¿Qué
hacer un domingo por la tarde?, es una pregunta frecuente,
y uno de los planes a mi gusto más adecuados para
acabar bien la semana es dar una vuelta en coche y sin prisas
por una carretera montañosa y “divertida”.
No se trata de participar en ninguna prueba de velocidad,
sino de disfrutar del coche, la conducción y el paisaje
a la vez de relajarse un rato y desconectar, y si eso se
puede hacer por una carretera tan mítica como la
subida al monte Jaizkibel mucho mejor.
La
Subida a Jaizkibel comenzó a celebrarse en el año
1967, y desde entonces y sin interrupción se repite
anualmente, habiéndose convertido en una de las pruebas
más famosas puntuables para el campeonato de España
de Rally. Actualmente se celebran dos subidas, una en otoño
y otra en primavera, siendo esta última la más
importante. El monte Jaizkibel está situado en la provincia
de Guipuzkoa, entre las localidades de Lezo y Hondarribia.
Llegar a la subida por el lado de Lezo es sencillo, no hay
más que tomar la desviación de la N-I a la altura
de Rentería, atravesar el pueblo y al llegar a la altura
de la enorme central térmica encontraremos al lado
derecho el comienzo de la subida.
Desde el punto anteriormente mencionado hasta la cima del
puerto nos encontraremos una subida de 8 km, de los cuales
en la prueba sólo se aprovechan 5,5 aproximadamente,
dándose la salida a 450 m del cruce. Comenzamos a subir
primer kilómetro y medio transcurre por una zona con
abundante vegetación, y aunque las rampas tienen un
desnivel considerable, las curvas son fáciles y se
enlazan con facilidad.
Una
vez sobrepasado el primer kilómetro y medio la pendiente
aumenta ligeramente y las curvas se complican, es en este
tramo donde se encuentran las tres famosas horquillas, con
las que hay que tener mucho cuidado, sobre todo con la primera,
que en principio parece una curva sin más, pero se
cierra en exceso. Esta zona se caracteriza por que entre las
horquillas las curvas se suavizan, lo que permite circular
a mayor velocidad y tener que efectuar reducciones más
fuertes en las entradas de las curvas.
A
partir de los tres kilómetros el paisaje cambia por
completo, desaparecen los árboles, la pendiente diminuye
y las curvas se suavizan, pasando de ser un tramo muy técnico
a un tramo increíblemente rápido. Estas características
se conservan hasta casi la cima del puerto, donde aparece
un tramo de unos 500 m con mayor pendiente y curvas mas cerradas
y seguidas.
Tras
coronar el puerto, y para acabar bien el paseo, es recomendable
bajar por el lado de Hondarribia y parar en el Santuario de
Guadalupe, donde desde su mirador se podrá obtener
una visión completa de toda la comarca.
El
recorrido finalizaría en el mismo pueblo de Hondarribia,
desde donde tomaremos dirección Irun para volver a
enlazar con la N-I, que nos permitirá volver a casa
con el placer de haber circulado por uno de los tramos más
míticos del campeonato de España de Rally.