que el Pantera, por decirlo de alguna manera, era un GT 40 descafeinado.

Se fabricaron un total de 6.128 ejemplares durante la década de los 70. La bonita silueta era obra de Tom Tjaarda, diseñador de Ghia. El bastidor era de acero fundido y las suspensiones derivadas de la competición, con brazos triangulares, muelles helicoidales y barras estabilizadoras. En la parte delantera se ubicaba la rueda de repuesto, mientras que el motor se anclaba detrás de la angosta cabina, es decir en posición central. Poseía frenos de disco en las cuatro ruedas. La caja de cambios era manual de cinco velocidades.

El motor era el mismo V8 del Mangusta, pero aumentado hasta los 5.763 c.c., con un carburador cuádruple invertido Motorcraft. La potencia entregada por el enorme propulsor del Pantera variaba según versión. La básica rendía 266 CV, le seguía una con 285 CV y otra de 330 CV. Pero la reserva de potencia del motor Ford parecía interminable y en algunas versiones preparadas llegó a entregar hasta 500 CV.

Con un peso de casi 1.500 kg, la versión GT4 de 285 CV aceleraba de 0 a100 km/h en 6,7 segundos, de 0 a160 Km/h en 15,3 y alcanzaba los 200 km/h en 26,2 segundos. Si se seguía acelerando, el Pantera podía llegar hasta los 248 Km/h, una cifra nada despreciable a principios de los años 70.

En 1990 se realizó un “restyling” a manos del especialista Marcello Gandini. El motor era el mismo, pero ahora con una cilindrada de 4.942 c.c. y con una potencia máxima de 305 CV. Se ofreció una versión con doble turbo que hacía ascender la potencia hasta unos escalofriantes 450 CV. De esta versión especial sólo se vendieron 38 unidades. Durante los más de 20 años que estuvo en fabricación el Pantera, se elaboraron un total de 7.260 unidades.

 

Eduard Aznárez


 
 
Olfus S.L