En este pequeño escrito, quiero explicar la relación
tan difícil que tenemos los jóvenes que circulamos
(tanto en motocicleta como en automóvil), con las compañías
de seguros.
Para que se entienda mejor, voy a redactar mi propia experiencia.
Actualmente tengo 18 años, con 4 meses de carné,
me lo saqué el 24 de octubre del 2001. Pues bien, una
vez tuve el apreciado papelito rosa, fui en busca del seguro.
Mi sorpresa llega cuando en la mayoría de compañías
me dicen que para casita, que ellos no aseguran a jóvenes
con 18 años y menos de dos años de carné.
Al final encuentro una que me acepta, y de favor. Cuesta de
creer pero es así. Un poco más y les tengo que
hacer reverencias. Pero lo mejor estaba por llegar, el precio…
la verdad es que no sabes si ponerte a reír o a llorar
cuando te lo dicen. Para que se hagan una idea, de un coche
de 7 años, con un valor actual de 2 millones pesetas
(6 millones cuando se compró), a todo riesgo, más
de medio millón de pesetas al año, y a terceros
(lo mínimo), unas 300000. Una vergüenza.
Hasta los 25 años tendré que pagar esto, siempre
y cuando no tenga ningún siniestro, porque entonces
me echan. Una vez pasada esa edad, el precio baja sustancialmente.
Sí que es verdad que los jóvenes tienen más
siniestralidad, y entiendo que sea más caro que el
de mi padre por ejemplo, pero hasta cierto punto.
Lo más bueno es que se presenta una persona de 40 años
con un día de carné, por decir algo, y el precio
es mucho menor que el de un joven de 24 años con seis
años de experiencia. Esto es intolerable.
Lo único que consiguen es que la gente circule sin
seguro, con todos los riesgos que esto conlleva. Un claro
ejemplo son los jóvenes con sus ciclomotores. Lo que
no se puede permitir, es pagar 100000 pesetas por el seguro
de un scooter que vale 250000. Esto está provocando
una crisis en el sector de las motos en general y especialmente
en el de los ciclomotores, porque la gente puede pagar lo
que vale una moto, pero no se puede permitir un seguro cuyo
precio está por las nubes, y automáticamente
deciden renunciar a la compra de esa motocicleta.
En definitiva, la única solución que veo factible,
es que el Estado introduzca una nueva normativa para controlar
el problema. Que imponga restricciones a las compañías
de seguros y las obliguen a cubrir cualquier conductor.
El problema radica en que el Estado no moverá un solo
dedo si nadie se queja, tenemos que ser (por desgracia) los
usuarios quienes nos manifestemos en contra de las políticas
actuales de las compañías de seguros, las cuales
sólo buscan el beneficio seguro y rápido, en
detrimento de la ya "tocada" economía de
los jóvenes.
Eduard
Aznárez |