Estamos
a 24 de octubre, mucho tiempo hemos esperado todos a que
llegara este momento, exactamente año y medio para
que el Rally Catalunya – Costa Brava llegara de nuevo
a nuestro país sobre el asfalto de las carreteras
de Vic.

Llegamos
a Sant Boi de Lluçanes, el inicio del tramo 11 y 16
de la etapa 2 del sábado. Son las 9 de la noche, y
hace un frío glacial. A lo largo de toda la carretera
hay coches aparcados en todos los huecos que hay entre el
asfalto y el denso bosque. Desde la cima del puerto se ven
todas las hogueras encendidas para paliar el frío de
la noche, un grado centígrado. Buscamos la curva que
ya teníamos seleccionada de otras ocasiones. Bajamos
del coche y nos estamos con la gente de por ahí. Todo
el mundo esta emocionado, la ilusión y el entusiasmo
se palpan en el ambiente, la gente tiene ganas de pasárselo
bien. Por la carretera no paran de pasar vehículos
de la organización y tractores con turbinas, limpiando
el asfalto y soplando todas las hogueras. Montamos las tiendas
de campaña y hacemos un fuego para cenar, la noche
es muy fría, aunque preciosa con ese cielo tan claro
que deja ver todas las estrellas.

Por
la carretera, no paran de pasar coches maqueados que van haciendo
su rally particular. Otra gente esta pintando sobre el asfalto
con graffitis, y vigilando que ninguno de esos pilotos kamikaze
se los lleve por delante. En el rostro de la gente se observa
el intenso frío que hace, uno bajo cero a las doce.
El ritmo, el sonido de los motores y la música no paran
hasta las cuatro de la madrugada, entonces, de repente se
hace un silenció absoluto interrumpido ya a las 7 por
coches trucados circulando a toda velocidad otra vez por la
carretera que despiertan a toda la gente. El frío ha
congelado todo, las tiendas de campaña, la carretera,
la hierva, todo reposa bajo una fina capa de escarcha congelada,
y la temperatura en esos momentos es de –3 grados. Se
nota que la gente no ha podido dormir, y aunque casi todo
el mundo va muy abrigado, se nota que la gente tiene mucho
frío. El sol tardará horas en salir, así
que el ambiente sigue igual de frío cuando empieza
el tercer tramo de la mañana. Se empieza a ver gente
que sube por la carretera para presenciar el rally, y también
llegan los comisarios, grúas y los agentes de policía;
empieza el show de una vez!

Nos
desplazamos hasta una curva próxima a donde estábamos
acampados, hay muy poca gente, solo los que se han quedado
a dormir dentro del tramo, así que se puede escoger
bien el sitio desde donde se quiere ver pasar a los coches.
Las aglomeraciones de gente están en las zonas destinadas
al público, allí este se aglomera en masa, pero
esto queda lejos de aquí.

Pasa
el último coche de la organización, el 0, la
gente no quiere esperar más para ver pasar los WRC,
empiezan a sonar los cláxones, no paran de pasar helicópteros
arriba y abajo, la gente se pone nerviosa, hasta que se oye
un sonido característico por la otra ladera de la montaña.
El público estalla de júbilo, se ponen de pie
y ocupan sus puestos. El sonido del primer coche se va acercando,
hasta que de repente aparece del otro lado de la montaña
un helicóptero a escasa altura del suelo, y bajo este,
el primer participante hace su aparición, aterrizando
al suelo y derrapando como una verdadera bestia. La gente
no se lo esperaba y se queda bastante impresionada, muchos
ya no recordaban de las sensaciones que se sienten al ver
pasar estas maquinas. Pero de seguida, la sorpresa inicial
pasa a una ovación y gritos de júbilo, un ruido
extremo invade el valle en la que nos encontramos. El coche
entra a la curva derrapando de culo y saliendo del puente
arras y abriéndose mucho. Este nos pasa justo por debajo
de nosotros.

Todo
el mundo se queda en silencio durante unos segundos, luego
todos comentan lo que han sentido en ese momento o lo que
les ha parecido el paso del coche.
Y
así con cada coche hasta que llegan los coches de la
clase N, el publico empieza a marchar, y algún que
otro temerario cruza la carretera sin que el rally haya terminado.

Una
vez estamos de nuevo donde habíamos acampado, otra
hoguera para hacernos la comida. Todo el mundo esta contento,
el espectáculo vivido ha estado magnifico, y todavía
nos quedaba otra ronda. Todos intentan pasar el tiempo como
pueden, algunos lo prueban haciendo una siesta, otros juegan
a fútbol en el prado, otros jugaban a cartas.
Llega
la hora del segundo tramo, todos empiezan a recoger sus cosas
y se lo preparan todo para salir cuando acabe el tramo.
La
gente se vuelve ha desplazar hasta la curva que más
le convenga, pero los coches de la organización dan
prisa a la gente para que se coloquen en sus puestos cuanto
antes.

Encontramos
una curva de 90º a derechas en subida tras una pequeña
recta donde entran arras y salen derrapando hasta otra curva
a izquierdas. Allí si que estábamos solos, en
medio del bosque con solo una pequeña valla que nos
separaba de la carretera. Tuvimos que apartar alguna rama
para poder tener visión total panorámica de
la carretera.
Una
vez finalizado el rally, todo el mundo se pone a examinar
las marcas que han dejado los coches de rally en las cunetas
de las curvas, es impresionante como pueden meterse allí
dentro cuando a veces hay un desnivel considerable. La pista
ha quedado muy sucia de piedras y tierra al entrar los coches
arras en las curvas.

La
gente se va del tramo a pie hasta sus coches, algunos con
mucha prisa por miedo de un colapso de la carretera, pero
lo cierto es que por mucha prisa que se dieran, el colapso
ya se había producido.
Una
cola de 9 Kilómetros para poder salir del tramo. La
cola no se movió hasta mucho rato después, cuando
ya era de noche. El tramo se abrió de nuevo a la circulación
sobre las cuatro y media, y a las 9 de la noche, todavía
no habíamos salido de Vic. Dicen que fue un accidente,
pero seguramente fue la ineficacia o falta de previsión
de los agentes de trafico, que no supieron canalizar la circulación,
pues en todo el recorrido solo estaba habilitado un solo carril
de circulación, cuando lo más lógico
hubiera sido poner dos carriles de salida del tramo.

Pero
bueno, lo que cuenta es que estuvo muy bien la experiencia,
y esto es lo que al final queda en nuestras mentes, que fue
un fin de semana inolvidable para todos los presentas allí,
porque los rally’s valen la pena, es automovilismo en
estado puro, caballos sobre el asfalto llevados por pilotos
muy hábiles que rozan la locura controlada. Ahora solo
nos falta esperar a que vuelvan el año que viene con
mucha más emoción.

Alex
Espiga Kun
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