Marcus
Gronholm deleitó a todos los espectadores con una
conducción como pocos saben hacer, rápida
y segura, el finlandés voló por los caminos
polvorientos de Nueva Zelanda, tramos muy rápidos
y peligrosos, porque al más leve despiste, los árboles
y los pequeños barrancos hacían inevitable
el accidente.

Segundo llegó Richard Burns, el británico
sigue sin arriesgar más de la cuenta y se limita
a sumar puntos como sea, una táctica que de momento
le da el liderato provisional.
Por fin Petter Solberg consiguió subir al podium,
el noruego que el año pasado hizo una gran campaña,
este año aún no había visto la luz
y con este tercer puesto se saca la espina clavada de los
tres rallyes anteriores.
Gronholm consiguió la victoria a pesar de volcar
en la especial 13, cuando llevaba un ritmo endiablado para
aguantar los fuertes ataques del piloto de Ford, Markko
Martin. El estonio tenia ganas de demostrar lo que es capaz
de hacer el nuevo Focus WRC, éste mantenía
y hasta ganaba en alguna etapa a los Peugeot. Pero una avería
en el motor le dejaba fuera de carrera. Habrá que
esperar a la próxima cita para ver si realmente el
Focus puede con el 206. De esta forma, con los dos pilotos
primeros, Peugeot le arrebata el liderato a Citroën
en el campeonato de marcas.
Lástima del accidente de Rovanpera, que se salió
de la pista ocasionando un fuerte impacto contra los árboles,
aunque sin consecuencias físicas. De no ser así,
el resultado de Peugeot podría haber sido excelente.

Loeb fue el único piloto de Citroën que logró
puntuar. Con su cuarta posición se adjudicó
unos puntos muy valiosos para el campeonato. Los Citroën
tuvieron muchos problemas desde un inicio, cuando el sistema
de refrigeración de la cabina no funcionaba correctamente
y los pilotos, sobretodo McRae y Sainz, no podían
ver bien la carretera. El británico se retiraba en
la sexta especial de la carrera tras una salida de pista.
A Sainz le ocurría lo mismo, se cayó por un
barranco y perdió más de 13 minutos. Al final
lograba volver a la carretera y acabar el rallye, pero evidentemente,
sin ninguna opción de puntuar.
Gardemeister sigue demostrando su gran clase clasificando
su Skoda en quinta posición. Sin duda protagonizó
una gran carrera. También lo fue la de su compañero
de equipo Auriol, que sumó un punto al quedar octavo.

Alister McRae participó con uno de los dos Lancer
WRC que Mitsubishi envió a Nueva Zelanda, teóricamente
eran versiones del año pasado, pero funcionaron a
la perfección, lo que ayudo al hermano de Colin a
sacar tres puntos con su sexta posición final.
Séptimo llegó Makinen con el Subaru. El finlandés
no pudo estar a la altura de los mejores, pero gracias a
su regularidad en los tramos consiguió dos puntos
muy importantes, tanto para él, como para el equipo.
En novena y décima posición, ya fuera de los
puntos, llegaron los dos Ford que quedaban en carrera, los
de Duval y Hirvonen respectivamente.

El campeonato sigue bastante apretado, con Burns como líder,
seguido de Gronholm, Loeb, McRae y Sainz. Está claro
que Peugeot y Citroën son las mejores, y es difícil
predecir cual de las dos será la campeona y mucho
menos saber cual de los pilotos se llevará el campeonato.
Las dos marcas tienen coches rapidísimos y muy fiables.
Habrá que esperar algunos rallyes para que se defina
quien tendrá posibilidades reales de ganar.
Subaru sigue con su irregularidad. Por fin su piloto revelación
ha subido al podium, mientras que Makinen no acaba de encontrarse
a gusto. Tienen que mejorar mucho si quieren competir contra
las marcas galas en cada rallye.

El caso de Ford es muy diferente, aunque el equipo no ha
sacado ni un punto en Nueva Zelanda, el nuevo Focus WRC
ha dejado un buen sabor de boca. Mientras Martin estuvo
en carrera, el Ford se mostró muy rápido y
competitivo. No nos extrañaría nada que el
Focus se llevara algún rallye esta temporada.
Si alguna marca está sorprendiendo esta temporada,
ésta es Skoda. La casa checa se presentaba al rallye
con un coche que no había estado preparado para este
terreno, es decir, se presento con un chasis y reglajes
que no correspondían, simplemente para salir del
paso, ya que Skoda ha dado por muerto el Octavia y sólo
piensa en el nuevo Fabia WRC. Si el actual coche es capaz
de quedar en una quinta posición, ¿Qué
será capaz de hacer el nuevo Fabia?

Hyundai sigue con su decadencia, los dos coches se tuvieron
que retirar por salidas de pista, pero lo más negativo
es que no consiguen estar en los tiempos ni de Skoda, y
esto es realmente preocupante.
Otra marca que ha sorprendido en Nueva Zelanda es Mitsubishi,
la marca japonesa se presentó con dos coches y sus
pilotos oficiales. Seguramente la intención era probar
nuevas piezas y reglajes. Aún no se sabe con exactitud
el proyecto de Mitsubishi, pero no tenemos ninguna duda
de que, cuando vuelvan, será para ganar.

Próximo rallye, Argentina, a mediados de mayo.