El
piloto español Joan “Nani” Roma se impuso
en la categoría de motos y el francés Stephane
Peterhansel en la de coches.


¡Al fin llegó! Esa victoria buscada por muchos
(Arcarons, Mas, Gallardo, entre otros), la acabó consiguiendo
el piloto más fuerte y tozudo del pelotón. Nueve
años ha tenido que esperar Roma para lograrla, pero
lo más duro no son los años, sino el infortunio
que le ha perseguido en todas las ediciones pasadas del Dakar.

Averías
y sobretodo las caídas, fueron su peor enemigo. Desde
las primeras incursiones en el Dakar, se vio en Roma un diamante
en bruto y digo en bruto porque ha tenido que trabajar mucho
en su aspecto psicológico y moral, Nani siempre ha
sido más rápido que sus rivales, su técnica
de pilotaje está muy por encima de la que pueden desarrollar
la mayoría de pilotos, sobretodo en su aspecto físico
y las agallas que hay que tener para rodar en situaciones
poco propensas a ello a velocidades escalofriantes. He aquí
el problema, que el Dakar no es una simple carrera de enduro,
donde se puede correr durante unas horas al máximo
y ganar, esto es el raid más duro del mundo y aquí
no vale solamente ser rápido, sino también constante
y lento cuando la situación lo indica.

Hay
que tener sangre fría, no perder los nervios, pensar
constantemente, improvisar… y eso es lo que le faltaba
a Roma. El piloto catalán iba gas a fondo siempre y
claro, en una carrera de más de 20 días es muy
fácil caerse y tener que abandonar, y ésta era
su tónica.

Pero este año sabíamos que muchas cosas habían
cambiado, Roma tenía que demostrar lo que realmente
valía y por eso se rodeó de un equipo muy profesional,
un equipo de amigos de muchos años, desde sus compañeros
en carrera (Isidre Esteve y Marc Coma), pasando por su mecánico
de confianza, el apoyo de la marca KTM y sobretodo del manager
del equipo, Jordi Arcarons. El “mix” de Roma y
Arcarons ha sido clave, el ex–piloto catalán
en su época en activo reunía un poco de lo que
carecía Nani, es por eso que la unión de los
dos (Roma corriendo con los consejos de Arcarons) ha sido
la acción ganadora.

El Dakar 2004 ha sido de los más duros que se recuerdan.
Las primeras etapas fueron dominadas por la Yamaha de dos
ruedas motrices (sí, han leído bien, un experimento
de la marca nipona que ha dado un resultado sorprendente y
que dará mucho que hablar), pilotada por el francés
Fretigne. Pero una vez en territorio africano, la mayor experiencia
de los pilotos de KTM y la extraordinaria relación
entre prestaciones y fiabilidad de las motocicletas austriacas,
abrieron posiciones y poco a poco fueron copando las primeras
plazas. Sainct, el máximo rival de Roma, se cayó
en la primera etapa en África y estuvo a punto de abandonar,
pero con los días se recuperó y empezó
a rodar rapidísimo, apretando al entonces ya líder
Joan Roma.

El
otro gran rival del español, el italiano Meoni, atacó
como un poseso en una de las etapas y cuando era líder
provisional del Dakar reventó el neumático de
su moto, perdiendo mucho tiempo en repararlo y quedó
descartado para la lucha final. Otros pilotos como Cox y Despres
no pudieron hacer nada para aguantar el ritmo de Roma y Sainct,
con lo que se fueron descolgando paulatinamente. Isidre Esteve
llegó a ser líder durante unas etapas, pero
el infortunio se cebó con el piloto catalán
y su motor dijo basta, aunque pudo arreglarlo y volver a la
carrera, pero ya había perdido muchas horas. Marc Coma
se cayó la última semana y se vio obligado a
retirarse el día siguiente debido a los fuertes dolores
de sus contusiones.

Sainct insistía en cada etapa, con ataques mortíferos,
pero Roma no perdía los nervios y le aguantaba el ritmo,
cediendo algún minuto cada día para no arriesgar
en exceso y administrando su ventaja llegó victorioso
al lago Rosa de Dakar. El francés se tuvo que conformar
con la segunda plaza, así como su compatriota Despres
con la tercera, después de ganarle la partida al sudafricano
Cox que llegó en cuarta posición. Ullevalseter
fue quinto, Meoni sexto, Fratigne séptimo, De Gavardo
octavo y el español Esteve llegó a más
de 12 horas en la vigesimotercera posición final.

En el apartado de coches este año la cosa fue más
aburrida que de costumbre. La superioridad de los Mitsubishi
Pajero EVO fue tal, que los rivales quedaron a horas de diferencia.
Desde los inicios se vio que no había nada que hacer,
que un año más la marca nipona se llevaría
la victoria, ni los Nissan, ni los BMW, ni los buggys de Schlesser
tenían posibilidad alguna de ganar. En un principio
los Nissan parecieron rápidos en las especiales realizadas
en tierras europeas, pero al adentrarse en el desierto fueron
perdiendo cualidades y entre el abandono de Vatanen y los
problemas mecánicos de De Villiers y McRae, dejaron
los coches del país del sol naciente muy retrasados
en la clasificación.

Por
lo tanto sólo BMW podía hacer frente a los “Mitsus”,
ya que los buggys de Schlesser volvían a carecer de
prestaciones y fiabilidad en ciertas ocasiones, como le ocurrió
a Serviá, que quedó muy retrasado después
de varios fallos mecánicos, algo que a su jefe de filas
no le pasó y pudo mantener la tercera posición
final, siendo un buen resultado para Schlesser. Pero como
decíamos, los únicos capacitados para ganar
etapas con cierta “facilidad” eran los BMW de
De Mevius y sobretodo Alphand. Estos se mostraron muy efectivos
en toda la carrera. Los Volkswagen Touareg fueron rápidos
y fiables, pero aún tienen que trabajar mucho para
lograr algo en una prueba tan dura como el Dakar, aunque el
sexto puesto final de Saby se puede dar como bueno. Por su
parte, la alemana Kleinschmidt acabó en la decimoséptima
posición después de perder muchas horas en una
etapa en la que le entró agua en el motor.

Así, los Mitsubishi lo tuvieron relativamente fácil
para adjudicarse otra edición, luchando por la victoria
final el japonés Masuoka y el francés Peterhansel,
siendo este último el que ganó la partida (el
año pasado fue al revés). En tercera posición
llegó Schlesser con su buggy-ford. Cuarto Alphand con
el primero de los BMW. Mayer fue quinta con un Mitsubishi
y Saby sexto con el Volkswagen. Séptimo De Villiers
con el Nissan y octavo De Mevius con el segundo de los BMW.
Serviá fue decimonoveno a más de 24 horas del
líder.

En definitiva, un Dakar que ha dejado unos ganadores importantes.
En el apartado de motos Joan “Nani” Roma, el primer
español que se hace con una victoria. En coches Stephane
Peterhansel, ganador de seis Dakar en motos que consigue el
primero en automóviles, toda una proeza sin duda.

Desde Motorintro.com queremos felicitar a Nani por su victoria,
una hazaña que todos los aficionados españoles
esperábamos desde hace muchos años y que el
piloto de Folguerolas (Catalunya) ha conseguido para todos
nosotros. Lo dicho, ¡muchas felicidades y a por el segundo
Dakar el año que viene!

Eduard
Aznárez
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