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Enero 2005

Barcelona-Dakar 2005

 

Un Dakar triste.

Lo que empezó como una gran fiesta en Barcelona, acabó de luto en Dakar. Que esta prueba es la más dura del mundo, eso no lo cuestiona nadie, de hecho los pilotos son los que mejor lo saben, y aún sabiéndolo acuden a tan mítica carrera. ¿Masoquismo?, ¿locura?, ¿inconsciencia?. Cuando esos hombres se montan en sus vehículos y se lanzan a la aventura ninguno de ellos piensa en nada más que en llegar al Lago Rosa en el mínimo tiempo posible. Para algunos su objetivo es ganar, para otros ganar es llegar vivo a Dakar.

Pero este año, como tantos otros, la muerte hizo acto de presencia. Tan temido desenlace se llevó al cielo a dos motoristas, un profesional y un amateur. Primero fue el piloto español José Manuel Pérez, posteriormente el italiano Fabrizio Meoni. Da la casualidad que para ambos sería su último Dakar, pero la mala suerte se cruzó en sus caminos y truncó sus vidas para siempre.

Personalmente me dolieron ambas muertes por igual, pero la de Meoni fue especialmente tratada en los medios de prensa internacionales y sobretodo en la organización, prueba de ello es que se decidió suspender la etapa del día siguiente a la muerte del piloto italiano y poner lazos negros en todos los vehículos y participantes. Me dolió sobremanera que se llegara a esa conclusión, porque no entiendo el motivo de que se produjese con Meoni y con Pérez en cambio, no.

Pero vamos a ver, ¿acaso Pérez era menos que Meoni? Uno era profesional y el otro no, pero ambos eran personas. No quiero entrar en polémicas ni faltar al respeto a nadie, pero encuentro que esa decisión fue absurda. A mi modo de ver, lo correcto hubiese sido colgar los lazos por la muerte de Pérez (el día siguiente) y luego por la muerte de Meoni igual. Tampoco veo correcto suspender una etapa. Lo acontecido es sumamente triste, pero todos los pilotos saben a lo que se enfrentan y son conscientes de que esas cosas pueden suceder, es una prueba voluntaria y hay que estar preparado para ello.

Mucho se ha hablado estos días sobre si esta carrera esta superando ciertos límites, en cuanto a seguridad de los pilotos se refiere. Bien, es cierto que las motos de hoy en día (me centro en las motos porque son mucho más peligrosas que los coches) son muy rápidas y lógicamente (a mayor velocidad, mayor probabilidad de sufrir un accidente), máxime con el terreno que se enfrentan, lleno de trampas.

¿Pero realmente las prestaciones son el problema? Yo creo que no, el problema es la facilidad con la que los pilotos se guían hoy en día, primando la rapidez en la conducción y dejando la navegación en un segundo plano, cuando tendría que ser al revés. Ahora ya no se oye que un corredor ha perdido dos horas por equivocarse de camino, es casi imposible con las ayudas electrónicas, como el GPS. Es por eso que una solución drástica pero efectiva sería la prohibición de estos eficaces y caros aparatos, con lo cual ya no se podría rodar tan rápido porque se tendría que estar pendiente de la ruta y no del velocímetro como ahora.

Y es que las pequeñas diferencias de este año dejan claro que se ha convertido en un “sprint” y no en una carrera de resistencia como era antes. De todas formas siempre se han producido desgraciados accidentes, lo que significa que no existe un camino claro a seguir, pero sí que se pueden reducir ciertos riesgos con pequeños cambios. Por otra parte, habría que criticar algunos sectores que han aprovechado el dolor y el impacto mediático que han producido las muertes de estos dos pilotos, para dinamitar la prueba e intentar prohibirla. Sin comentarios.

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