En
la 52ª edición del Rally de Suecia se volvió
a imponer un piloto nórdico. Esta vez le tocaba al
finlandés Marcus Gronholm. El actual campeón
del mundo llevó su Peugeot magistralmente a la victoria.

En
la segunda especial de la primera etapa, Gronholm y Rautiainen
conseguían situarse en primera posición, con
la cual acabarían el rally. Tommi Makinen con el Subaru
se vio incapaz de seguir el ritmo de su compatriota y se quedó
a 50.8 segundos. La última posición del “cajón”
la obtuvo Richard Burns, el británico consiguió
colocar el segundo Peugeot entre los tres primeros, cosa que
Corrado Provera, jefe del equipo Peugeot, agradeció.
Burns y Provera protagonizaron un intercambio de palabras
bastante singular. En un momento de nervios para el piloto
se le escapó “la comida francesa es una mierda”,
y el jefe francés le respondió “lo que
es una mierda son tus tiempos en el pasado Montecarlo”.
Sin duda gracioso.
Fuera
de las plazas de honor y por segunda vez consecutiva, Markko
Märtin con el Ford Focus lograba una merecida cuarta
posición. Al Focus RS le sigue faltando “chicha”,
pero su fiabilidad, juntamente con la regularidad de Märtin,
hacen que pueda estar entre los primeros. No se puede decir
lo mismo de su compañero Duval, que después
de una salida de pista dejaba inutilizado su coche.
A más de dos minutos del ganador, llegaba el primero
de los Xsara, concretamente el de Colin McRae. La quinta posición
del británico no se puede dar como mala, teniendo muchos
problemas Citroën para hacer competitivos sus coches
en superficie de nieve y hielo. Al contrario que en Montecarlo,
los Xsara no se mostraron muy rápidos, la falta de
entrenamiento en este tipo de superficie pasó factura.
A tan sólo tres segundos de McRae se situaba Peter
Solberg. El segundo de los Subaru se mostró competitivo,
pero al noruego le faltó un poco de carácter.
Ya
bastante descolgado, a más de tres minutos, Sébastien
Loeb, el ganador en Montecarlo, quedó en una séptima
plaza, arrebatando en el último momento los puntos
a Carlos Sainz, que acabó noveno, ya que Toni Gardemeister,
llevó a su poco competitivo Skoda a la octava plaza
final, con lo que daba un puntito muy valioso a la escuadra
checa. El primero de los Hyundai fue Freddy Loix; el belga
ocupó la décima posición en un rally
donde los coches coreanos no estuvieron a la altura.
Carlos Sainz, a diferencia de Montecarlo, no se encontró
nada a gusto en el Citroën; la falta de entrenamiento
y unos reglajes poco correctos fueron los causantes de la
pobre posición. Es un rally donde se va muy rápido
y los pilotos nórdicos (especialistas en superficies
heladas) ocupan las posiciones delanteras, con lo cual, aparte
de los rivales típicos, se suman los nativos, que consiguen
rodar muy rápido. Uno de los que llevaba un ritmo altísimo
era Harri Rovanpera, pero en la octava especial se vio obligado
a abandonar después de chocar frontalmente con el Peugeot
de Juuso Pykalisto, que después de tener un accidente,
el coche quedó inmovilizado en medio de la pista.
En
resumen, un rally muy competido pero en el que, desde un principio,
se vieron claras las tres primeras posiciones: Burns no podía
con Makinen y éste tampoco con Gronholm, por eso el
último día conservaron sus plazas sin tomar
riesgos.
Muy bien para Peugeot, después de Montecarlo nadie
negaba su potencial pero existían ciertas dudas, sobretodo
después de ver que su principal rival, Citroën,
conseguía un fantástico triplete. Pero la alegría
no es eterna y los Xsaras no rindieron como cabía esperar.
Eran conscientes de que no lo tendrían tan fácil,
pero no se esperaban tener tantos problemas de reglajes. Al
final el resultado para Citroën se puede calificar como
discreto.

Muy
distinto estaba el “box” de Subaru. La alegría
por la segunda plaza llegaba después de unos meses
un poco indecisos para la marca japonesa. Makinen declaraba
sentirse muy a gusto con el coche y afirmaba tener aspiraciones
para ganar algún rally.
Ford está pasando una época de transición,
con dos pilotos muy jóvenes y un coche muy fiable pero
poco rápido. Märtin ha sido la gran revelación.
Su regularidad hace temblar a más de uno. Muchos se
preguntan qué seria capaz de hacer con un coche puntero.
Realmente, tanto él como Duval están trabajando
muy bien.
Skoda, con un coche poco puntero consiguió sumar un
punto. Gardemeister tuvo que llevar el Octavia al límite
para conseguir superar a Sainz. Pueden estar contentos pero
tienen que seguir trabajando si quieren puntuar.
La gran decepción fue Hyundai. Se quedaron cerca de
puntuar pero les faltó potencial. El Accent evoluciona
bien, pero poco a poco, no es fácil llegar arriba.
Mucha inversión y mucho trabajo necesitan, pero con
el tiempo lo pueden conseguir.
La
próxima cita, en Turquía, a día de hoy
se desconoce si se podrá correr. La posible guerra
de EEUU con Irak hace que muchos equipos y pilotos no quieran
participar por si se producen problemas
Eduard
Aznárez
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