El piloto francés no afloja ni en el primer rallye de la temporada.

El Rallye de Montecarlo es el más famoso y místico de la temporada. A su innegable atractivo de carreteras y paisajes, se le une la incógnita de cómo funcionaran los nuevos pilotos y sus respectivos vehículos. Este año la fiesta empezaba un poco empañada por culpa de la baja inscripción, pero como es habitual, los “Montecarlo” acaban siendo todo un éxito. Con la incertidumbre de las condiciones climatológicas, del estado de las carreteras y de la fiabilidad de los nuevos automóviles, la carrera fue vibrante, con varios cambios de posición inesperados el último día.

Pero una vez más, Loeb se mostró intratable, hasta desesperante, porque no había forma de reducirle tiempo en ninguna de las tres jornadas. Así, el piloto de Citroën se adjudicó la prueba por tercera vez consecutiva. Su compañero de equipo, François Duval, era el único que le seguía el ritmo, pero la falta de experiencia con su nuevo vehículo le acabó pasando factura, y en una de las especiales sufrió un espectacular accidente.

Segundo acabó un inesperado Gardemeister, que se benefició de las salidas de pista de sus rivales para auparse en una más que merecida segunda plaza. Y es que, el piloto de Ford, se mostró muy regular durante toda la prueba. No se puede decir lo mismo de su compañero Roman Kresta, que empezó conservando y habituándose a su nueva montura, quedando rezagado desde un inicio. Pero poco a poco aumentó su confianza y fue recuperando posiciones, hasta marcó un “scratch” en una etapa, quedando definitivamente en octavo lugar.

Si inesperada fue la segunda plaza de Gardemeister, la tercera de Panizzi era inimaginable. De hecho, el desastroso papel de los Mitsubishi en la anterior temporada, dejaba al equipo nipón en una incógnita, con pocas probabilidades de estar arriba. Pero Panizzi realizó un gran rallye y se situó en la última plaza del podium, sin duda un gran resultado para él y sobretodo para la marca, que acabó de festejarlo con la séptima plaza final de Rovanperä con el segundo de los “Mitsus”.

Cuarto y quinto fueron Märtin y Grönholm respectivamente. El finlandés podría haber logrado la segunda posición sino se hubiera salido de pista el último día. Fue por culpa de la nieve que tiraron unos espectadores, que dejó fuera de carrera a Solberg al golpear su Subaru con el muro y anteriormente a Grönholm en el mismo sitio, pero éste pudo continuar con una rueda completamente destrozada. Eso sí, perdiendo varios minutos y descendiendo a la quinta posición, justo por detrás de su compañero Markko Märtin, el cual estrenaba montura y no acabó de encontrarse a gusto, aunque poco a poco fue mejorando sus tiempos y nadie duda de que acabará siendo realmente competitivo con el Peugeot 307 WRC.

La sexta plaza se la llevó Manfred Stohl, con un Citroën Xsara WRC preparado por Kronos Racing. Como éste no puntúa para el campeonato de marcas, el último punto se lo llevó Bengué para Skoda, quedando en la novena plaza. Un resultado pobre para el equipo checo, pero que anduvo con múltiples problemas, especialmente Armin Schwarz, viéndose obligado a retirarse. Quien no se lleva ningún punto es Subaru, ya que Solberg se tuvo que retirar por culpa del accidente y Stephane Sarrazin acabó la prueba muy retrasado por culpa de una salida de pista en la sexta especial.

Después del primer rallye, la clasificación del campeonato de marcas queda liderada por Citroën y Ford con 10 puntos cada una, seguida de Mitsubishi y Peugeot con 9, Skoda con 1 punto y Subaru con 0.

Es realmente complicado hacer previsiones después de la primera prueba, máxime cuando Montecarlo es un rallye atípico y muy difícil, que acostumbra a dar puntos a pilotos que después lo pueden tener realmente peliagudo para tener tan buenos resultados. Veremos a ver que pasa en la próxima cita, las carreteras nevadas y heladas de Suecia.
Eduard Aznárez
Fotos de Álex Espiga Kun
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