El
ESP (control de estabilidad) todavía no ha llegado
a una gran parte de nuestros vehículos. Muchos ni
siquiera lo ofrecen como opción. Lo mismo ocurre
con los controles de tracción.
Incluso cuando la popularización de estas ayudas
se haya hecho extensiva a todos los modelos, nunca estará
de más saber cómo actuar cuando el coche pierde
adherencia, por lo que pasamos a describir las causas y
las maneras de corregir esta delicada situación.
La configuración de "todo adelante" (motor
y transmisión) común en la mayoría
de nuestros vehículos, hace que el subviraje sea
el tipo de pérdida de adherencia más frecuente.
Ocurre cuando las ruedas delanteras patinan buscando el
exterior de la curva cuando hemos entrado demasiado rápido;
el coche "se va de morro". Es el clásico
"recto". Para corregirlo basta soltar el acelerador
y -si tenemos espacio- abrir un poco la trayectoria que
marcamos con el volante.

Menos frecuente y más complicado de subsanar es el
sobreviraje. Se puede dar en coches de cualquier tipo, pero
va asociado a los de tracción trasera y más
aún a los que además llevan motor trasero
(Porsche, Clio V6, etc.) En una curva las ruedas traseras
pierden adherencia y buscan el exterior de la curva de modo
que el coche "gira más" de lo que ordenamos
desde el volante. En un tracción trasera puede producirse
por trazar una curva con el peso del coche fuertemente apoyado
en las ruedas exteriores y, en ese momento, acelerar demasiado.
Otra posible causa, que es común a los coches de
tracción delantera, es que estando en la misma situación
(en curva, con el coche en pleno apoyo y acelerando) soltemos
bruscamente el acelerador o incluso frenemos. En este caso,
la transferencia de masas hará que el peso del coche
recaiga en las ruedas delanteras, liberando de peso las
traseras y propiciando el sobreviraje. Para corregirlo debemos
realizar un contravolante, es decir, apuntar las ruedas
al exterior de la curva. El coche avanzará de lado
mientras se corrige la trayectoria y así llegamos
al momento delicado en que debemos deshacer el contravolante,
ya que cuando las ruedas traseras recuperen la adherencia,
las delanteras no deben seguir apuntando hacia el exterior
de la curva.

Por último, el aquaplanning se produce cuando, con
el firme mojado, se forma una película de agua entre
los neumáticos y el suelo. Se da por un exceso de
velocidad y/o por unos neumáticos con poco dibujo
(especialmente si son anchos.) Cuando ocurre se pierde toda
posibilidad de girar o frenar hasta que los neumáticos
recuperan el contacto con el suelo. Para corregirlo basta
con soltar el acelerador y, si es necesario, cambiar los
neumáticos.
Javier Elizalde