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Agosto 2006

El agridulce triunfo de Ferrari

 

Las tres semanas de vacaciones veraniegas, se hicieron más eternas que de costumbre con la emoción encendida que se había disfrutado en el GP húngaro. Irreversiblemente los pilotos descansaron y escogieron entre relajarse a pleno entre los suyos y cumplir típicas actividades de mercadeo.

Para los equipos no hubo tal parsimonia, máxime si se trataban de Renault y Ferrari que encerrados en sus cofradías respectivas, se dieron a la tarea de encontrar algún resquicio de evolución y ventaja para doblegarse mutuamente. Apartando el episodio en Budapest, lo último bajo guión normal fue el amplio dominio de Maranello y su excelente sincronía con Bridgestone lo cual tenía de cabeza a la dirigencia técnica de Enstone. Pese a ello; Una comprensión anunciada con sus socios de Michelin mitigaban la esperanza a una corrección en ciernes.

Pero llegó lo presentido: Un nuevo bache de la “inefable” FIA en contra del conjunto francés cuando casi horas antes del inicio del GP, decidió prohibir el controvertido amortiguador de masa. Bueno… Controvertido lo volvió el organismo con su extraña ética en descubrir irregularidades en equipos líderes luego de un largo período en el que estos usan ciertos desarrollos y peor aún; En el que justamente cualquier modificación en un plan estelar puede significar un problema adicional de alto coste.

Las acciones del GP turco con sede en Estambul fueron advertidas de condiciones climáticas óptimas. Nuevamente la ponderación de la eficacia entre Bridgestone y Michelin tomaba una dimensión ideal. Las pruebas libres trajeron como siempre, la búsqueda de adecuación especialmente para quienes el debut en el 2005 dentro del Otódromo no fue precisamente una quimera de éxitos. En este grupo se incluyó Ferrari pero en condiciones obvio distintas. BMW lució pero a manos del rubio Sebastián Vettel cuyo físico y aspecto grácil parecía ligarle más a un cantante de alguna agrupación de pop adolescente que a un piloto en ciernes para la F1 del futuro.

No pasó inadvertido el bajo perfil de Renault el viernes lo cual se corrigió el sábado. Privó la meticulosidad extrema en la elección adecuada de compuestos luego del desacierto en Alemania. Aún así el dominio matinal de Schumacher previa la sesión de calificación había dejado en claro quienes eran por largo el equipo a batir: Ferrari.

La calificación transcurrió con un protagonismo centrado en los dos musculosos rivales al título. McLaren y Honda se anunciaban como potenciales enemigos de peso si alguno de estos fallaba mientras el resto debatía a cerrada batalla posiciones medias y finales. Valga decir que desde el inicio de las libres, la paridad en cronos no superaban los cuatro segundos desde el primer coche hasta el casi ¡30! Incluyendo los “terceros” de pilotos probadores y emergentes.

El primer momento en donde quedaría sentenciado todo cuanto se refiriese al desempeño del GP quedó sentenciado cuando en plena batalla final para obtener el mejor crono posible, Schumacher equivocó la trazada y arruinó en un giro providencial la opción a la “Pole”. Surgió entonces Massa menos tensionado para a último momento enfriar las ambiciones de Button, De la Rosa y especialmente ambas Renault que eran los objetivos de Ferrari. Un segundo intento final de Schumacher no trajo la esperada posición de cuerda; El alemán opto por la seguridad y evitar una desastrosa posición de salida que abriera puertas a Alonso y con ello, resignó su compañía a Felipe pero largando desde el lado inconveniente de la pista. Fernando se ubicaba amenazador con un R26 magistral en arrancadas, esperando por el apagado de los semáforos para intentar un desbanque de posiciones a favor del asturiano. El crecido en Kerplen no tenía un panorama alentador pese a solamente ¡Perder una posición de cuerda! ¿Qué tan importante podía ser?

El día de la carrera lo dilucidaría todo. Cielo azul y altas temperaturas. Paisajismo turco más acorde con la gala de la F1. Ralf Schumacher y Cristijan Albers con sus bólidos de genética Toyota, al fondo por motores recambiados. La luz verde, marcó un agresivo movimiento de Schumacher quién barrió a Alonso. El cambio del asturiano que intentó evitar la resistencia de su rival directo, intimidó a su compañero Fisichella y este cometió un trompo desatando una cadena de sucesos en donde Raikkonen saldría perjudicado acompañando un temprano abandono de Monteiro. Scott Speed –siempre presente en todo acontecimiento rocambolesco- golpeó la trasera del finlandés primero dañando en apariencia una llanta y luego en segundo intento, el nórdico en la segunda vuelta destrozaría por un problema derivado en la suspensión, a su MP421 contra un muro de contención.

Mientras; Schumacher había conseguido conservar la posición ante Alonso y Massa despegaba expedito camino a la victoria. Felipe no abrió un ritmo avasallante pese la manifiesta superioridad de su 248F1, fue más bien controlado y progresivo; Nada parecido a sus pasadas muestras de velocísmo tan fascinante como algo descontrolado del paulista. Alonso se dedicó a seguir la estela de Michael mientras que en directo; Fisichella iniciaba una remontada.

Si bien en adelante la atención estaría centrada obviamente en lo que hacía el protagonista de lujo como lo era Massa y la persecución a distancia de Alonso sobre Schumacher, no podía quedar inadvertida las remontadas de Fisichella que tiraba todo lo posible de su R26 o bien lo propio de ambas Toyota especialmente Ralf Schumacher. También las pugnas entre Coulthard y un sorprendente Albers dieron colorido a la cita turca. La paridad de los monoplazas en un trazado destacado por sus curvas desafiantes especialmente la “8” ya convertida en una de las referenciales para la “Nueva historia” del deporte, ofrecían entretenimiento a granel. Kubica se movía con agresividad pero esta vez BMW sucumbiría con ambos coches sin poder llegar a los puntos. Barrichello tendría también papel protagónico remando desde el fondo.

Repentinamente; Un hecho cambió la historia de la carrera para el cuadro de los líderes. Vitantonio Liuzzi entro pasado a la curva uno montando su STR sobre el morrillo y este apagándose irreversiblemente e invadiendo parte la pista. Coche de seguridad tardío y el brasilero Massa que de seguro pensó en el sacrificio por venir en pro de los intereses de Schumacher, tomó secular respiro cuando fue atendido prioritariamente frente al alemán que entró tras su estela. Obviamente; La presencia previsiblemente fugaz del Benzo mientras salía de pista el Toro Rosso, no dio pie a mayores planteamientos de rigor en Ferrari lo cual aprovechó Renault con Alonso para sacarlo delante de Schumacher.

Con papeles invertidos, Schumacher era ahora el que no podía cerrar mucho la brecha en pos del español. El alemán fue haciendo mínimas las diferencias gracias a una Ferrari más pesada al principio entrando algo después del coincidente ingreso de Alonso y Massa para la segunda parada. Allí; Con menos gasolina necesaria para el teutón y llantas de mejor prestación en el último tercio de la carrera, asistiríamos a un nuevo duelo entre retador y defensor mientras Felipe Massa sencillamente cabalgaba con soberbia conducción a su victoria. 12 giros de angustia con Schumacher pegado al morro del frío Alonso. Fernando, quién conoce su R26 al dedillo expandía su aceleración al tope en zonas concretas donde un adelantamiento en la curva 15 podía ser una realidad y relajaba –relativamente- la presión cuando sabía imposible la afrenta de Schumi. Llegó un punto crucial donde Michael cambió de línea casi consiguiendo el testigo pero Fernando no dejó morder el anzuelo y corrigió con maestría. Schumacher equivocó –Una vez más- la trazada en la “famosa” curva 8 perdiendo el paso que recuperaría a metros de la sentencia cuando terminó pegado a una décima de Alonso pero igual; Los dos puntos habían sido ganados por el campeón vigente.

En los puntos terminaban con mérito propio Button (Honda) un eficaz De La Rosa (McLaren) seguidos de Fisichella, Ralf y Barrichello.

Massa ganaba con lágrimas y emoción contagiosas. Alonso hacía un esfuerzo por ocultar su enorme satisfacción mientras Schumacher contenía el aliento de que tres errores minúsculos en el fin de semana habían garantizado el protagonismo a su compañero y la complicación al octavo lauro. Así es la F1, un error se puede pagar demasiado caro…


 

 


 
 
Olfus S.L