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Noviembre 2003

Cuando el coche se va

El ESP (control de estabilidad) todavía no ha llegado a una gran parte de nuestros vehículos. Muchos ni siquiera lo ofrecen como opción. Lo mismo ocurre con los controles de tracción.


Incluso cuando la popularización de estas ayudas se haya hecho extensiva a todos los modelos, nunca estará de más saber cómo actuar cuando el coche pierde adherencia, por lo que pasamos a describir las causas y las maneras de corregir esta delicada situación.


La configuración de "todo adelante" (motor y transmisión) común en la mayoría de nuestros vehículos, hace que el subviraje sea el tipo de pérdida de adherencia más frecuente. Ocurre cuando las ruedas delanteras patinan buscando el exterior de la curva cuando hemos entrado demasiado rápido; el coche "se va de morro". Es el clásico "recto". Para corregirlo basta soltar el acelerador y -si tenemos espacio- abrir un poco la trayectoria que marcamos con el volante.


Menos frecuente y más complicado de subsanar es el sobreviraje. Se puede dar en coches de cualquier tipo, pero va asociado a los de tracción trasera y más aún a los que además llevan motor trasero (Porsche, Clio V6, etc.) En una curva las ruedas traseras pierden adherencia y buscan el exterior de la curva de modo que el coche "gira más" de lo que ordenamos desde el volante. En un tracción trasera puede producirse por trazar una curva con el peso del coche fuertemente apoyado en las ruedas exteriores y, en ese momento, acelerar demasiado. Otra posible causa, que es común a los coches de tracción delantera, es que estando en la misma situación (en curva, con el coche en pleno apoyo y acelerando) soltemos bruscamente el acelerador o incluso frenemos. En este caso, la transferencia de masas hará que el peso del coche recaiga en las ruedas delanteras, liberando de peso las traseras y propiciando el sobreviraje. Para corregirlo debemos realizar un contravolante, es decir, apuntar las ruedas al exterior de la curva. El coche avanzará de lado mientras se corrige la trayectoria y así llegamos al momento delicado en que debemos deshacer el contravolante, ya que cuando las ruedas traseras recuperen la adherencia, las delanteras no deben seguir apuntando hacia el exterior de la curva.


Por último, el aquaplanning se produce cuando, con el firme mojado, se forma una película de agua entre los neumáticos y el suelo. Se da por un exceso de velocidad y/o por unos neumáticos con poco dibujo (especialmente si son anchos.) Cuando ocurre se pierde toda posibilidad de girar o frenar hasta que los neumáticos recuperan el contacto con el suelo. Para corregirlo basta con soltar el acelerador y, si es necesario, cambiar los neumáticos.


Javier Elizalde

 

 
 
Olfus S.L