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Octubre 2003

Reportaje sobre el Rallye de Catalunya

 

Estamos a 24 de octubre, mucho tiempo hemos esperado todos a que llegara este momento, exactamente año y medio para que el Rally Catalunya – Costa Brava llegara de nuevo a nuestro país sobre el asfalto de las carreteras de Vic.

Llegamos a Sant Boi de Lluçanes, el inicio del tramo 11 y 16 de la etapa 2 del sábado. Son las 9 de la noche, y hace un frío glacial. A lo largo de toda la carretera hay coches aparcados en todos los huecos que hay entre el asfalto y el denso bosque. Desde la cima del puerto se ven todas las hogueras encendidas para paliar el frío de la noche, un grado centígrado. Buscamos la curva que ya teníamos seleccionada de otras ocasiones. Bajamos del coche y nos estamos con la gente de por ahí. Todo el mundo esta emocionado, la ilusión y el entusiasmo se palpan en el ambiente, la gente tiene ganas de pasárselo bien. Por la carretera no paran de pasar vehículos de la organización y tractores con turbinas, limpiando el asfalto y soplando todas las hogueras. Montamos las tiendas de campaña y hacemos un fuego para cenar, la noche es muy fría, aunque preciosa con ese cielo tan claro que deja ver todas las estrellas.

Por la carretera, no paran de pasar coches maqueados que van haciendo su rally particular. Otra gente esta pintando sobre el asfalto con graffitis, y vigilando que ninguno de esos pilotos kamikaze se los lleve por delante. En el rostro de la gente se observa el intenso frío que hace, uno bajo cero a las doce. El ritmo, el sonido de los motores y la música no paran hasta las cuatro de la madrugada, entonces, de repente se hace un silenció absoluto interrumpido ya a las 7 por coches trucados circulando a toda velocidad otra vez por la carretera que despiertan a toda la gente. El frío ha congelado todo, las tiendas de campaña, la carretera, la hierva, todo reposa bajo una fina capa de escarcha congelada, y la temperatura en esos momentos es de –3 grados. Se nota que la gente no ha podido dormir, y aunque casi todo el mundo va muy abrigado, se nota que la gente tiene mucho frío. El sol tardará horas en salir, así que el ambiente sigue igual de frío cuando empieza el tercer tramo de la mañana. Se empieza a ver gente que sube por la carretera para presenciar el rally, y también llegan los comisarios, grúas y los agentes de policía; empieza el show de una vez!

Nos desplazamos hasta una curva próxima a donde estábamos acampados, hay muy poca gente, solo los que se han quedado a dormir dentro del tramo, así que se puede escoger bien el sitio desde donde se quiere ver pasar a los coches. Las aglomeraciones de gente están en las zonas destinadas al público, allí este se aglomera en masa, pero esto queda lejos de aquí.

Pasa el último coche de la organización, el 0, la gente no quiere esperar más para ver pasar los WRC, empiezan a sonar los cláxones, no paran de pasar helicópteros arriba y abajo, la gente se pone nerviosa, hasta que se oye un sonido característico por la otra ladera de la montaña. El público estalla de júbilo, se ponen de pie y ocupan sus puestos. El sonido del primer coche se va acercando, hasta que de repente aparece del otro lado de la montaña un helicóptero a escasa altura del suelo, y bajo este, el primer participante hace su aparición, aterrizando al suelo y derrapando como una verdadera bestia. La gente no se lo esperaba y se queda bastante impresionada, muchos ya no recordaban de las sensaciones que se sienten al ver pasar estas maquinas. Pero de seguida, la sorpresa inicial pasa a una ovación y gritos de júbilo, un ruido extremo invade el valle en la que nos encontramos. El coche entra a la curva derrapando de culo y saliendo del puente arras y abriéndose mucho. Este nos pasa justo por debajo de nosotros.

Todo el mundo se queda en silencio durante unos segundos, luego todos comentan lo que han sentido en ese momento o lo que les ha parecido el paso del coche.

Y así con cada coche hasta que llegan los coches de la clase N, el publico empieza a marchar, y algún que otro temerario cruza la carretera sin que el rally haya terminado.

Una vez estamos de nuevo donde habíamos acampado, otra hoguera para hacernos la comida. Todo el mundo esta contento, el espectáculo vivido ha estado magnifico, y todavía nos quedaba otra ronda. Todos intentan pasar el tiempo como pueden, algunos lo prueban haciendo una siesta, otros juegan a fútbol en el prado, otros jugaban a cartas.

Llega la hora del segundo tramo, todos empiezan a recoger sus cosas y se lo preparan todo para salir cuando acabe el tramo.

La gente se vuelve ha desplazar hasta la curva que más le convenga, pero los coches de la organización dan prisa a la gente para que se coloquen en sus puestos cuanto antes.

Encontramos una curva de 90º a derechas en subida tras una pequeña recta donde entran arras y salen derrapando hasta otra curva a izquierdas. Allí si que estábamos solos, en medio del bosque con solo una pequeña valla que nos separaba de la carretera. Tuvimos que apartar alguna rama para poder tener visión total panorámica de la carretera.

Una vez finalizado el rally, todo el mundo se pone a examinar las marcas que han dejado los coches de rally en las cunetas de las curvas, es impresionante como pueden meterse allí dentro cuando a veces hay un desnivel considerable. La pista ha quedado muy sucia de piedras y tierra al entrar los coches arras en las curvas.

La gente se va del tramo a pie hasta sus coches, algunos con mucha prisa por miedo de un colapso de la carretera, pero lo cierto es que por mucha prisa que se dieran, el colapso ya se había producido.

Una cola de 9 Kilómetros para poder salir del tramo. La cola no se movió hasta mucho rato después, cuando ya era de noche. El tramo se abrió de nuevo a la circulación sobre las cuatro y media, y a las 9 de la noche, todavía no habíamos salido de Vic. Dicen que fue un accidente, pero seguramente fue la ineficacia o falta de previsión de los agentes de trafico, que no supieron canalizar la circulación, pues en todo el recorrido solo estaba habilitado un solo carril de circulación, cuando lo más lógico hubiera sido poner dos carriles de salida del tramo.

Pero bueno, lo que cuenta es que estuvo muy bien la experiencia, y esto es lo que al final queda en nuestras mentes, que fue un fin de semana inolvidable para todos los presentas allí, porque los rally’s valen la pena, es automovilismo en estado puro, caballos sobre el asfalto llevados por pilotos muy hábiles que rozan la locura controlada. Ahora solo nos falta esperar a que vuelvan el año que viene con mucha más emoción.

Alex Espiga Kun

 

 
 
Olfus S.L